31/08 2008

La (in) utilidad de las marchas

Las marchas pueden ser útiles, pero también pueden ser absolutamente inútiles e incluso contraproducentes. A juzgar por las estadísticas sobre inseguridad, la marcha multitudinaria de hace cuatro años fue inútil, a pesar de que algunos aseguraron, conmovidos por la visión de cientos de miles de manifestantes, que “nada volvería a ser igual ahora que se ha expresado la ciudadanía “; y en efecto ya no fue igual, fue peor. Tampoco pareció servir la del 29 de noviembre de 1997 en la que marcharon Felipe Calderón, Santiago Creel o a Eduardo Bours, para exigir al presidente Zedillo poner fin a la inseguridad.

Alguien decía que las marchas son un fin en sí mismo, porque ejercitan a los ciudadanos en la defensa de sus derechos. No estoy de acuerdo. Cada vez que participamos en una marcha que no da resultados nace una nueva generación de desencantados. El recurso termina por desgastarse. ¿Cuántos que marcharon hace cuatro años ya no lo hicieron ayer, pese a que la inseguridad es aún mayor?

La peor marcha es aquella que deja la sensación en el ciudadano de haber cumplido con su tarea. La manifestación simplemente sirve como desfogue de indignación y da paso a la inmovilidad.

Convertirnos en masa sólo sirve si termina en el horno. De otra manera, es un desperdicio de harina y huevos que bien habrían hecho falta para otros fines. Quizá en otros países laLEER MAS

24/08 2008

Dos predicciones, una propuesta

En 2012 Felipe Calderón entregará el poder a un gobierno priísta. Entre otras razones porque habrá fracasado en sus promesas de reducir la inseguridad. Estas dos son predicciones respecto a las que uno desearía equivocarse, pero lucen inexorables.

Durante 50 años el PAN hizo una bandera política de la crítica a la corrupción priísta; después de 12 años de gobernar en Los Pinos no sólo habrá desperdiciado la ocasión de hacer algo al respecto; habrá diseminado este cáncer crónico.

La cumbre contra la inseguridad de esta semana tiene nulas posibilidades de resolver el problema de la impunidad. Vamos, la mitad de los firmantes del acuerdo tendrían que estar en la cárcel si las leyes se cumplieran en este país ¿Qué podemos esperar de un pacto firmado por Mario Marín, Romero Deschamps, Elba Esther Gordillo y una docena de gobernadores que ejemplifican, justamente, la vigencia de la impunidad?

Para no ir más lejos, uno de los gobernadores designados para hablar en el acto, como Marco Adame Castillo, de Morelos. En abril de 2006 José Luis Adame Castillo y su hijo Luis Daniel Adame Tapia fueron detenidos, luego de que un ladrón de autos los señaló como sus cómplices. Unas horas más tarde fueron liberados, al conocerse el parentesco con el entonces candidato a la gubernatura del estado de Morelos. Seis meses después, uno de los agentes que participó en la detención recibió una sentenciaLEER MAS

16/08 2008

No a los gobernadores

¿Usted confiaría en Ulises Ruiz (Oaxaca), Mario Marín (Puebla), Emilio González Márquez (Jalisco), Fidel Herrera (Veracruz) o Humberto Moreira (Coahuila)? Peor aún ¿Confiaría en las policías judiciales de esos gobernadores? Yo tampoco.

Pues eso es lo que acaba de proponer Marcelo Ebrard para terminar con la inseguridad en el país. El jefe de gobierno del DF ha planteado que sean los gobernadores (la Conago), quienes convoquen a una cumbre nacional que defina el plan para combatir al crimen organizado.

Entre otros puntos, Ebrard propone que las procuradurías locales puedan consultar las bases de información policiaca federal, así como la existencia de un “área de inteligencia financiera a la que tengan acceso las autoridades locales, con el propósito de afectar el patrimonio y las utilidades de la delincuencia organizada”.

¿Y quién va a definir qué es un delincuente? ¿El gobernador que quiere dar un coscorrón a una periodista incómoda? Me pregunto cuánto tiempo pasaría antes de que judiciales estatales y por consiguiente personajes como Kamel Nacif o capos de los cárteles, tengan acceso puntual a información bancaria y patrimonial de sus rivales o de los ciudadanos.

No hay estamento de la clase política mexicana que goce de mayor impunidad que los gobernadores. Carecen de mecanismos de contrapeso gracias al poder que ejercen sobre el congreso estatal, el poder judicial local y los institutos electorales y de derechos humanos estatales, que operan como unaLEER MAS

10/08 2008

Populismo punitivo y muro azul

Con una probabilidad de éxito de 98.7% es difícil que los criminales dejen de cometer delitos por la simple amenaza de que pasarán más tiempo en la cárcel, en el improbable caso de que caigan en ese 1.3% por ciento que recibe una condena. Y es que en México se reporta sólo uno de cada ocho delitos (13%) y de los reportados solo el 10% culmina en sentencia. La propuesta del Presidente de pedir cárcel a perpetuidad es simple populismo punitivo. No sirve, pero se oye bien.

Hace días circula un email que en nombre de “Fernando Martí”, el joven asesinado, convoca a una marcha para el 6 de septiembre. Pero también para exigir “medidas extremas como ubicar al ejército en las calles de las ciudades más importantes, penas inmensamente mas severas a las actuales, enajenación de bienes materiales a todas las personas, amigos y familiares de quienes estén ligados al crimen…”, cadena perpetua a cualquier funcionario implicado.

Entre la demagogia y el oportunismo de Calderón, y las propuestas autoritarias de los exasperados, la medicina contra la inseguridad podría salir tan mala como la enfermedad.

Dar más poder a los cuerpos policíacos sobre la sociedad es una respuesta que terminará volviéndose en contra nuestra. Tendría que decirnos algo el hecho de que casi siempre en estos crímenes de horror está involucrado un judicial o su equivalente. Necesitamos mecanismos que aseguren rendición de cuentas,LEER MAS

Publicado en Apostillas
6/08 2008

Calderón calderoniza al Gabinete

La salida de Eduardo Soho, sobreviviente del gabinete de Fox, era inevitable. Los índices de confianza del consumidor, un indicador del INEGI, habían caído por debajo de sus niveles históricos. Nadie creía en el secretario de economía cuando afirmaba que las cosas mejorarían. Los indicadores eran peores incluso que en 2003, luego de los primeros dos años de bajísimo crecimiento.

Pero una vez más, Calderón se equivoca en el cambio. De nueva cuenta, ante los problemas decidió apelar a su grupo compacto para extender su control y externar su desconfianza a todo lo que no sea calderonista. Como en el caso de Sedesol y de Gobernación, recurre a los suyos, a jóvenes de escasa experiencia y poco liderazgo. Prefiere un gabinete mediocre en el que prima la lealtad sobre la calidad. En este caso a Ruiz Mateos, otro funcionario medio cuyo mayor mérito fue sumarse a su causa hace varios años. Desperdicia una vez más la oportunidad para apelar a la sociedad incorporando a algún personaje notable de reputación impecable, capaz de infundir confianza en los actores económicos y en el consumidor. El presidente ha perdido una vez más la posibilidad de hacer un gabinete más inclusivo, plural y respetado. O en verdad tiene una enorme confianza con respecto a los suyos (sabrá algo que el resto desconocemos), o vive atrincherado por la inseguridad y el temor que le provoca todoLEER MAS