Archivo: Mayo, 2007
  • Una buena de Ciro Gómez

    No siempre coincido con los puntos de vista de Ciro Gómez, amigo de mucho tiempo. Con frecuencia me encuentro sosteniéndo posiciones justamente contrarias. Pero su columna de hoy en Milenio me merece respeto y admiración. En momentos en que las televisoras lanzan una campaña de descalificación en contra de Javier Corral, quien ha sido el crítico más duro en contra de la llamada Ley Televisa, Ciro Gómez cuestiona tales ataques y reivinica su reconocimiento al ex senador. Recordemos que hace unos días López Dóriga dio a conocer en su noticiero que Javier Corral estaba siendo demandado por Televisa Chihuahua, por una deuda resultante de la campaña electoral en su estado. En realidad fue una nota desafortunada, cercana a la denigración, porque el PAN de Chihuahua ha reconocida la deuda como suya. La mención de Corral en cadena nacional simplemente se hacía para descalificarlo como crítico.

    El artículo de hoy de Ciro no sólo es correcto sino también valiente, toda vez que en los últimos meses se ha desempeñado como colaborador de Televisa. No es usual que en estos tiempos un periodista anteponga sus convicciones a sus inereses. Enhorabuena. Adjunto el artículo

    Javier Corral Por Ciro Gómez. Publicado en Milenio, 29 mayo, 2007 Conocí de cerca al entonces senador del PAN Javier Corral en los días del Chiquihuite, cuando Tv Azteca tomó a punta de pistola la planta transmisora de CNI/Canal 40. Enero deLEER MAS

  • Manuel Espino y Camilo Mouriño, la insana distancia

    Es irónico que los personajes de mayor peso político e influencia en el sexenio de Calderón no pertenezcan al gabinete: Manuel Espino, presidente del PAN y Camilo Mouriño coordinador de la oficina de Los Pinos (además, claro, de Elba Esther Gordillo, líder del SNTE, y Emilio Gamboa, coordinador de los diputados del PRI). Por una razón u otra estos políticos han sido claves en la definición de la agenda nacional durante los primeros seis meses del gobierno de Calderón, pese a que ninguno de ellos encabeza una secretaría de Estado. Un síntoma de lo mucho que ha cambiado el entorno institucional.

    Sin duda, son Manuel Espino y Camilo Mouriño, después de Calderón, los principales protagonistas de la anécdota política. El primero por lo mucho que se ha dedicado a hablar; el segundo por lo mucho que ha dado de que hablar.

    Camilo Mouriño, conocido como Iván entre sus amigos, se ha convertido en el hombre más poderoso del equipo presidencial. Una mezcla de Córdoba Montoya (Carlos Salinas), Liébano Sáenz (Ernesto Zedillo) y Ramón Muñoz (Vicente Fox). Es la figura omnipresente detrás o al lado de Calderón en toda reunión importante de política interior o exterior. Constituye una especie de jefe de gabinete, que a través de Max Cortázar, el coordinador de comunicación, ejerce un control estricto sobre las acciones y expresiones de los titulares de las distintas secretarías de Estado. PeroLEER MAS

  • Bagdad y Apatzingan

    Apenas once días después de haber tomado posesión como presidente, Felipe Calderón lanzó su cruzada en contra del narcotráfico. Fue una medida aplaudida, aunque tomó por sorpresa a la opinión pública. Por desgracia, los ciudadanos no fueron los únicos sorprendidos. Cada vez es más evidente que el ejército y los cuerpos de seguridad no estaban preparados y carecían de la información para arrancar una guerra de guerrillas en contra del narco.

    En realidad, tampoco Felipe Calderón estaba preparado para hacer del combate a los cárteles el eje de su primer año de gobierno. A lo largo de la campaña electoral en 2006 Calderón habló muy poco sobre narcotráfico, a pesar de que el número de ejecuciones rompía récords históricos y la nota roja disputaba a los candidatos las ocho columnas de los periódicos. Todo indica que los cárteles de la droga no figuraban en la lista de prioridades del presidente electo. El fantasma de la crisis del 95 (al inicio del sexenio de Ernesto Zedillo) y la polarización de la sociedad mexicana luego del voto dividido el 2 julio, hacían que los temas políticos y económicos concentraran la atención de Calderón y sus colaboradores. No es casual que las carteras de Hacienda y de Gobernación fueran decididas con semanas, quizá meses, de anticipación, mientras que las de Seguridad Pública y de la Procuraduría se resolvieran apenas unas horas antes de laLEER MAS

  • La Guardia Pretoriana de Calderón

    Felipe ha leído a los clásicos. Originalmente la guardia pretoriana era un cuerpo militar al servicio personal del emperador romano. Con el tiempo fue utilizado no solamente en la guerra, sino también en la política. En esta semana se anunció la integración de un nuevo cuerpo de élite entre el ejército, bajo la supervisión directa del Presidente. La buena noticia es que se tratará de un organismo especializado en el combate al narcotráfico. La mala es que también servirá para sofocar conflictos sociales. Lo primero es para aplaudirse, lo segundo para condenarse.

    Nuestros cuerpos policíacos están colapsados por lo que respecta a la lucha en contra del narco. No sólo porque han sido penetrados o corrompidos, sino también porque carecen de la capacidad de fuego, armamento y margen de maniobra que exhibe el crimen organizado. Incluso los policías honestos terminan siendo víctimas de un enfrentamiento desigual entre pistolas de un lado y armas automáticas, granadas y bazucas del otro.

    No existe en la sociedad mexicana algún sector con capacidad real para librar esta batalla, excepto el ejército. Es un dato de la realidad, nos guste o no. Yo he sido un crítico de la participación de los militares en esta guerra por los riesgos que representa para la sociedad mexicana: desde tentaciones de mayor protagonismo castrense en la política hasta peligros de corrupción entre los generales y la posibilidad de que elLEER MAS

  • Mano firme y mano dura, no es lo mismo pero es igual

    Salvo que usted sea tapatío, Abraham González le resultará un perfecto desconocido. Y sin embargo, la tranquilidad, o la falta de ella que los mexicanos habremos de experimentar depende en gran medida de lo que haga o deje de hacer este funcionario. Se trata del responsable de la subsecretaría de Gobierno, justamente la oficina de la SEGOB responsable de la operación política de los principales conflictos abiertos en México (desde Oaxaca y Atenco, hasta el caso de la anciana indígena en Veracruz). De Abraham González depende que estos conflictos no se conviertan en hogueras que terminen incendiando al país.

    Por lo mismo llama la atención la falta de experiencia y “credenciales” de este funcionario para encarar la enorme responsabilidad que pesa sobre sus hombros. Ingeniero Civil de profesión, empresario, ex líder nacional de pasteurizadores de leche, apenas en el año 2000 incursionó en la administración pública, primero en la secretaría de promoción económica de Jalisco y luego en la secretaría de administración. En ambos cargos se mostró como un buen administrador, ordenado y eficiente. Pero sin mayor experiencia en la brega política. Algo debe saber Calderón sobre González, que los demás ignoramos, para animarse a colocar en esta delicada tarea de apaga fuegos políticos a un técnico en administración.

    Y no se puede decir que no lo conozca. Hace tres años justamente en el rancho de Abraham González se realizó el festejoLEER MAS