03/29/07 9:07 PM -

La dictadura de la mayoría o el arte de avasallar

Hace unos días Felipe Calderón pidió a los perredistas de la Asamblea del Distrito Federal que no ejercieran el “agandalle” simplemente porque tengan mayoría. O para no hacerle al Rubén Aguilar y explicar lo que quiso decir, dejemos mejor la cita textual: necesitamos, dijo Calderón, “una legislación responsable en torno al aborto, que tome en cuenta las distintas posturas de la sociedad y que no haya un avasallamiento de parte de quien tenga la mayoría en este tema”.
Sin duda en ambos asuntos tiene razón: a) Se necesita una legislación responsable en torno al aborto (y supongo que en torno en cualquier otro tema también) y b) Que no haya avasallamiento de parte de quien tenga la mayoría.

Lástima que tan buenos deseos presidenciales sólo se aplican en los terrenos en los que el PAN carece de la mayoría. Supongo que en los espacios en donde el blanquiazul es rey no se dice avasallar sino consensuar. Pero para el caso resulta lo mismo. La ley del ISSSTE fue cocinada en lo oscurito entre el PRI y el PAN, se acordó el calendario para aprobarla en “fast track” y sólo entonces se informó al resto de la concurrencia, que ni siquiera pudo meter las manos. El “avasallamiento” ni siquiera se detuvo a considerar el punto de vista de los trabajadores, a menos que consideremos como tales a Elba Esther Gordillo y a Gamboa Pascoe.

El PAN ha pedido que antes de aprobarse la ley sobre el aborto se considere un plebiscito o algún tipo de consulta para que los ciudadanos decidan y no los legisladores del Distrito Federal, en un asunto tan delicado. Quizá tengan razón. Pero entonces porque no poner a consulta algo tan delicado para los trabajadores como el futuro de su pensión. Después de todo es dinero de ellos.

Esta doble moralina en realidad aplica a toda la clase política. El PRD se ha quejado una y otra vez del avasallamiento del que es objeto de parte del PRI y el PAN, de la misma forma en que el PAN lo hizo durante muchos años por los abuso del PRI. Pero todos ellos, una vez que están en ventaja absoluta proceden a sojuzgar a la minoría, como si ésta no existiera.

Nuestra clase política es predemocrática. Opera como si no hubiera mañana o como si en lugar de representar a una sociedad heterogénea, simplemente estuviera jugando a la pirinola una tómbola en la que “el ganador se lleva todo”.

Las sociedades no son democráticas cuando simplemente se impone el sentir de las mayorías, sino cuando aprenden a dialogar e incorporar los intereses de las minorías.

Separados al nacer

Ya propósito del tema de las divergencias y cómo vivir con ellas, la revista Mother Jones de abril publica bajo este título una nota curiosa. El congresista californiano Duncan Hunter ha sido el principal promotor de la construcción del muro en la frontera. De hecho, fue el paladín de la edificación del muro que separa a Tijuana de San Diego y sirvió como ejemplo para extenderlo otras 800 millas. Pero su hermano John se dedica a plantar bebederos de agua en el desierto fronterizo, para impedir que los emigrantes mueran deshidratados.

Los objetivos tan divergentes no impiden que los hermanos se saluden fraternalmente, se apoyen y pasen navidades juntos.

» Archivado en Apostillas por Jorge Zepeda Partterson a las 03/29/07 9:07 PM.

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