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Maíz, petróleo y Walter Mercado

Felipe Calderón parece haber perdido la suerte que le había caracterizado hasta ahora. Al margen de aciertos y desaciertos de su gestión, en apenas 50 días los dos productos más importantes para la estabilidad del país se han disparado en contra del Presidente. El precio del barril del petróleo se ha desplomado en caída libre, y por consiguiente las finanzas estatales; mientras que el brutal aumento del precio del maíz ha generado un frente de tensión social tan inesperado como riesgoso. La crisis de la tortilla ha obligado a Calderón a asumir riesgos para los cuales aún no estaba preparado. Las consecuencias podrían ser aún mayores de las que a primera vista pueden percibirse.

El pacto convocado por Calderón para mantener el precio de la tortilla a $8.50 será la primera verdadera prueba de fuego del gobierno. El presidente se está jugando una parte del escaso capital político acumulado en mes medio de gobierno, para asumir la paternidad de un pacto de alcances y vigencia inciertos. Hasta ahora las acciones federales se habían orientado a medidas unilaterales, como los operativos contra la droga, o a los acuerdos acotados a una parte de la clase política, como la negociación del presupuesto. Pero el “control” del precio de la tortilla involucra a muchos actores sociales y económicos: importadores, productores de harina y masa, acaparadores e intermediarios y más de 70 mil tortillerías, entre otros.

El peor escenario para la presidencia es que el gobierno sea incapaz de hacer respetar el tope de precio de las tortillas. En tal caso la credibilidad de Calderón quedaría seriamente vulnerada para futuras convocatorias a otros poderes económicos. Hace una semana, en este espacio, señalé que la iniciativa privada no haría ninguna concesión mientras no perciba que existe un líder capaz de garantizar acuerdos y compromisos. En ese sentido, señalé que había una estrategia escalonada en dos etapas por parte de Los Pinos: primero, ganar legitimidad como árbitro general y como garante de la gobernabilidad (de allí su interés en mostrar su “mano firme”). Y segundo, convocar a las fuerzas sociales para realizar los acuerdos de reforma que el país necesita.

Para desgracia de Calderón, la crisis de la tortilla “quemó” todas las etapas de su estrategia, y le ha obligado a orquestar un pacto sin tener aún el liderazgo que garantice su cumplimiento. Si los intermediarios y muchas tortillerías logran colocar su producto por encima del tope establecido de $8.50, será muy difícil que en el futuro los actores políticos y económicos participen de manera decidida en acuerdos que el Presidente resulta incapaz de hacer cumplir. Y recordemos que la posibilidad de las reformas que requiere el país, pasan justamente por la capacidad, o falta de ella, que tenga Calderón para convocar y garantizar los acuerdos entre las fuerzas sociales. El Presidente se está jugando, sin desearlo, una porción de las posibilidades de éxito o fracaso de su sexenio en este “Pactortilla” improvisado y repentino.

Por otro lado, al margen de la suerte con la que corra este pacto, la tortilla seguirá siendo un dolor de cabeza permanente para los mexicanos y una fuente constante de presión en contra del gobierno. Los nuevos usos internacionales del maíz para la producción de combustibles y nuestra dependencia del grano extranjero nos condenan a una espiral de tortillas cada vez más caras. Hace años que desmantelamos el aparato productivo del maíz en nuestro país, en el afán de competir con agricultores de Kansas e Indiana subvencionados por su gobierno. El resultado es que nos convertimos en importadores de maíz y en exportadores de campesinos ex productores de maíz. Las vueltas de la historia nos hicieron pagar un alto precio por la ingenuidad de creernos nuevos ricos de primer mundo y el consiguiente desprecio al campo mexicano.

No deja de ser sintomático que durante la presentación del nuevo gabinete a principios de diciembre, el secretario de agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez, fuera anunciado dentro del gabinete social por Felipe Calderón y no en el económico. Refleja la concepción neoliberal que visualiza a los campesinos como un asunto de caridad y pobreza, y los descarta como agentes económicos viables. No tienen cabida en el México que se anticipa desde las oficinas de Polanco y Las Lomas.

Lo que nunca percibieron nuestros tecnócratas es que el maíz constituye en México un asunto político y social, además de económico. En ese sentido, la autosuficiencia y un precio razonable son temas claves para la gobernabilidad del país. Si el precio de la tortilla sigue subiendo a lo largo del sexenio podríamos descubrir demasiado tarde, y por las peores razones, que el maíz era un tema de seguridad nacional.

