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Gobernadores, los amos del país
Pobre país. Todavía no nos libramos de la desnutrición y ya nos anticipan que México será el país con el mayor número de obesos en muy pocos años. Hemos encontrado el modo para ser impactados por lo peor de los dos mundos. Seguimos padeciendo los males crónicos propios del subdesarrollo (pobreza, desigualdad), pero nos las arreglamos para también hacernos de algunas calamidades modernas (contaminación, embotellamientos, estrés, obesidad). Padecemos los “efectos secundarios” del desarrollo sin haber disfrutado muchos de los beneficios primarios. Con la democracia parece estar pasando lo mismo. Agradecemos el fin del presidencialismo a ultranza, aunque no hayan desaparecido aún gran parte de sus atributos, e inmediatamente comenzamos a pagar el precio del debilitamiento presidencial con el surgimiento de poderes inconmensurables por parte de nuevos y viejos actores. Tal es el caso del los gobernadores, nunca tan poderosos como ahora Los gobernadores se están convirtiendo en verdaderos amos y señores de la vida económica, social y política. Y no me refiero sólo a los casos obvios como el de Arturo Montiel en el Estado de México, de Ulises Ruiz en Oaxaca o del “gober precioso” Mario Marín en Puebla. Ciertamente, son emblemáticos porque mostraron fehacientemente que gozan de impunidad irrestricta sin importar la gravedad del delito del que fueron acusados: enriquecimiento ilícito, represión criminal, y corrupción y venta de justicia, respectivamente. El hecho de que la Suprema Corte losLEER MAS
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Cambios: el bueno, el malo y el bello
Hace una semana en este espacio insistí en la necesidad de realizar cambios dentro del desdibujado gabinete que padecimos durante el primer año. A mi juicio se requería el reemplazo de algunos secretarios que no daban el ancho y la convocatoria a los mejores hombres y mujeres posibles para hacerse cargo de las tareas de gobierno. Siete días después Calderón ha efectuado tres cambios, ciertamente, pero no necesariamente para colocar a las personas idóneas. La designación del administrador Ernesto Cordero en Sedesol y el ex gobernador Patrón Laviada en la procuraduría de protección al ambiente, reflejan un profundo desdén de parte del Presidente a dos sectores claves para el futuro de país: la desigualdad social y la ecología. Por su parte, el nombramiento de Camilo Mouriño en la secretaría de Gobernación es una decisión valiente, quizá temeraria, pero clave en las aspiraciones de Calderón para precipitar los cambios políticos.
Comencemos por el caso de “el bello”, Camilo Mouriño. Es la primera vez en muchas décadas que un Presidente opta por un super secretario. “Iván” se convierte de facto en un primer ministro con la triple función de ser el jefe operativo del gabinete; conducir la relación con los actores políticos (partidos, gobernadores y poder legislativo); y coordinar el aparato de seguridad nacional. Las dos primeras tareas ya las hacía, pero ahora tendrá los recursos jurídicos e institucionales del ministerio más poderosoLEER MAS
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Mouriño, un primer ministro de facto
Es la primera vez en varias décadas que un Presidente coloca a su brazo derecho en la Secretaría de Gobernación. Mouriño se convierte de facto en un primer ministro con la triple función de ser el jefe operativo del gabinete; conducir la relación con los actores políticos (partidos, gobernadores y poder legislativo); y coordinar el aparato de seguridad nacional. LEER MAS
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Ernesto Cordero, un técnico puro responsable del sector social
Luego de la “renuncia” de Beatriz Zavala como titular de la Sedeesol, Calderón prefirió designar a alguien de confianza pero sin perfil para ocupar el puesto. Este martes nombró a Ernesto Cordero, un técnico puro sin experiencia. Su nombramiento preocupa a ONGS y al sector social. Ayudará a “despanizar” a la Sedesol, convertida en plataforma política del blanquiazul. Esperemos que Cordero no dirija el sector social desde su Excel. LEER MAS
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El gabinete abducido, ¿y los cambios?
En los corrillos cibernéticos se afirma que 2008 ya fue designado “Año José Luis Cuevas”, porque pinta de la fregada. Los aumentos de precios, particularmente en alimentos básicos, serán la gran pesadilla en los próximos meses, y la recesión en Estados Unidos provocará un aumento del desempleo en nuestro país. Es poco lo que puede hacer Felipe Calderón dada la naturaleza externa de estas tormentas económicas, pero ciertamente podría hacerlo mejor.
Entre otras cosas podría tener un mejor gabinete, por ejemplo. En principio había pensado dedicar este espacio a una rápida evaluación de los secretarios de Estado a un año de haber iniciado su desempeño y comentar la necesidad de algunos relevos. El problema es que la gestión del gabinete se ha caracterizado por tal opacidad que la noción misma de una evaluación se dificulta por la ausencia de material a examinar. La administración pública se ha convertido en un inmenso vacío en los que están ausentes los logros, pero también los grandes fracasos. La única ventaja de “nadar de muertito” es que ni te desgastas ni te ahogas.
La necesidad de apuntalar la presencia de Calderón como “líder nacional”, llevó a Los Pinos a diseñar una estrategia de gabinete silenciado para que ningún secretario “robase cámara”. Éstos parecen habérselo tomado tan a pecho que no sólo no aparecen ante la cámara sino que han desaparecido de la escena pública. Gis yLEER MAS
Archivo: Enero, 2008
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