03/30/08 3:33 AM - 20 comentarios

Petróleo ¿para quién?

Quizá sea inevitable la apertura de PEMEX al capital privado si deseamos evitar una crisis energética al mediano plazo. Pero no podemos abrazar tal alternativa sin que antes el país haga un balance del negro historial de privatizaciones y tráfico de influencias que el proceso ha dejado a lo largo de treinta años.

Se ha querido colocar al país en una supuesta encrucijada: continuar con el estatismo inoperante que reina en PEMEX o recurrir a “la apertura modernizadora” del capital privado y extranjero que brindará a los mexicanos el tesoro escondido en el subsuelo. Una dicotomía falsa, a mi juicio, porque de los males del estatismo no necesariamente se desprende las bondades de la privatización en algunas de sus modalidades.

Al menos no sin antes explicar como se evitaría la historia recurrente de abusos y privilegios que suele traer consigo la entrada del capital privado en la escena pública. El gobierno no puede actuar como si el rosario de privatizaciones que inició Salinas hace treinta años hubiese sido una historia de mieles y rosas. Sin duda arrojó beneficios importantes en algunas áreas de la economía y mejoró la competitividad en los mercados internacionales. Pero también disparó la desigualdad a niveles históricos. No es casual que los multimillonarios mexicanos hayan crecido como la espuma en las listas de Forbes.

El problema de fondo es que el Estado mexicano ha sido incapaz de controlar el tráfico de influencias, los beneficios extraordinarios por información privilegiada, el manotazo de los poderosos, una vez que abre un recurso o un territorio al mercado. Desde la entrega de Telmex a Slim hace más de tres décadas, hasta las licitaciones de construcción del Aeropuerto o la Magna Biblioteca de los últimos años, o los contratos de Kahwagi en la Lotería Nacional en estos meses, los hechos muestran que no hay manera de impedir una transferencia desleal a unos pocos, con cargo al resto de los mexicanos.

No hay ninguna garantía de que el descalabró que representó el rescate bancario o carretero no vuelva a repetirse. Los causantes de esa brutal debacle financiera son hoy algunos de los hombres más ricos y poderosos del país. Gracias a la complicidad de las autoridades pudieron devastar la economía de sus empresas y, al mismo tiempo, enriquecerse de manera ilimitada.

El gobierno mexicano se encuentra en una situación mucho más vulnerable frente a los grandes grupos de poder económico que en tiempos de Salinas. No sólo porque los políticos dependen ahora del dinero y los medios de comunicación de estos poderosos para ganar las elecciones y gobernar, sino también porque los intereses del capital privado han instalado sus propios operadores en el sector público (son miembros de comisiones claves en el poder legislativo, dominan los organismos destinados a controlarlos, poseen personeros en el gabinete económico).

Las cacareadas comisiones de competencia, los mecanismos de rendición de cuentas o el endurecimiento de la normatividades para las licitaciones sin duda están allí. Pero sólo se aplican al empresario mediano y pequeño, no a los Salinas Pliego o los Azcárraga, capaces de fundir la carrera de un secretario de Estado o poner en aprietos al mismo Felipe Calderón. ¿Alguien tiene duda de que la entrega de permisos a la televisora para abrir casas de juego no fue el resultado de un arreglo político en las más altas esferas? ¿Quién nos asegura que no habrán de operar en PEMEX semi privatizado los mismos mecanismos que llevaron al gobierno panista a aprobar una ley de medios que entregaba el futuro a Televisa? (ley detenida simplemente por la presión de la opinión pública).

No es mala la opción la que permite a los inversionistas particulares generar electricidad y aliviar la carga de la CFE. Pero todavía no pueden encontrar la manera de evitar que Kamel Nacif se haga de los contratos de varios municipios de Veracruz, en condiciones ventajosas, gracias a su influencia con el gobernador, luego de loa aportes a su campaña.

El problema no es que haya empresarios muy ricos que participen en la esfera pública y contratistas del gobierno con amplios márgenes de ganancia. El problema es que parte de esos márgenes extraordinarios son de naturaleza indebida, resultado de la capacidad de estos grupos para distorsionar a su favor la corrupción oficial y la fragilidad política del gobierno.

