07/26/08 4:15 AM - 28 comentarios

La consulta envenenada

El PRD tiene todo el derecho de hacer una consulta popular sobre un tema tan estratégico como la reforma de petróleos. Pemex es demasiado importante para dejarlo en manos de diputados y senadores que inspiran tan escasa confianza.

Lo malo es que el PRD haya desaprovechado la ocasión para hacer una consulta verdaderamente ejemplar e histórica. Más allá de las fobias y filias que suele generar Andrés Manuel López Obrador, habrá que reconocerle el mérito de haber obligado a un debate público sobre un asunto que estuvo a punto de resolverse en lo oscurito. Y no es que yo crea que el debate de expertos y protagonistas que vimos y oímos durante meses vaya a cambiar radicalmente el contenido último de la reforma. Está claro que al final del día lo que tendremos será resultado de una negociación entre los equipos de Camilo Mouriño y los de Manlio Fabio Beltrones. Pero también es cierto que el compás de espera permitió a otros protagonistas e interesados expresarse sobre cada uno de los puntos, lo cual obligará a una negociación más ventilada e inclusiva. Quiérase o no, el mérito es mayormente de AMLO.

Justamente por eso, el PRD y los lopezobradoristas tendrían que haber hecho una mejor consulta. Siendo autores intelectuales del proyecto, no deberían ser los ejecutores. Primero, porque ni siquiera la izquierda mejor intencionada puede confiar en una logística de campo y de cómputo que acaba de ser satanizada por el propio partido, luego de sus desastrosas elecciones internas. Segundo, porque al ser un actor político que se ha pronunciado en contra de la apertura, aparece como juez y parte de una consulta que, para ser legítima, necesita mínimos de imparcialidad. Más que apoyarse en alguna ONG y designar a un grupo de intelectuales para medio lavarse la cara, tendría que haber dejado que la encuesta misma hubiese sido realizada por organismos nacionales e internacionales, o mejor aún, por firmas privadas especializadas.

Los críticos de AMLO dirán que al tabasqueño no le interesaba la legitimidad del procedimiento sino la contundencia del resultado. Aciertan y desaciertan a la vez. Como es previsible, la consulta rechazará la reforma y eso ofrecerá una justificación política para realizar movilizaciones en contra de la aplicación de la reforma. Pero por lo mismo, se necesitaba de un resultado que gozara de cierta credibilidad en círculos más amplios, para tener el apoyo moral de muchos indecisos que podrían haberse convencido gracias a una consulta más verosímil.

La consulta de hoy no hace sino encasillar a los fuerzas políticas en sus respectivas trincheras. ¿Qué habría pasado si un comité de tres o cuatro empresas encuestadoras, designadas para el operativo, hubiesen arrojado un resultado inapelable? Ciertamente AMLO habría corrido el riesgo de ganar o perder. En el fondo, estoy convencido de que habría ganado en cualquiera de los dos casos.

El país requiere de alternativas frente al obsesivo control que ejercen las cúpulas. Una sociedad tan desigual como la nuestra requiere políticamente de un lopezobradorismo de oposición sano y activo. De otra manera, el sistema político no podrá procesar las rupturas. Pero no se conseguirá mientras se siga predicando a los conversos y enajenándose el favor de muchos ciudadanos comunes y corrientes. Una consulta pública imparcial habría sido una extraordinaria forma de mostrarse útil y responsable. Lamento que no se haya aprovechado la ocasión para darle más legitimidad y fuerza a los ciudadanos que hoy ejercerán su derecho para expresarse y, de ser el caso, disentir. Un ejercicio interesante, pero aún perfectible e insuficiente. (www.jorgezepeda.net)

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07/20/08 4:56 AM - 12 comentarios

Espino, Beltrones y Forrest Gump

Nadie puede acusar a Manuel Espino de ser un buen escritor. Pero tampoco de ser cobarde. En Señal de Alerta, su libro recién presentado, da muestra de ello. En un texto enredado y de prosa quejumbrosa, el ex presidente del PAN suelta una buena cantidad de “verdadazos” a diestra y siniestra, o mejor dicho, a Camilo Mouriño y a Manlio Fabio Beltrones, los dos hombres más poderosos del régimen.

