Archivo: julio, 2007
  • Mitos y realidades sobre el chino Ye Gon

    La historia de Zhenli Ye Gon tiene todos los ingredientes para convertirse en la telenovela del verano en México. Ya lo ha hecho: dinero en cantidades irreales, corrupción entre la clase política, escándalo internacional, orgullo patrio lastimado por las autoridades estadounidense. Pero lo cierto es que en medio del festín mediático han circulado toda suerte de mitos, verdades a medias y fantasías, que convendría clarificar. Por ejemplo:

    Mito 1: Ye Gon recibió el dinero durante la campaña presidencial de parte de Javier Lozano, hombre cercano a Calderón y actual secretario del Trabajo en su gabinete. Supuestamente era un “guardado” destinado a desestabilizar el gobierno en caso de un triunfo de Andrés Manuel López Obrador. Realidad: La tesis es absolutamente inverosímil, por donde se le mire. Basta decir que el PAN, o cualquier otro grupo o institución política, nunca habría entregado tal cantidad de dinero a alguien que no formase parte del círculo de personas de su mayor confianza. Pero eso no quiere decir que autoridades y políticos de los gobiernos de Fox y Calderón estén exentos de alguna responsabilidad. Por un lado, por las muchas instancias involucradas en el tráfico de seudoefedrina para la fabricación de drogas sintéticas que Ye Gon venía realizando desde hace tiempo: Aduana, Secretaría de Salud, Secretaría de Hacienda y PGR (miembros de esta última institución lo habrían extorsionado seis meses antes de descubrirse los 204 millonesLEER MAS

  • Calderón y el Echeverría que lleva dentro

    El problema de Vicente Fox fue la frivolidad. El de Felipe Calderón podría ser el autoritarismo. De Fox podrán decirse muchas cosas, pero no que haya sido un tirano. Fox no cometió excesos de intervencionismo, salvo en el caso de López Obrador, quien le provocaba urticaria Más bien se caracterizó una actitud displicente hacia la política, pendiente sólo de sus encuestas y ratings de aprobación. No es el caso de Calderón. En esto hay buenas noticias, pero hay algunas pésimas.

    Podemos estar en desacuerdo con la manera en que Calderón se ha arropado en el ejército (y en Elba Esther Gordillo) para compensar la debilidad de la presidencia y la ambigüedad del apoyo de su partido, pero puede atribuirse a necesidades de la “real politik”: el presidente estaba obligado a dar una imagen de mano firme a la Nación, luego de la lasitud mostrada por Fox.

    Sin embargo, me parece que los tonos autoritarios que ha utilizado Calderón en distintos momentos responden más a su talante personal que a motivos de estrategia política. Tal es el caso de sus denuestos en contra de Marcelo Ebrard, único funcionario de alto rango que se le opone; a las desafortunadas declaraciones presidenciales en el caso de la anciana indígena muerta en Veracruz, o la grosera respuesta ante los empresarios que le solicitaban mantener a la filantropía en el rubro de deducciones fiscales. Hay variasLEER MAS

  • Marchas o explosiones, un dilema

    Para Miguel Ángel Granados Chapa en sus 30 años de Plaza Pública

    Entre las marchas que colapsan las calles de la Ciudad de México y los atentados a ductos de PEMEX, nunca había sido más pertinente la pregunta y título de aquel famoso libro de Julieta Campos: ¿Qué hacemos con los pobres? Las clases medias y acomodadas en México tienen un problema: la mayoría de la población vive en la pobreza y una quinta parte padece pobreza extrema. Peor aun, la mayoría de los que se encuentra en la miseria ha descubierto que la situación no ha mejorado, o de plano ha empeorado con los años.

    Por lo anterior es imposible no esperar altos niveles de inconformidad. En teoría, el sistema político de una sociedad sirve justamente para canalizar las insatisfacciones de los sectores afectados y dar cauce a sus requerimientos y proyectos. Para nuestra desgracia, el sistema político mexicano ha perdido gran parte de su capacidad para cumplir dar salida a las expectativas de los sectores desprotegidos.

    Con esto no quiero defender al viejo sistema priísta, al cual habría que atribuirle la responsabilidad de haber generado esta sociedad tan desigual, en primera instancia. Pero habría que reconocer que sus estrategias populistas, su oficio político y sus mecanismos de cooptación eran percibidas como válvulas de escape en momentos de confrontación. Ya se ha dicho, por ejemplo, que gobernadores como Ulises Ruiz, deLEER MAS

  • Seis mitos sobre prostitución

    Se afirma que es la profesión más antigua del mundo. Pero también se dice que no es una profesión sino una lacra social aunque, en efecto, es tan antigua como la corrupción o el robo. En momentos en que la Asamblea del Distrito Federal discute un proyecto de ley con el propósito de legalizar la prostitución en la capital, valdría la pena precisar algunas confusiones sobre el tema. Lo peor que podría pasar es que el debate y la ley resultante estén basados en falsas premisas. Como las siguientes.

    1.- Es un oficio legítimo al que tienen derecho hombres y mujeres que lo asumen de manera voluntaria. Falso. Los y las sexoservidoras no se dedican a ello como resultado de una decisión vocacional. No es que un día se dijeron a sí mismas “yo quiero ser prostituta; es lo mío”. Aunque en las encuestas superficiales muchas respondan que es una actividad elegida y pueden dejarlo en cualquier momento, los estudios de caso demuestran justamente lo contrario. La venta del cuerpo y el sometimiento a los abusos correspondientes suele ser una opción impuesta por la cultura y las costumbres. Por circunstancias que estas personas han encontrado “al final del camino”. En muchas ocasiones se trata incluso de una prostitución forzada, eventualmente, asumida por la víctima. La prostitución es una estrategia de sobrevivencia dictada por la falta de alternativas. La legalización de laLEER MAS

  • AMLO y la mafia, un libro revelador

    La versión de Andrés Manuel López Obrador sobre el 2 de julio no tiene muchas sorpresas, pero está llena de revelaciones. Y digo que carece de sorpresas porque el libro que esta semana ha puesto a circular el llamado “Presidente Legítimo”, La mafia nos robó la presidencia (edit. Grijalbo), reitera la noción del complot y carece de autocríticas sobre la forma en que perdió la ventaja de 10 puntos que mantenía apenas dos meses antes de la elección. Pero en cambio, es un testimonio en el que abundan pasajes desconocidos y anécdotas de algunos hombres y mujeres de poder que maquinaron en su contra.

    Por ejemplo, la forma en que Carlos Salinas operó la exhibición de los videos de Ponce y de Ahumada está detallada minuciosamente. O las reiteradas maneras en que Fox violó la ley para evitar su ascenso. Incluye largos pasajes sobre Roberto Hernández, el ex dueño de Banamex, y sus esfuerzos para precipitar su caída. Son de interés las revelaciones sobre algunos columnistas y conductores de televisión captados en diálogos vergonzosos con personajes como Emilio Gamboa. Las “plumas de vomitar” de AMLO siguen siendo Salinas y Fox, y algunos grandes empresarios; a todos ellos les dedica las páginas más punzantes. Pero en el libro menudea también su resentimiento en contra de personajes de los que se sabía menos. Tal es el caso de Enrique Krauze, quien le habíaLEER MAS