Otros colegas han abordado los errores del gobierno en la promoción de esta reforma energética que nació fallida: la falta de operadores, el nombramiento de Mouriño en Gobernación y su designación como impulsor de esta reforma, la pobreza de la estrategia de comunicación. Yo añadiría un factor adicional: la falta de imaginación para ofrecer modalidades que permitan sanear la incorporación del capital privado.

La estructura actual de PEMEX es inviable. Luego de 70 años, la paraestatal es un dinosaurio incapaz de insertarse eficientemente ante las exigencias que impone la globalización y los retos tecnológicos. Pero hay razones fundadas para desconfiar de la intervención de la iniciativa privada en los asuntos públicos.

Felipe Calderón no tiene derecho a colocar al país contra la pared, con el pretexto de elegir entre la privatización o la crisis energética. Si la única salida de PEMEX está fincada en la incorporación de capital fresco, entonces el Presidente está en la obligación de garantizar mecanismos que permitan neutralizar los errores del pasado. Pretender que tales errores no existieron nos lleva a sospechar de simplismo e ingenuidad por parte de Calderón o, de plano, en su complicidad para con los futuros beneficiarios de esta apertura. (www.jorgezepeda.net)

20 comentarios » Archivado en Artículos, Artículos dominicales por Jorge Zepeda Partterson a las 03/30/08 3:33 AM.

volver arriba

03/26/08 5:05 PM - 10 comentarios

Comentarios a sus comentarios: Sobre la peor de las pesadillas: mujeres, judíos y AMLO

Muchos lectores preferirían un mundo exclusivamente habitado por buenos y malos, Madres Teresas, por un lado, Hitlers, por otro. Es una noción reconfortante que nos regresa al Paraíso: el bien no tiene disfraces, el mal es siempre perverso y degradante. En el Edén no existen los sin embargos o las contradicciones. Uno siempre puede tener la seguridad de estar de lado de los buenos.

Mi último artículo, intitulado “La peor de las pesadillas” fue duramente juzgado por muchos lectores. Recibí muchos comentarios enviados desde el reino bicromático que no acepta matices. Parte de esos comentarios pueden ser leídos abajo, aunque omití algunos demasiado ofensivos o grotescos sobre los temas o en contra de los personajes mencionados en el texto original.

Algunos pocos cuestionan que haya criticado al PRD y sus elecciones internas. Como si el mero acto de dar cuenta de los hechos por todos conocidos me hubiese convertido en un esbirro de la derecha, en una pluma a sueldo para destruir a la izquierda.

Otros me acusan justamente de lo contrario: de ser un lacayo de El Peje. Haber escrito que a mi juicio se cometió un fraude en el 2006, desencadenó una tunda de correos indignados. En uno de ellos un lector me advierte que de no presentar pruebas en un lapso de 72 horas habrá de demandarme por difamación. En realidad no hay mucho más que comprobar. El TRIFE mismo dio cuenta de las irregularidades (intervención ilegal de Fox, gasto ilegítimo de parte de grupos empresariales para dañar imagen de AMLO, negociaciones con los medios de comunicación). El PRD no aportó suficientes pruebas para demostrar el fraude “a la antiguita” en las urnas durante la jornada del 2 de julio. Pero las irregularidades detectas por el Tribunal Federal son, a mi juicio, suficientes para haber provocado un cambio en un resultado tan apretado como el que tuvimos. Como señalé en el artículo, no hay fraudes pequeños o grandes, sino fallidos o exitosos. La intervención ilegal o extralegal de los grupos de poder, en mi opinión, cambió el sentido del voto en el 2006.

Lo cual no me impide denunciar el intervencionismo de AMLO a favor de Alejandro Encinas, en las elecciones internas del PRD, como un hecho tan grave como los manotazos de Fox en contra de AMLO hace dos años.