Si la mitad de lo que acusa a Beltrones es cierto, Espino tendría razón de temer por su seguridad, como lo afirma en su texto. Más de media docena de veces vincula al líder de los senadores del PRI con el narcotráfico y con Amado Carrillo, cuando Beltrones fue gobernador de Sonora. Sugiere que fue él, Beltrones, quien a la muerte de Colosio se desplazó a Tijuana para encerrarse dos horas con Aburto y conseguir que éste dejara de señalar a Raúl Salinas como el autor del asesinato. Asegura que compró diputados panistas para que aprobaran la cuenta pública de su administración, que utilizó micrófonos para grabarlo, que presionó a los gobernadores y al propio Salinas para que se decidieran a favor de Zedillo en la sucesión, que promovió el pasaporte falso para que Raúl Salinas saliera del país. Además, claro, de atribuirle todos las corruptelas y fraudes propios de cualquier priista poderoso tradicional.

Para Espino, Beltrones es una especie de Forrest Gump en villano: ha estado en casi todos los momentos decisivos de la historia política nacional reciente, y casi siempre para torcerlos. De allí el título y la portada del libro (un saludo de manos entre Beltrones y Calderón con la banda presidencial). En su opinión también está torciendo al gobierno del presidente panista.

El senador del PRI los está “chamaqueando”, dice ex líder del PAN. Camilo Mouriño le “vendió” a Calderón la idea de “hacer de Manlio interlocutor único con el PRI” para que el tricolor les diera su apoyo, lo cual simplemente confirma la ingenuidad del Secretario de Gobernación, afirma el autor. El resultado es que le están entregando el poder. Manlio se apoderará del Congreso en el 2009 y obtendrá para su partido (¿para él mismo?), la presidencia en el 2012.
Esa pretende ser la tesis central del libro. Pero a ratos el texto es simplemente un justificatorio de su paso por la presidencia del PAN (en Sonora, cuando gobernaba Beltrones, y en el país más recientemente), y un ajuste de cuentas con su enemigo histórico y con los calderonistas que lo hicieron a un lado con rudeza innecesaria. Y se lamenta: al abuchearme los panistas enviados por Los Pinos, en mi último acto como presidente del partido, Felipe estaba debilitando no al hombre sino a la institución que también él presidió.

Lo mejor del libro, más allá de que la mayor parte de las revelaciones sobe Beltrones habían sido ventiladas en los medios, son las indiscreciones sobre el propio PAN. La manera en que negoció que varios gobernadores priistas apoyarán a Calderón en contra de López Obrador, por ejemplo. O el hecho de que Mouriño lo hubiese estado grabando clandestinamente aún antes de que tuviera control de Los Pinos. ¿Qué andarán haciendo ahora?, se pregunta.

El desorden del texto y la intensidad de sus rencores, debilitan una denuncia mucho más importante: Calderón ha convertido al PAN en un instituto sin autonomía, en un partido de gobierno, como lo era el PRI. Entre eso y la subordinación a Beltrones que describe, el libro no es una “señal de alerta” sino un “Yo acuso” implacable. www.jorgezepeda.

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07/13/08 3:08 AM - 11 comentarios

Habemos Ombudsman

Vale la pena preguntarse: ¿Con qué rapidez cambiaría México si existieran muchos informes como el de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal sobre el News Divine? Imagínese usted si tuviéramos un reporte equivalente sobre la Oaxaca de Ulises Ruiz y sus funcionarios, los abusos de los militares, las irregularidades en la elección del PRD, los negocios de los Bribiesca Sahagún, o de la familia Mouriño y sus nexos con Pemex.

¿Qué pasaría, por ejemplo, si Emilio Álvarez Icaza fuese el Secretario de la Función Pública en lugar de los empleados que el Presidente coloca allí para proteger a los suyos? ¿Qué sucedería en el país si todo gobernador y secretario de estado supiera que detrás sus corruptelas y violaciones sobrevendrá un informe tan preciso y claridoso como el de esta semana?
Aprovechemos a este Defensor del pueblo y su equipo antes de que lo paren. La clase política, los tres partidos, han sido terriblemente perversos para tapiar las escasas ventanas que abrió la sociedad para participar en los asuntos públicos y para propiciar la rendición de cuentas.

