-
Carlos Slim y López Obrador, otra vez
Se habla mucho de los suicidios políticos de Andrés Manuel López Obrador y de su tendencia a pegarse balazos en el pie. Ya “lo perdimos”, se afirma luego de su fallido cerco en el Senado para impedir la aprobación de la reforma petrolera. “Hay que partirle el queso”, dijo este viernes Vicente Fox, solazándose con la posibilidad de darle por fin un tiro de gracia político.
Yo creo más bien que López Obrador es el Carlos Slim de la política. Sus reservas son prácticamente ilimitadas. Y no tanto por mérito del tabasqueño, sino porque está colocado justo donde soplan los vientos históricos. Slim y Andrés Manuel son los dos mexicanos que habrán de salir más “beneficiados” de la crisis económica. Slim padecerá la caída del valor de sus acciones, pero acabará adquiriendo muchas empresas a precios regalados.
Algo similar sucederá con AMLO. Se afirma que ya sólo es seguido por un grupo de resentidos sociales. Puede ser, pero si quitamos el matiz peyorativo, lamento decir que el país está a punto de colmarse, literalmente, de “resentidos” sociales como resultado de las penurias económicas que se avecinan.
En este espacio he insistido que la crisis de los dos próximos años asolará a los sectores más desprotegidos, a diferencia de la crisis del 95 que castigó duramente a las clases medias. La diferencia es que hace trece años Estados Unidos experimentaba una bonanza, hoy estáLEER MAS
-
Le Clézio, la cerca inconclusa
Publicado en revista Día Siete, el domingo 19 de octubre, 2008
Jean Marie Le Clézio no es como todo el mundo. Es un hombre bastante alto, delgado, de espalda ancha y pelo de paja, con el rostro huesudo surcado de marcas de la vida. Con sombrero y un cigarro en la boca podría ser el perfecto vaquero Malboro; y en uniforme castrense podría mimetizarse en oficial de la Gestapo. Pero cuando lo escuchas te das cuenta que Le Clézio no se parece a nadie. Y cuando lo lees, lo confirmas.
Los libros del nuevo nobel de literatura son demasiado variados, más de cincuenta, para poder encasillarlo fácilmente. Él mismo no parece ser de alguna parte. De padre francés y madre inglesa, creció entre Niza, la Isla Mauricio en África, Tailandia e Inglaterra. Vivió en México, en Panamá y otra media docena de países. Actualemente reside en Nuevo México aunque nunca ha parado de viajar.
Lo conocí hace veinte años en Zamora, en El Colegio de Michoacán, dónde llegó a impartir algún seminario durante su estancia de varios años en la región Purépecha. Residía con su familia en una casa grande y arbolada en las afueras de Jacona, una especie de Coyoacán zamorano. Jean Marie solía evitar toda reunión social mayor de cuatro entre la pequeña babelia de investigadores del Colmich, pero gustaba de cenar en parejas en la cocina amplia y acogedora deLEER MAS
-
Morir dos veces
Nuestra justicia forense nunca ha tenido la calidad que exhiben los investigadores de CSI, o lo documentales de Discovery Channel capaces de describir lo que había comido Billy the Kid el día que fue asesinado, hace 137 años. Los peritajes nunca habían sido nuestro fuerte, pero hoy en día, contaminados por necesidades políticas, están peor que nunca.
Después de dos años de la muerte del periodista norteamericano Bradley Will en Oaxaca, la PGR ha logrado “descubrir”, repentinamente, una versión diametralmente opuesta a la que se conocía hasta ahora. Resulta que los disparos no fueron hechos desde más de 30 metros de distancia como lo habían demostrado videos, testimonios y reportes forenses del cuerpo y la ropa de la víctima, sino que fue liquidado prácticamente a quemarropa, a no más de dos metros de distancia. La media cuadra de diferencia no es un asunto menor, porque de allí se deriva que el asesino no fue un esbirro de la policía de Ulises Ruiz, gobernador de Oaxaca, sino uno de los manifestantes entre los que se encontraba el periodista. En suma, la PGR ha concluido que lo asesinó la propia APPO.
Lo menos que se puede decir de una conclusión tan extemporánea y tan conveniente políticamente para los intereses del PRI oaxaqueño, es que inspira desconfianza. Particularmente cuando nos enteramos que la PGR agradece haber contado con la valiosa colaboración de los cuerpos policíacosLEER MAS
-
El país que viene
La crisis de 1995 se ensañó en gran medida contra la clase media. La crisis que se avecina, en cambio, será devastadora para los más pobres. En el 95 la crisis bancaria se llevó “entre las patas” a las personas que habían contraído créditos para autos y viviendas; a los empresarios con deudas en dólares. El Barzón estaba formado por quienes tenían algo que perder. Desde luego, el encarecimiento de la vida afectó también a los que menos tenían. Pero Estados Unidos crecía a buen ritmo, lo cual significó que las remesas arreciaran, la depreciación del peso inundó de maquiladoras a la frontera y el exilio masivo al norte despobló las zonas más deprimidas de Zacatecas, Guerrero y Oaxaca. Mal que bien, los desposeídos pudieron echar mano de estrategias de sobrevivencia (entre ellas la siembra de marihuana ante la inviabilidad del cultivo del maíz).
La crisis que padeceremos a lo largo de los próximos dos años es de naturaleza distinta. No hay riesgo inminente de que algún banco se declare en quiebra, y tampoco nos acecha la amenaza de un Fobaproa II.
Pero no es el caso de la economía “real”, la que tiene que ver con el empleo y la producción. El jueves Hacienda informó que este año se crearían sólo 300 mil empleos en lugar de los 800 mil que se tenían contemplados. No es un dato económico, esLEER MAS
-
Dos gramos de marihuana
A muchos extraña que Felipe Calderón pida la despenalización del consumo de drogas, tratándose de un presidente de filiación conservadora. Pero todo indica que la guerra civil en la que se ha convertido la lucha contra el Narco rebasa consideraciones ideológicas y exige medidas prácticas.
A mi juicio, el proyecto de ley que el Presidente presentó al Senado es provechoso, a condición de quitarle autocontenciones y mojigaterías.
Ciertamente, estábamos en el limbo con respecto al consumo. La ley vigente no castiga a un consumidor si se le considera adicto, pero tampoco establece las cantidades mínimas de posesión de uso personal, ni define con claridad la “dependencia”. Ello introduce una enorme discrecionalidad de parte de los jueces, con la consiguiente inequidad y corrupción. Peor aún, permite que muchos narcomenudistas apelen a su adicción para quedar libres, pese a ser capturados con sendos paquetes de drogas. La nueva ley define con precisión las cantidades que permiten diferenciar a un consumidor de un traficante.
El problema es que las dosis estipuladas en el proyecto de Calderón convierte en delincuentes a la mayoría de los consumidores. El límite de dos gramos de marihuana, inferior a un cigarro, condenaría a cualquier preparatoriano que antes podía acogerse a la evaluación de un juez prudente. Parece que los panistas se asustaron de su propia temeridad y a golpes de severidad decidieron inhabilitar su propio proyecto.
Esperemos que durante la discusión enLEER MAS
Archivo: Octubre, 2008
Sinopsis
Search the site
Navigate
Libros
Jorge Zepeda Patterson en Twitter