Pero la mayoría de los lectores no desean ser confrontados con datos incómodos a sus propias convicciones. Prefieren un mundo en el cual Felipe Calderón siempre sea Fecal y cada uno de sus actos constituya una confirmación de su “vileza” o, caso contrario, una validación permanente del peligro que representaba AMLO y de la pesadilla de la que nos salvamos los mexicanos.

Debo hacer, sin embargo, una corrección. Con justeza algunos lectores me reclaman haber hecho una comparación irresponsable al meter en el mismo saco a algunas mujeres golpeadas, los judíos y AMLO, cuando señalé que todos ellos habían cometido contra terceros algunas injusticias de las que ellos mismos habían sido víctimas. Lydia Cacho me ha hecho ver que el tema de mujeres víctimas de violencia que terminan abusando de sus hijos es demasiado complejo para ser ventilado a la ligera. De igual forma, recibí varios correos (algunos publicados abajo) de personas que cuestionan mi aseveración de que el Estado Israelí ejerce sobre los palestinos parte de la discriminación que los judíos experimentaron en la Alemania Nazi. Desde luego yo no me refería al Holocausto, pero sí a las prácticas que, a mi juicio, han convertido a los palestinos en ciudadanos de segunda categoría en su propia tierra. Con todo, tienen razón mis denostadores pues una aseveración como esa habría requerido de una enorme batería de matices. Podría aplicárseme un poco de mi propia medicina: el conflicto Árabe-Israelí tampoco acepta visiones en blanco y negro, y está inmerso en un complejo proceso histórico imprescindible si se quiere abordar el tema.

Sólo el Paraíso o El Infierno poseen una moralidad en blanco y negro. La realidad, en cambio, es un enorme Pantone con una extensa gradación de grises. Sigo pensando que la responsabilidad de los comentaristas no es alimentar los clichés y las nociones preconcebidas de un mundo en el que sólo existe el bien y el mal. Nuestra tarea es ofrecer elementos para formar una opinión pública más madura y responsable, dispuesta a participar en los asuntos públicos, aún cuando sepa que personas y programas, políticos y partidos, están plagados como todo en la vida, de virtudes y defectos. Igual que el hogar de todos nosotros, igual que el cuerpo de nuestra pareja, igual que este país del que nos desesperanzamos en muchas ocasiones pero seguimos creyendo que podemos convertirlo en algo mejor.

10 comentarios » Archivado en Apostillas por Jorge Zepeda Partterson a las 03/26/08 5:05 PM.

volver arriba

03/23/08 4:14 AM - 25 comentarios

La peor pesadilla

Lo que está sucediendo al PRD con sus elecciones internas constituye la peor de las pesadillas, tratándose de un partido que hizo de la denuncia del fraude electoral su razón de ser en lo que va del sexenio. En momentos de cerrar este artículo no existe aún humo blanco sobre un vencedor o incluso respecto a la posibilidad de que se den por buenas las elecciones para elegir a los dirigentes de esta organización, luego de una semana de haberse llevado a cabo la votación. El viernes Cuauhtémoc Cárdenas publicó un desplegado en el que exige la anulación de las elecciones, denuncia el cochinero y prácticamente pide la refundación del partido.

Es una muy desafortunada ironía, luego de lo que vivieron en 2006, que los perredistas hayan sido exhibidos en un modelo para armar su propio fraude electoral. Y es que, en efecto, Cárdenas no carece de municiones. Hay bastantes evidencias de que ambos bandos, encabezados respectivamente por Alejandro Encinas y por Jesús Ortega, desplegaron recursos ilegales para inflar el padrón electoral y acarrear votos para su causa. Con cierta alevosía pero mucha puntería, un rival ha dicho que luego de este proceso, los perredistas tendrían que ofrecer disculpas al IFE porque comparada con su elección las presidenciales del 2006 fueron un dechado de pulcritud.