Recordemos que en la década de los noventa el PRI se vio obligado a ceder terreno simplemente para evitar o retrasar su derrumbe presidencial. En esa coyuntura se abrió una tibia oleada de procesos de ciudadanización que concretaron en comisiones de derechos humanos, en un IFE ciudadano, en comités de regulación en materia económica y hasta en una Secodam que antes no existía. Pero todos esos espacios se han ido cerrando. La partidocracia volvió a cooptar al IFE, los gobernadores controlaron a sus comités electorales y de derechos humanos, y los dos presidentes panistas decidieron que la democracia sonaba mejor cuando eran oposición y no gobierno. La decisión de Zedillo de entregar la Procuraduría a la oposición resulta hoy en día en absoluto impensable, justamente por esa cerrazón. La trayectoria de la Comisión de Derechos Humanos de José Luis Soberanes es particularmente triste, pues terminó siendo una aliada de los políticos, un Defensor del Poder.

Alguien ha dicho que todo lo reportado por esta CDHDF sobre la tragedia de los jóvenes ya se conocía. No es así: léase el informe. Por otro lado muchos detalles habían salido a la prensa, pero eso no asegura que fuesen verdaderos; había mucha información distorsionada e inflada. Era imprescindible que una investigación oficial e imparcial, estableciese paso a paso las violaciones y responsabilidades que en realidad existieron.

Lo más importante es que hasta ahora nadie ha puesto en duda la veracidad del reporte o su independencia. Y eso no es poca cosa en un país en el que la simulación y la impunidad han ocasionado la pérdida de credibilidad del tejido institucional.

No se trata de glorificar a Emilio Álvarez Icaza y a su equipo. Simplemente han hecho lo que les exige su tarea como defensores de los defeños. Justamente ese es el fondo de la cuestión. Nos hemos acostumbrado a que estas comisiones sean paleras. Bastaría con que estos espacios comenzaran a funcionar para resquebrajar el edificio de la impunidad que domina al país. Esa debe ser una exigencia de todos, independientemente del partido con el que simpatice cada quien. Esto no mejorara hasta que todos seamos un poco “Ombudsman, o defensores, de los demás”. www.jorgezepeda.net

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07/6/08 3:23 AM - 21 comentarios

Uribe, Calderón y Los Aterciopelados

Muchos lectores recordarán cuando “colombianización” era una palabra mala, cuando pronunciarla equivalía a invocar a al diablo. Hubo en tiempo en que el jefe de capos Pablo Escobar era para los Caro Quintero locales, el equivalente a Bill Gates para nuestros empresarios.

Hoy muchos mexicanos firmarían en blanco un proceso de colombianización. Los habitantes de Culiacán o Ciudad Juárez darían lo que fuese para caminar por sus calles como lo hacen los de Medellín o Cali. Hoy es en México donde se rompen récords en materia de ejecuciones de policías o de agresiones a periodistas. Las “bajas” registradas en los gobiernos de Fox y Calderón en la guerra contra el narco, pronto habrán de superar las 15 mil víctimas que se calculan han perdido la vida en Colombia por el efecto combinado de los cárteles, las FARC y las fuerzas paramilitares en dos décadas. Los casi cinco mil ejecutados en apenas dos años de este gobierno superan las bajas que los norteamericanos han padecido en la guerra de Irák en cinco años.

Si antes solíamos ver a Colombia con precaución para asegurarnos de no seguir su curso, hoy tendríamos que verla con atención para reproducir todo aquello que sea emulable. Quizá para eso Florencio Salazar dejó una subsecretaría en Gobernación a cambio de estrenarse como embajador en aquél país.

Lo cierto es que a Felipe Calderón le encantaría “uribizarse”. Álvaro Uribe, el presidente colombiano, ha conseguido resultados impresionantes en materia de pacificación y reducción de la violencia. Sus niveles de aprobación son los más altos y estables de América Latina. El espectacular rescate de Ingrid Betancourt de manos de las FARC, lo han catapultado al primer plano internacional. Es el héroe del momento.
En Los Pinos están exultanes, porque el éxito de la política de “mano dura” de Uribe, parecería constituir un espaldarazo a la estrategia de Calderón en su guerra contra los narcos, a pesar de resultados tan precarios. Y en efecto, el gobierno de Uribe se ha caracterizado por la decisión de no dar cuartel al crimen organizado y a los enemigos del estado colombiano.

No hay espacio ni intención aquí de hacer un balance del gobierno colombiano. Para lo que nos ocupa basta decir que el rescate de Ingrid Betancourt revela no sólo una decisión firme y muchas agallas para arriesgarse ante un eventual fracaso; muestra, sobre todo, el uso de la inteligencia militar, más aún que la fuerza. Y justamente eso es lo que nos ha faltado.