La escalada de precios del grano ofrecería la oportunidad de un replanteamiento de fondo de la agricultura tradicional. Hay mayores márgenes para buscar que la producción de maíz vuelva a ser rentable en nuestro país. Ello requeriría de una verdadera revolución en las políticas hacia el campo, de tal forma que los agricultores tengan acceso a tecnologías, capacitación, créditos y a las plataformas de comercialización. Pero esto implicaría dejar de tratarlos como ciudadanos de segunda, como productores rehenes de la intermediación y como clientes políticos cautivos.
Pero el gobierno de Calderón no parece tener ni la tranquilidad ni la fuerza para impulsar “revoluciones verdes”. Las malas noticias del petróleo, la desaceleración de la economía estadounidense y los precios del maíz, le obligarán a correr riesgos como el “Pactortilla” y a desgastarse en los problemas urgentes de cada día. La suerte de Calderón se está acabando. Salvo que logre cabildear a Walter Mercado, Amira o cualquiera de los que regentean los signos del zodíaco, el Presidente estará contra las cuerdas la mayor parte de su gobierno. Por lo pronto, habrá de encomendarse a sus dioses para que este primer pacto sea respetado; de lo contrario no solo la mala suerte estará en su contra.

» Archivado en Artículos, Artículos dominicales por Jorge Zepeda Partterson a las 01/21/07 12:29 AM.

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3 comentarios
en Maíz, petróleo y Walter Mercado

  1. Juan Miguel Hernandez Renteria

    Miércoles, 24 de Enero, 2007 a las 7:18 pm:

    El acaparamiento de algunas personas del grano, provoco el aumento del maiz, pero el problema es que cada vez son mas raquiticos los apoyos al campo, por parte de la banca de desarrollo y poco interes de la banca comercial, lo que provoca que nos convirtieramos en importadores de maiz.
    El Sr Eduardo Sojo, no analisa la sensibilidad de las personas ante un aumento de un producto tan basico
    Creo que se deben de tomar medidas para apoyar al campo en vez de convertirnos en importadores de maiz y no se tomen decisiones tan presipitadas, ademas que el presupuesto es una bomba de tiempo que dependa de los precios del petroleo, creo que nuestros diputados deberian de ver lo peligroso que es y dejen de hacer grilla y se pongan realmente a trabajar aunque parece dificil.

    Atte: Juan Miguel Hernandez Renteria
    Economista.

  2. Javier Dueñas García

    Viernes, 26 de Enero, 2007 a las 12:14 am:

    Como sabes disfruto mucho tus artículos, por la profundidad del análisis y la amenidad con la que tratas los temas.
    Me parece que el binomio tortilla-petróleo que presentas es indudablemente uno de los problemas más serios que enfrenta la nueva administración.Hay que recordar que hace 60 años el Gobierno de Miguel Alemán enfrentó, al inicio de su mandato, un problema de desabasto de maíz, lo que dio lugar a la creación de la Comisión Nacional del Maíz que se encomendó a Ramos Millán.
    Los resultados positivos de esa Comisión incluso produjeron un precandidato a la Presidencia que fue su titular.
    La historia no da ejemplos que hay que aprovechar y adaptar a las nuevas realidades.El tema del maíz no es competencia de una sola dependencia y requeriría un enfoque que abarque los aspectos de producción y comercialización, pero también los aspectos políticos y jurídicos entre los que está el tema de tenencia de la tierra y minifundismo que limitan la producción.
    La mecánica de los pactos de la década de los 80 ya no puede dar los mismos resultados porque se derogaron las disposiciones que otorgaban facultades para intervenir en casos de interés público y se desmantelaron los grupos de trabajo y las estructuras que los hacían funcionar.En lugar de corregir los errores y las corruptelas a que dio lugar ese sistema se les suprimió ingenuamente.No se hicieron cambios más bien entramos al terreno de la omisión” Dejar hacer y dejar pasar” como en el siglo 19 . Confiar en que el mercado y los mercaderes nos resuelvan los problemas económicos.
    Hay que hacer algo diferente porque el caso lo amerita.Que bien que te interesas y promueves la reflexión sobre el tema.
    Saludos

  3. Domingo, 15 de Julio, 2007 a las 9:48 am:

    CHAMAQUEARON AL FLAMANTE EJECUTIVO FEDERAL
    Es risible que a la luz de los hechos ante una cosecha extraordinaria de maíz blanco en el ciclo Primarver-Verano 2006 que dio pie a exportar excedentes, se haya prestado para una especulación interna de precios del maíz. La preción cedió en el momento que se dio acceso a cupos adicionales de importación para consumo animal NO PARA CONSUMO HUMANO.
    Al final cuanto le costo al erario público y cuánto habrá de transferir vía precio de Tortilla a los acapardores. Toca a la transición entre Fox a Calderón el tomar desiciones. No hubo cambios en la administración… pero seguramente tenemos un responsable.
    ED

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