Archivo: Marzo, 2008
  • Petróleo ¿para quién?

    Quizá sea inevitable la apertura de PEMEX al capital privado si deseamos evitar una crisis energética al mediano plazo. Pero no podemos abrazar tal alternativa sin que antes el país haga un balance del negro historial de privatizaciones y tráfico de influencias que el proceso ha dejado a lo largo de treinta años.

    Se ha querido colocar al país en una supuesta encrucijada: continuar con el estatismo inoperante que reina en PEMEX o recurrir a “la apertura modernizadora” del capital privado y extranjero que brindará a los mexicanos el tesoro escondido en el subsuelo. Una dicotomía falsa, a mi juicio, porque de los males del estatismo no necesariamente se desprende las bondades de la privatización en algunas de sus modalidades.

    Al menos no sin antes explicar como se evitaría la historia recurrente de abusos y privilegios que suele traer consigo la entrada del capital privado en la escena pública. El gobierno no puede actuar como si el rosario de privatizaciones que inició Salinas hace treinta años hubiese sido una historia de mieles y rosas. Sin duda arrojó beneficios importantes en algunas áreas de la economía y mejoró la competitividad en los mercados internacionales. Pero también disparó la desigualdad a niveles históricos. No es casual que los multimillonarios mexicanos hayan crecido como la espuma en las listas de Forbes.

    El problema de fondo es que el Estado mexicano ha sido incapaz de controlar elLEER MAS

  • Comentarios a sus comentarios: Sobre la peor de las pesadillas: mujeres, judíos y AMLO

    Muchos lectores preferirían un mundo exclusivamente habitado por buenos y malos, Madres Teresas, por un lado, Hitlers, por otro. Es una noción reconfortante que nos regresa al Paraíso: el bien no tiene disfraces, el mal es siempre perverso y degradante. En el Edén no existen los sin embargos o las contradicciones. Uno siempre puede tener la seguridad de estar de lado de los buenos.

    Mi último artículo, intitulado “La peor de las pesadillas” fue duramente juzgado por muchos lectores. Recibí muchos comentarios enviados desde el reino bicromático que no acepta matices. Parte de esos comentarios pueden ser leídos abajo, aunque omití algunos demasiado ofensivos o grotescos sobre los temas o en contra de los personajes mencionados en el texto original.

    Algunos pocos cuestionan que haya criticado al PRD y sus elecciones internas. Como si el mero acto de dar cuenta de los hechos por todos conocidos me hubiese convertido en un esbirro de la derecha, en una pluma a sueldo para destruir a la izquierda.

    Otros me acusan justamente de lo contrario: de ser un lacayo de El Peje. Haber escrito que a mi juicio se cometió un fraude en el 2006, desencadenó una tunda de correos indignados. En uno de ellos un lector me advierte que de no presentar pruebas en un lapso de 72 horas habrá de demandarme por difamación. En realidad no hay mucho más que comprobar. El TRIFE mismoLEER MAS

  • La peor pesadilla

    Lo que está sucediendo al PRD con sus elecciones internas constituye la peor de las pesadillas, tratándose de un partido que hizo de la denuncia del fraude electoral su razón de ser en lo que va del sexenio. En momentos de cerrar este artículo no existe aún humo blanco sobre un vencedor o incluso respecto a la posibilidad de que se den por buenas las elecciones para elegir a los dirigentes de esta organización, luego de una semana de haberse llevado a cabo la votación. El viernes Cuauhtémoc Cárdenas publicó un desplegado en el que exige la anulación de las elecciones, denuncia el cochinero y prácticamente pide la refundación del partido.

    Es una muy desafortunada ironía, luego de lo que vivieron en 2006, que los perredistas hayan sido exhibidos en un modelo para armar su propio fraude electoral. Y es que, en efecto, Cárdenas no carece de municiones. Hay bastantes evidencias de que ambos bandos, encabezados respectivamente por Alejandro Encinas y por Jesús Ortega, desplegaron recursos ilegales para inflar el padrón electoral y acarrear votos para su causa. Con cierta alevosía pero mucha puntería, un rival ha dicho que luego de este proceso, los perredistas tendrían que ofrecer disculpas al IFE porque comparada con su elección las presidenciales del 2006 fueron un dechado de pulcritud.

    No es así, por supuesto. No hay fraudes electorales pequeños o grandes. Las irregularidades que seLEER MAS

  • Detener al PRI

    No es que odie al PRI, lo que pasa es que encuentro muy pocas razones para quererlo. Sobre todo este PRI que apuesta al pasado y que se siente en la necesidad de sostener a ultranza a sus peores versiones como los gobernadores Mario Marín y Ulises Ruiz. Desde luego todos los partidos cuentan con personajes miserables, pero ninguno se toma las molestias de defenderlos hasta la ignominia como ha sido el caso del tricolor.

    Por desgracia ese PRI que parecería más malo que el anterior es justamente el que está ganando una tras otra todas las elecciones estatales. Peor aún, incluso Ulises Ruiz en Oaxaca y Mario Marín en Puebla arrasaron en los últimos comicios locales. La única derrota reciente del tricolor fue en Baja California Norte, por estrecho margen, y simplemente porque su candidato, Jorge Hank Rohn, era absolutamente impresentable (digo, hay límites).

    ¿Cómo llegamos a esto? El problema no es sólo que el PRI esté ganando las elecciones locales. Mucho más grave que eso, está cogobernando el país con todas las ventajas pero ninguna de las desventajas. Desde el asiento del copiloto se apunta los éxitos del gobierno, pero no comparte el costo de ninguno de sus errores. Los coordinadores de las bancadas priistas han definido la última versión de cada una de las reformas conseguidas por Calderón. Al final no sólo han conseguido ajustarlas a beneficio de losLEER MAS

  • Las soledades de Calderón

    El presidente se ha quedado sólo. Un general rodeado de soldados pero sin cuadros ni líderes para conducirlos a la batalla. Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, seguramente logrará sobrevivir al escándalo de esta semana, pero su capacidad para arbitrar a las fuerzas políticas del país y hacerse útil al Presidente ha quedado seriamente dañada.

    Mouriño se ha salvado simple y sencillamente porque el PRI así lo quiso. Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, coordinadores de las bancadas priistas en las cámaras, protegieron al delfín de Calderón, de la misma forma que permitieron la reforma del ISSSTE, la reforma fiscal o la reforma judicial: ajustándolas a su gusto y exigiendo mayor poder a cambio de su voto.

    El resultado es que Mouriño queda como rehén del PRI. Por lo demás, la línea de argumentación que eligió para defenderse minó aún más las posibilidades de que se convierta en un interlocutor eficaz con las fuerzas de la oposición. “Me atacan porque quieren dañar al país, no quieren que México avance”, fue la explicación que adujo en la entrevista a modo de Joaquín López Dóriga, el jueves pasado. Un secretario de gobernación que no puede reconocer el derecho de otras fuerzas políticas para tener proyectos distintos de país y que identifica el porvenir de la Nación con el hecho de a él le vaya bien o mal, es y será un muy pobre conciliadorLEER MAS