No es así, por supuesto. No hay fraudes electorales pequeños o grandes. Las irregularidades que se cometieron en la elección presidencial fueron suficientes para evitar que López Obrador llegase a Los Pinos. Pueden no haber sido “un cochinero”, pero bastaron para imprimir un giro de enormes consecuencias para la historia de la Nación. Más

25 comentarios » Archivado en Artículos, Artículos dominicales por Jorge Zepeda Partterson a las 03/23/08 4:14 AM.

volver arriba

03/16/08 9:25 AM - 12 comentarios

Detener al PRI

No es que odie al PRI, lo que pasa es que encuentro muy pocas razones para quererlo. Sobre todo este PRI que apuesta al pasado y que se siente en la necesidad de sostener a ultranza a sus peores versiones como los gobernadores Mario Marín y Ulises Ruiz. Desde luego todos los partidos cuentan con personajes miserables, pero ninguno se toma las molestias de defenderlos hasta la ignominia como ha sido el caso del tricolor.

Por desgracia ese PRI que parecería más malo que el anterior es justamente el que está ganando una tras otra todas las elecciones estatales. Peor aún, incluso Ulises Ruiz en Oaxaca y Mario Marín en Puebla arrasaron en los últimos comicios locales. La única derrota reciente del tricolor fue en Baja California Norte, por estrecho margen, y simplemente porque su candidato, Jorge Hank Rohn, era absolutamente impresentable (digo, hay límites).

¿Cómo llegamos a esto? El problema no es sólo que el PRI esté ganando las elecciones locales. Mucho más grave que eso, está cogobernando el país con todas las ventajas pero ninguna de las desventajas. Desde el asiento del copiloto se apunta los éxitos del gobierno, pero no comparte el costo de ninguno de sus errores. Los coordinadores de las bancadas priistas han definido la última versión de cada una de las reformas conseguidas por Calderón. Al final no sólo han conseguido ajustarlas a beneficio de los distintos grupos de interés representados por Beltrones, Gamboa y los gobernadores. Además, en cada ocasión han “cobrado” altas facturas políticas a cambio de su firma.

El PRI está cogobernando el país pero tiene grandes esperanzas de hacerlo en solitario a partir del 2012. Para aspirar a ello busca un triunfo contundente en las elecciones parciales de 2009 para colocarse, de nuevo, como la primera fuerza en el Congreso. Los estrategas del tricolor consideran que pueden doblar su presencia en la Cámara de Diputados pasando de 104 curules a poco más de 200.

En caso de que el PRI consiga esa meta, el resto de sexenio de Calderón podría convertirse en mero trámite, en una gestión de transición. El presidente y su equipo han estado tan ocupados defendiéndose de El Peje y el PRD que no se han dado cuenta que están a punto de entrar en un tobogán inexorable que termina en la entrega del poder al PRI.

¿Que puede hacer Calderón para evitar que arrase el PRI en las elecciones de 2009? A mi juicio tiene una posibilidad a condición de emplearse a fondo en los tres niveles; económico, político y social. A su favor Calderón cuenta con una inesperada bonanza en los recursos públicos. Los niveles récord que han alcanzado los precios del petróleo mexicano, están generando enormes recursos económicos adicionales para la administración panista. La excelente e insospechada recaudación del nuevo impuesto ha propiciado otra chequera adicional.

El gobierno felipista tendría que asegurarse de que estos excedentes produzcan beneficios palpables para la población y la única manera de lograrlo es volcarlo en una agenda social intensa y en una serie de medidas económicas de alto efecto multiplicador. Por lo que respecta a la agenda social, Calderón tendría que inventarse una revolución similar a la que consiguió Carlos Salinas con Solidaridad. En las últimas semanas ha iniciado una serie de medidas de corte popular, pero demasiado tibias y endebles para el reto que tiene por delante. El mayor problema de Calderón es la ausencia de operadores que le permitan estrechar vínculos con el sector social, y el pago de cuotas a fracciones panistas que se han instalado en la red de delegaciones y organismos vinculados a la salud y al desarrollo social. Incluso contando con los recursos necesarios, el Presidente no parece tener ni el personal ni la claridad sobre la importancia de este tema.

En materia económica el gobierno se ha comprometido a un ambicioso plan de inversión en infraestructura (que aún está por verse). Adicionalmente ha anunciado diversas medidas para promover la actividad económica fortaleciendo al empleo y la mediana empresa. Podría ser.

