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Los suicidios políticos de Andrés Manuel
El viernes pasado, en Tacotalpa, Tabasco, durante la visita de una nutrida comitiva de funcionarios a las calles devastadas por las inundaciones se suscitó una gritería entre las víctimas: “Se ve, se siente, Andrés está presente”, vitorearon los pobladores, y de inmediato, Francisco Ramírez Acuña, secretario de Gobernación levantó la ceja. Pero luego sonrió porque los saludos no estaban destinados a Andrés Manuel López Obrador, sino Andrés Granier, el gobernador del estado. En realidad, Andrés Manuel prácticamente “ni se vio, ni se sintió” durante la tragedia y sus secuelas, quien en ese momento se encontraba en Hidalgo. Me resulta un misterio las razones por las cuales López Obrador esta inmerso en un proceso de destrucción de su patrimonio político. Resulta inexplicable que Felipe Calderón haya pasado más tiempo en Tabasco apoyando a las víctimas que el propio tabasqueño, quien reaccionó a la tragedia apenas el lunes pasado, 10 días después de iniciado el desastre. El hecho mismo de que “el presidente espurio” haya suspendido su gira al extranjero para la Cumbre Iberoamericana, mientras que el “presidente legítimo” apenas distrajo dos días de su gira por Veracruz, Puebla e Hidalgo para pasar menos de 48 horas en su propio estado, nos llevaría a preguntarnos si no estamos frente a un comportamiento suicida en términos políticos. Tan pronto como las inundaciones en Tabasco adquirieron visos de que nos encontrábamos frente a laLEER MAS
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Tabasco, corrupción y desidia
En junio de 2007 el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, extrajo 67 millones de pesos del “fondo de imprevistos”, destinados a emergencias sociales, para subsidiar a Televisa en la realización de un evento de la empresa llamado Espacio 2007. La desviación de recursos seguramente se tradujo en un importante avance de la carrera del gobernador en materia de relaciones públicas, pero privó a los jaliscienses de un recurso significativo para enfrentar inundaciones y deslaves (que los hubo).
El comportamiento de González Márquez es, por desgracia, bastante común. Los gobernadores y presidentes municipales suelen usar estos fondos como una caja chica para solventar los “imponderables” de su agenda política. La tragedia de Tabasco es sin duda resultado de un fenómeno climatológico; la precipitación pluvial en un lapso de cuatro días ha sido la más alta de la que se tiene registro. Sin embargo, el impacto devastador que eso ha provocado se alimenta en gran medida de la irresponsabilidad acumulada de autoridades estatales y federales.
Tabasco es con mucho la entidad que más recursos ha recibido para obras de infraestructura de prevención. Luego de las severas inundaciones de 1999, se destinaron casi 2 mil millones de pesos para impedir que sucediera lo que hoy, ocho años después, se desató sobre la población. Habría que exigir una investigación para ver cuánto de ese dinero fue utilizado en campañas políticas (presidencial de Roberto Madrazo, estatalLEER MAS
Archivo: Noviembre, 2007
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