Hasta ahora hemos hecho una guerra contra el Narco más empeñosa que inteligente. Desconocemos el nivel de infiltración de la corrupción entre comandantes, autoridades y el mismo ejército. Nunca imaginamos que desencadenaríamos la carnicería que hoy padecemos.

El éxito de Uribe revela que no basta la decisión envalentonada si no va acompañada de estrategias cuidadosas. El ministro de defensa, Juan Manuel Santos, perteneciente a una ilustre familia de periodistas, es abogado con estudios en Gobierno en Harvard y el MIT. Detrás de la guerra contra los Carteles y las FARC hay mucho más que soldados dando piñatazos por todo el país, como ha sido nuestro caso. Como dirían sus Aterciopelados paisanos, si vamos a emular a Uribe, convendría mirar la esencia, no las apariencias. www.jorgezepeda.net

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06/29/08 2:48 AM - 27 comentarios

El linchamiento de Ebrard

El PAN está haciendo todo lo posible para convertir la tragedia del News Divine en una “noticia divina” para su causa. Hasta ahora Marcelo Ebrard les había ganado el pulso de la batalla por la opinión pública gracias a sus playas de verano, su pista de hielo, los operativos de expropiación contra las bandas criminales y la consulta pública sobre la reforma energética, entre otras. Pero ahora lo han pillado con los dedos en la puerta y harán todo lo necesario para amputárselos.

Germán Martínez, presidente del PAN, ha dicho que Ebrard es cien por ciento responsable de la tragedia y que debe pagar políticamente por ello. Más de un comentarista ha pedido la renuncia del Jefe de Gobierno. Un despropósito que equivaldría a enjuiciar a Calderón cada vez que una presa derramada damnifica a alguien o un retén militar comete un crimen.
Ciertamente creo que Ebrard y su equipo son culpables de una estrategia demagógica que buscaba congraciarse con electores conservadores gracias al combate a la delincuencia. Creyeron que proyectar un poco de Giuliani y “tolerancia cero” vendría bien a las aspiraciones presidenciales para el 2012. Pero se les pasó la mano: carece de sentido dedicar varias docenas de policías a redadas de adolescentes cuando un par de inspectores habrían bastado para detectar irregularidades y clausurar el lugar.

Pese a ser un político que en teoría se ubica en “la izquierda” hasta ahora Ebrard se había mostrado extrañamente proclive a desplegar cuerpos policíacos ante los ciudadanos (reubicación de comerciantes, operativos en Tepito, desalojo de bloqueadores de calles). Los operativos habían sido aplaudidos por la opinión pública. El Jefe de Gobierno tendría que haber sabido que estaba jugando con fuego. Está semana se quemó.
Pero pedirle que asuma la responsabilidad personal , como si él hubiese dado la orden criminal de cerrar las puertas de la discoteca, es obviamente un exceso discursivo que busca medrar políticamente con la tragedia. De hecho, me parece que los instintos políticos que caracterizan a Ebrard han reaccionado rápido y en la dirección correcta: despido del delegado y detención del jefe policiaco responsable de la operación.
Recordemos que todavía estamos esperando que algún funcionario importante sea despedido o detenido en los casos de Ulises Ruiz en Oaxaca, Mario Marín en Puebla, o Peña Nieto en Atenco. En todos ellos la presidencia del PAN ha guardado silencio o de plano incurrido en complicidad.

Marcelo Ebrard, se había convertido en pluma de vomitar de los panistas por varias razones. Una de ellas, su negativa a reconocer la presidencia de Felipe Calderón. Pero, sobre todo, es la amenaza que Ebrard representa como rival para el 2012.

Hace dos semanas Germán Martínez se deshizo de Santiago Creel, uno de los principales contendientes de la carrera presidencial del 2012, destituyéndolo como coordinador de senadores. Hoy busca provocar el mayor daño posible a otro rival y para ello cuenta con la maquinaria mediática del gobierno y sus aliados que seguirán explotando la tragedia de la disco. Quedan dos más en la lista que superan en popularidad a Camilo Mouriño, delfín del presidente: Peña Nieto y Josefina Vázquez Mota. Desde luego, se lo pensará dos veces antes de atacar al gobernador del estado de México y poner en riesgo la alianza con el PRI.
Por lo pronto, Ebrard se les ha puesto en la mira y harán todo lo posible por dejarlo mal herido. Germán Martínez está de cacería. (www.jorgezepeda.net)

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