11/1/06 5:53 PM - 1 comentario
En los pasillos periodísticos se afirma que la salida de Daniel Moreno, director de Excélsior hasta la semana pasada se debió a que la empresa (propiedad de Olegario Vázquez Raña) estaba en desacuerdo con la cobertura de Oaxaca: demasiado APPO para el gusto de Ernesto Rivera, director general y mano derecha de Olegario “hijo”.
Sin embargo, como para contradecir que ese hay sido el motivo, la edición de hoy miércoles de Excélsior tiene una muy buena nota sobre los excesos de Ulises: “nos desfiguraron a golpes“, testimonio de un biólogo que sin deberla ni temerla, fue encarcelado desde agosto con cargos inventados.
10/25/06 5:38 PM - Comentar
La polémica que Rubén Aguilar vocero de la presidencia ha desatado con el líder de los burócratas, Joel Ayala, sobre la pertinencia o no de un bono sexenal a los empleados federales, es una muestra más de la piedra en el zapato en que se han convertido “las mañaneras” de Los Pinos. No pasa una semana sin que el vocero entre en contradicción con algún funcionario del gabinete o inicie un fuego innecesario con algún actor político de la oposición.
Las mañaneras fueron necesario hace algunos meses para contrarrestar a las que hacía con tanto éxito AMLO. Pero hoy en día constituyen un dolor de cabeza constante. El problema es que Rubén Aguilar resultó más papista que el Papa. Se supone que iba a ser una especie de “suavizador” del discurso del presidente, famoso por sus continuos ex abruptos. Un poco en el tono de “lo que Chente quiso decir” a la manera de El Privilegio de Mandar. Por desgracia para su causa, Aguilar se ha convertido en “el duro” dentro del gabinete.
Por razones difíciles de entender se ha convertido en el ariete agresivo confrontador de Los Pinos, quizá para ahorrarle al Presidente esa tarea. Pero lo cierto es que enciende más fuegos de los que ayuda a apagar.
Durante este proceso, el Vocero ha perdido toda credibilidad.
No sólo porque los secretarios tienen que corregir o suavizar lo que “Aguilar quiso decir”, también porque con frecuencia su versión es increíble. Afirmar, como lo ha hecho, que la suspensión del desfile deportivo del 20 de noviembre nada tiene que ver con el acto del zócalo que prepara AMLO no sólo es demagógico sino inverosímil. Habría sido mejor defender y justificar una medida que resulta prudente, que intentar tomarnos el pelo como si la opinión pública fuera retrasada mental.
Hace algún tiempo, cuando Creel defraudaba por su desempeño en Bucareli, alguien parafraseo el famoso libro “Quién se robo mi queso” aplicándoselo al secretario de gobernación: ¿Quién se robó tu cerebro? Lo mismo podría decirse del Vocero.
10/20/06 12:09 AM - 10 comentarios
La apuesta de Televisa para hacer una mesa de análisis con sus conductores no deja de ser atrevida, pero sobre todo significativa. La actitud de la empresa había sido mantener un bajo perfil en materia de opinión política por parte de los “rostros” y “voces” que representan la imagen informativa de Televisa. La presencia misma del coordinador Leopoldo Gómez, brazo derecho de Emilio Azcárraga en el área de información, da cuenta del interés institucional por comenzar a introducir su propio planteamiento en la agenda política.
El problema es que un buen conductor no necesariamente hace a un buen comentarista político. Ciertamente todos están muy bien informados de los temas en cuestión (no podría ser de otra manera conduciendo todos un espacio diario de noticias) lo cual no es lo usual en muchas otras mesas en las que proliferan académicos e investigadores. Pero sólo Denise Maercker y Joaquín López Doriga aportan nuevos elementos de análisis al debate. Por lo general Denise es la más consistente gracias a su formación teórica y su capacidad analítica, además de su costumbre para debatir en foros y encuentros. Habría que decir que también es la más “progresista”, en el contexto de una mesa que se caracteriza por una visión más bien conservadora. El caso de López Dóriga es interesante. Su columna diaria en prensa nunca ha sido un verdadero referente, por lo cual siempre se le había tenido como un conductor experimentado, pero no un analista. Sin embargo, en Tercer Grado ha tenido un papel central, ganado a pulso. Destaca su memoria y una visión práctica de la política, que le permite regresar, una y otra vez en medio del debate, a las realidades que acotan el quehacer de los actores políticos. La mayoría de las veces no coincido con su punto de vista, pero invariablemente lo encuentro sólido y bien argumentado. Más
10/18/06 8:14 PM - 6 comentarios
Es una lástima que la mejor mesa de análisis político del país se transmita entre 9 y 10 de la mañana los miércoles, cuando el grueso de los radioescuchas han dejado de serlo. Gutiérrez Vivo ha tenido el acierto de reunir a Denise Dresser, Alfonso Zárate, Sabino Bastidas (permanentes) más algunos itinerantes (Lorenzo Meyer y Granados Chapa, entre otros) para ofrecer un espacio que se está convirtiendo en referencia del buen comentario. Este miércoles 18 de octubre, Manuel Espino, presidente del PAN, pidió ser incluido en la Mesa para disentir de las tesis de la mesa en programas anteriores, en las que se había insistido en la tensión entre Calderón y el mismo Espino. La sesión de hoy fue memorable por el fuerte aunque sólido intercambio de argumentos y visiones del mundo. Los analistas no sólo son buenos; con frecuencia difieren entre sí y con el propio Gutiérrez Vivó, lo cual genera un programa honesto y de alta calidad. No siempre puede uno coincidir con el tono pontificador y agraviado del conductor (aunque también sabemos que tiene buenos motivos para estar enojado por su controversia millonaria con Radio Centro), pero invariablemente el programa vale la pena.
La Mesa de periodistas que tenía Víctor Trujillo los lunes en Canal 4 también se había ganado un espacio por su pluralidad, pero murió con la cancelación del programa. Y sobre Tercer Grado, la mesa que organiza Televisa los miércoles por la noche, mañana hablamos.
10/16/06 5:09 PM - Comentar
La integración de Agustín Carstens, tercero en el FMI en jerarquía, al equipo de Calderón, el michoacano es la mejor noticia desde el 2 de julio. Carstens había recibido la oferta para asumir la titularidad de la secretaría de Hacienda en el próximo gobierno, pero tenía semanas desahojando la margarita. Su esposa, Catherine Mansell y muy activa en asuntos de análisis de financiamiento en la pobreza y quien busca carrera literaria, no quería residir otra vez en México.
El éxito para Calderón sería por partida doble. Por un lado, Cartens otorgaría al sistema financiero internacional una enorme tranquilidad y Felipe podría arrancar con un buen margen de estabilidad (por lo menos en ese terreno). Por otro lado, recordemos que para conseguir ese objetivo Fox tuvo que entregar el sector hacendario al grupo de Fco. Gil y Guillermo Ortiz, es decir priistas. Con Cartens Felipe tendría un alfil propio en una área tan decisiva como el control fiscal y financiero. Ahora… que sea el secretario de hacienda que el país necesita es tema para otra ocasión.
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+Ver perfil de Catherine Mansell, esposa de Cartens en El Universal