Archivo: Abril, 2008
  • El Partido partido o el divorcio imposible

    Por desgracia no existen consejeros matrimoniales que ofrezcan terapia a las contrapartes dentro de un partido político. El PRD ha pasado de ser un matrimonio de conveniencia entre cónyuges que no se profesaban cariño, a convertirse en una relación enferma, de agresiones mutuas y odios enconados.

    Para muchos comentaristas y medios de comunicación el pleito demencial que protagonizan la corriente de los Chuchos y la de López Obrador, constituye la demostración inequívoca de la naturaleza perversa e irresponsable de esta izquierda. Pero a mí me parece que la intensidad de su odio no obedece tanto a una escasa calidad moral, como al hecho de que han prolongado demasiado su imposible convivencia bajo el mismo techo. Hay parejas que ya no pueden seguirlo siendo; no entenderlo termina tarde o temprano por hacer aflorar lo peor de ellas.

    Y es que las diferencias dentro del PRD van mucho más allá de una lucha por el poder entre camarillas diferentes. Hay en juego dos proyectos políticos claramente distintos, imposibles de reconciliar bajo la misma plataforma ideológica. La conversación difundida entre López Obrador y Carlos Navarrete (lider en el Senado de los perredistas y miembro de Los Chuchos) muestra claramente que ambos están jugando a algo distinto sobre el mismo tablero: uno piensa en ajedrez mientras el otro juega a las damas.

    La corriente encabezada por Jesús Ortega, tiene como referente los partidos socialdemócratas europeos queLEER MAS

  • ¿Qué hacemos con López Obrador?

    Ciertamente no es Hitler o Mussolini, pero es sorprendente la capacidad que tiene López Obrador para provocar ronchas a muchos ciudadanos, particularmente entre los sectores conservadores. Una y otra vez reaccionan de tal manera que terminan por vigorizar la figura pública de El Peje.

    El spot de televisión transmitido en horario triple A en que se le compara a Victoriano Huerta, Pinochet y similar calaña por haber ordenado tomar el salón de sesiones de la Cámara, es tan desproporcionado y abusivo que ha resultado contraproducente. Para El Peje ha sido oro molido, pues confirma la noción de que existe una suerte de conspiración de odio en su contra. De verdugo del Congreso ha pasado a ser víctima de la derecha todopoderosa.

    No coincido con varias decisiones de López Obrador y me parece que su estilo de liderazgo deja mucho que desear. Pero estoy convencido de que AMLO y las causas que representa son absolutamente indispensables para la salud de la República. Cada vez que el tabasqueño habla en contra de las instituciones y convoca a la movilización, una legión de analistas y comentaristas se queja de su irresponsabilidad y primitivismo político. Como si se tratase de una anomalía trasnochada en una sociedad democrática. “Hay problemas pero estos deben resolverse mediante el diálogo”, se dice; “los bloqueos y tomas de instituciones no caben en una sociedad con Estado de Derecho”, se afirma, conLEER MAS

  • Reforma, ganadores y perdedores

    Nos hemos convertido en un país de fobias. Son tantos los ascos, las manías, las alergias y las repulsas del organismo social que la única reforma energética asimilable resultó una versión light, descremada, deslactosada y pasteurizada que sigue siendo leche pero sabe a agua. Los cuerpos y anticuerpos se neutralizaron de tal forma que la dichosa reforma energética habrá de limitarse al tema de PEMEX (y no al sector energético) y tiene que ver más con reglamentos internos que con una solución de largo plazo.

    Con todo, ha sido tal la intensidad de la confrontación entre programas contrapuestos y actores políticos rivales, que el recuento de daños y beneficios que dejará el saldo de las batallas libradas merece ser anotado. Aun cuando no ha terminado del todo, es evidente que la mini reforma será aprobada en período extraordinario, tan pronto los legisladores encuentren la forma de burlar el ultimátum presentado por el PRD y sus brigadas. Pero sin duda lo conseguirán, de la misma forma que consiguieron que Calderón tomara posesión o rindiera su primer informe de gobierno, pese a la amenaza de los perredistas de impedirlo.

    El mayor “ganón” de toda esta gesta es el PRI, sin duda. Una vez más logró convertirse en el fiel de la balanza en materia de los votos decisivos para la aprobación en las cámaras (de la misma forma en que lo ha sido enLEER MAS

  • La reforma que (casi) no fue

    El gobierno de Felipe Calderón está haciendo un último y desesperado esfuerzo para sacar adelante alguna reforma energética. Y digo alguna porque luego de tantos coscorrones el Presidente se daría por bien servido con cualquier modificación del régimen sobre el que opera Pemex; cualquier pretexto que le permitiera mostrar que no habría salido derrotado de esta que ha sido la principal batalla política del sexenio. Lo paradójico es que por razones difíciles de entender, el propio Calderón sembró de minas el terreno que habría de recorrer. Para un hombre con el oficio político que se le atribuye resultan inexplicable los disparos al pie en los que ha incurrido:

    Sobrepolitización. El Presidente decidió convertir a su secretario de Gobernación en cabeza de la negociación de la reforma lo cual sobrepolitizó el debate de manera innecesaria. Lo que tendría que haber sido una discusión de argumentos técnicos y económicos terminó convertido en una medición de fuerzas entre actores políticos. ¿Pero qué creía el Presidente? ¿Que sus rivales iban a conceder a su delfín un triunfo político que le permitiera arrancar con fanfarrias su precandidatura presidencial? Lo primero que hizo Manlio Fabio Beltrones, mandamás del Senado y aspirante a la misma silla presidencial, fue acribillar al proyecto y a su personero para que la reforma quedara cancelada o, al menos, para que triunfara por vía distinta a la de Bucareli.

    Pérdida de la Opinión Pública.LEER MAS