El mayor problema para una estrategia exitosa reside en el plano político. Calderón tendría que jugarse el todo por el todo: dejar atrás su adicción política o dependencia del PRI, y apostar a un acercamiento decisivo con la opinión pública. Para ello necesitaría un quinazo (¿Bibriesca? ¿Fox?), un giro radical en el gabinete con la incorporación de verdaderos notables, y un deslinde impactante frente al viejo PRI. Todo eso ya lo había hecho Zedillo, por ejemplo, ¿sería mucho pedir?

La mayor parte de los mexicanos votaron a favor de algún tipo de cambio (por López Obrador los que deseaban un cambio significativo, por Calderón los que querían cuajar las promesas incumplidas de la alternancia de Fox). Pero lo que se ha obtenido hasta ahora es un gobierno que ni siquiera supera a las mejores versiones del PRI.

¿Qué sigue haciendo Camilo Mouriño en Gobernación y Sergio Vela en Conaculta luego de los escándalos generados? ¿Por qué el Presidente se deshizo de Ramírez Acuña (ex de Gobernación) y de Beatriz Zavala (Sedesol) cuando cayeron en desgracia, pero mantiene contra viento y marea a sus dos amigos personales? ¿Un doble rasero presidencial?

Muchos mexicanos han terminado por creer que panistas y priistas son lo mismo, salvo que los priistas tienen más oficio. A Calderón le queda un año para demostrar lo contrario. Después, ni eso. (www.jorgezepeda.net)

12 comentarios » Archivado en Artículos, Artículos dominicales por Jorge Zepeda Partterson a las 03/16/08 9:25 AM.

volver arriba

03/9/08 4:02 AM - 15 comentarios

Las soledades de Calderón

El presidente se ha quedado sólo. Un general rodeado de soldados pero sin cuadros ni líderes para conducirlos a la batalla. Juan Camilo Mouriño, secretario de Gobernación, seguramente logrará sobrevivir al escándalo de esta semana, pero su capacidad para arbitrar a las fuerzas políticas del país y hacerse útil al Presidente ha quedado seriamente dañada.

Mouriño se ha salvado simple y sencillamente porque el PRI así lo quiso. Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa, coordinadores de las bancadas priistas en las cámaras, protegieron al delfín de Calderón, de la misma forma que permitieron la reforma del ISSSTE, la reforma fiscal o la reforma judicial: ajustándolas a su gusto y exigiendo mayor poder a cambio de su voto.

El resultado es que Mouriño queda como rehén del PRI. Por lo demás, la línea de argumentación que eligió para defenderse minó aún más las posibilidades de que se convierta en un interlocutor eficaz con las fuerzas de la oposición. “Me atacan porque quieren dañar al país, no quieren que México avance”, fue la explicación que adujo en la entrevista a modo de Joaquín López Dóriga, el jueves pasado. Un secretario de gobernación que no puede reconocer el derecho de otras fuerzas políticas para tener proyectos distintos de país y que identifica el porvenir de la Nación con el hecho de a él le vaya bien o mal, es y será un muy pobre conciliador entre las legítimas diferencias que anidan en una sociedad que aspira a la democracia.

Lo cierto es que en apenas quince meses de sexenio, el Presidente se ha quedado sin operadores para vincularse a las fuerzas políticas y sociales. Un secretario de agricultura que es repudiado por los campesinos del país; un secretario de Sedesol traído de Hacienda perfectamente desconocido por los sectores sociales y las ONGs entre los que inspira desconfianza; una secretaria de Energía absolutamente desprovista de carisma o capacidad de seducción de la opinión pública en momentos en que se buscan apoyos para introducir cambios radicales en temas petroleros; una secretaría de Educación con amplio oficio pero dedicada a parar los golpes del grupo de Elba Esther Gordillo que goza del permiso presidencial para hacer lo que le plazca; un secretario del Trabajo del que se esperaba mucho pero que apenas puede con los líderes sindicales, amén del desprestigio que le ha ocasionado su fama de buscapleitos. En fin, un secretario de turismo desaparecido de la escena pública.

Y si el Presidente carece de operadores dentro del gabinete, no le va mejor dentro de las cámaras. En la de diputados Héctor Larios, herencia de Manuel Espino, opera (inopera) varios niveles por encima de su capacidad personal y muy por debajo del oficio de sus contrapartes priistas y perredistas. En la cámara de Senadores, Santiago Creel navega en su propio mundo panista ajeno al círculo presidencial.

¿Quiénes son los verdaderos operadores políticos de Calderón? Manlio Fabio Beltrones, Emilio Gamboa y Beatriz Paredes (presidenta del PRI). Y no porque Felipe los haya escogido ni ellos se hayan ofrecido, sino simplemente porque en cada coyuntura ha tenido que recurrir a ellos para convencer a algún gobernador, firmar algún decreto o sacar adelante un nombramiento. En tales circunstancias no es de extrañar que Calderón haya tenido que apechugar abrazos con el gobernador precioso Mario Marín y celebrarle chistes al sátrapa de Ulises Ruiz de Oaxaca.

Si con apenas 104 diputados de un total de 500 los priistas se sienten los dueños del rancho, hay razones para temer a la segunda mitad del sexenio, cuando posean 50 o 70 escaños adicionales, luego de las elecciones intermedias del año que entra. Porque no hay duda de quién será el ganador en esos comicios intermedios a juzgar por los resultados de las elecciones estatales recientes. A partir del 2009 Beltrones y Peña Nieto, gobernador del Estado de México, se montarán en sus respectivas precampañas presidenciales y dejarán de concederle ventajas políticas al PAN. Lejos de volver a salvarle el pellejo al Presidente, dentro de dos años los priistas desenvainarán el cuchillo para desollar. Serán ellos quienes encabecen las comisiones legislativas para investigar el escándalo de la semana del gobierno de panista, en lugar de impedirlas, como hasta ahora lo han hecho.

Calderón debe construir rápidamente nuevos puentes con la sociedad, hacerse de un mejor equipo, o de lo contrario le espera un fin de sexenio calamitoso una vez que Beltrones o Beatriz Paredes, gestores mercenarios o de conveniencia, le retiren su apoyo.

Uno de los escasos recursos de maniobra de Caderón reside en el probable triunfo del ala reformista al interior del PRD. Ello le permitiría alcanzar acuerdos con este partido en algunos temas y no depender exclusivamente de una subordinación constante al PRI. Pero la presencia de Mouriño dificultará incluso tales posibilidades, luego de la defensa bravucona y descalificadora que éste ha realizado.
Parecería que el enorme poder depositado en Mouriño ha resultado excesivo para sus 37 años. No sé si a los 45 o a los 50 habría podido, pero Caderón no puede permitirse invertir un sexenio para quitarse la duda.
Habría que preguntarse si no ha llegado el momento de un golpe de timón radical de parte de Felipe Calderón, similar al que imprimió los primeros días de enero de 2006, cuando detectó que su campaña hacía agua. Al tomar el poder, el Presidente prefirió arrancar su gobierno con un gabinete cerrado, de figuras modestas pero leales. No resultó. No es casual que la única cartera de las posiciones claves que ha reportado buenos saldos sea Hacienda, en dónde se recurrió a un externo pero dotado de prestigio internacional.

Si Caderón no hace algo convertirá a su sexenio en una estafeta para ser entregada al PRI en 2012. Los golpes de timón entrañan riesgos, desde luego. Pero me parece que ya no hay opciones. Un presidente sin operadores está condenado a gobernar a punta de manazos autoritarios. Quiero pensar que agotará posibilidades antes de llegar a eso. (www.jorgezepeda.net)

15 comentarios » Archivado en Artículos, Artículos dominicales por Jorge Zepeda Partterson a las 03/9/08 4:02 AM.

volver arriba


Créditos y demás

© jorgezepeda.net | Powered by WP. | Diseño Tree | Subir