04/2/07 6:58 PM - 2 comentarios
Entrevista de Jorge Zepeda Patterson, publicada en DIA SIETE, el 1 de bril, 2007
¿Por qué el hombre más rico del mundo tiene interés en llevar la Internet a todas las bibliotecas de México? Es un personaje sencillo, que parece subyugado por el interés de ayudar a los demás en un mundo de desigualdades. Bill Gates habla en exclusiva con Día Siete, durante una visita relámpago al país. El dueño de Microsoft cuenta cómo hizo su fortuna sin ayuda de los politicos, narra su relación con ellos y define su idea de la responsabilidad social.
Entrevistar al hombre más rico del mundo no es una experiencia intimidante. No sé si porque a fin de cuentas la riqueza es un atributo sobrevalorado o porque tener a Carlos Slim como tercero hace de la lista de Forbes algo relativamente cercano a los mexicanos. Quizá. Pero me inclino a pensar que las razones de fondo tienen que ver con la sencillez del personaje. Bill Gates circula por el mundo con menos boato y pretensiones que cualquiera de nuestros gobernadores. El traje, la corbata y los zapatos que porta son de calidad, pero cuestan mucho menos que los equivalentes con los que se pavonea cualquier miembro del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios.
Conversé con él en una pequeña y modesta biblioteca pública del barrio Cristo Rey, en la ciudad de México, durante la visita relámpago del martes 20 de marzo que hizo a nuestro país con motivo de la condecoración Águila Azteca que recibió de manos de Felipe Calderón. El líder de Microsoft aprovechó la visita para supervisar el ambicioso programa de bibliotecas con Internet, que lleva a cabo la Fundación Bill & Melinda Gates.
Bill Gates entró exultante a la pequeña oficina de la directora de la biblioteca donde me habían pedido que lo esperara, en tanto él terminaba una reunión con los coordinadores de bibliotecas públicas de Jalisco, Zacatecas y Veracruz. Los tres funcionarios habían llegado a la reunión bien armados de un buen número de anécdotas sobre la forma en que el uso de computadoras e Internet han ayudado a cambiar la vida de algunos usuarios en las regiones pobres y rurales de México. Gates escuchó con auténtico deleite el caso de una barrendera del servicio público de Zacatecas, que hoy es capacitadora del INEA luego de varios meses de seminarios tomados por computadora en la biblioteca local. O el relato de un bibliotecario con iniciativa que en Zozocolco, Veracruz, organizó una sesión de grupo bajo el lema “comunícate con tus familiares”. Gracias a ello todos los sábados 60 personas, la mayoría de las cuales no habían usado una computadora antes, chatean denodadamente.
Supongo que esas historias son oro molido, para alguien que con 56 mil millones de dólares ya no puede extraer mayores satisfacciones al adquirir un millón adicional. La hipótesis se comprueba cuando escucho su entusiasmo desbordado al comenzar a hablar del programa de bibliotecas. Más
04/1/07 4:45 AM - Comentar
Asumiendo que Felipe Calderón llegó para quedarse, que el PRI es inmortal y que el PRD transitará por cambios que le llevarán algo más de siete días resolver, bien podríamos ignorar a la política durante la semana santa y refocilarnos con algunas lecturas cómplices del bronceado playero y equivalentes.
Mi revelación del año es el autor hindú Vikas Swarup, con su primer y único libro publicado, ¿Quiere ser millonario?, de editorial Anagrama. Una verdadera delicia de ingenio, de buena escritura y continuos giros sorpresivos. Rama Mahoma Thomas, un camarero poco menos que analfabeta, se presenta a un concurso de televisión y logra responder a lo largo de trece programas a preguntas que ningún erudito podría resolver. Como resultado se lleva el multimillonario premio ofrecido, que originalmente estaba destinado a nunca ser entregado. Los empobrecidos organizadores llevan a Rama Mahoma a la cárcel, convencidos de que orquestó alguna forma de fraude. Así inicia la novela, y el resto es una divertida y conmovedora narración de las razones por las cuales el camarero conocía las respuestas. Cada capítulo es más sorprendente que el anterior lo cual conduce a un suspenso creciente con un final que no defrauda. Pero en el recorrido nos habremos integrado a la historia y a la vida social de la India y a la manera en que viven sus hijos en el nuevo milenio. Una novela sin desperdicio.
El resto de mis propuestas no son sino reincidencias con los nuevos títulos de autores muy probados. La belga japonesa, Amelia Nothomb, ofrece un libro provocador e inquietante bajo el título Ácido sulfúrico, también de Anagrama. Al igual que el anterior, toma a la televisión como punto de partida, pero su historia no es amable ni conmovedora. Una televisora organiza un reality show límite: un campo de concentración tipo nazi, con prisioneros que son capturados por la fuerza y llevados al show para ser televisados. La autora no explica los procedimientos legales que habrían permitido tal cosa, simplemente nos confronta con el hecho de que desde el inicio de la transmisión el programa alcanza un raiting histórico. Las pocas voces que se alzan para protestar por esta aberración pronto son apabulladas por la fascinación que la crueldad gratuita ejerce sobre el auditorio. En pocas semanas es el público el que escoge a la víctima para el horno crematorio de cada día. La novela relata la manera en que CKZ114, una hermosa prisionera, resiste las infamias y torturas televisadas y termina subyugando al público. La víctima se convierte en la verdadera dueña de la audiencia en contra del deseo de los productores, quienes a su pesar la necesitan. Es entonces que comienza la verdadera batalla.
Paul Auster, publicó este año Viajes por el Scriptorium. Un libro extraño al que cuesta trabajo engancharse, pero que está lleno de guiños hacia los lectores recurrentes de este aclamado escritor newyorkino. Un anciano encerrado en una prisión es visitado por distintos personajes de las propias novelas del autor de la trilogía de Nueva York. La entrañable Ana Blume, John Trause, Sophie, Fanshawe, James Flood, y muchos otros personajes de sus anteriores libros, participan en esta elaborada parodia entre el autor y sus creaciones. Un libro indispensable para los fans de El Palacio de la Luna y La música del azar.
Pero si hubiera que hablar de libro extraños, nada supera a Kafka en la orilla, de Haruki Murakami, publicado por Tusquets Editores. No está claro que fue lo que se fumó este increíble narrador japonés, pero el resultado es un libro mágico, absurdo a ratos, pero imposible de dejar pese a sus 584 páginas. No hay manera de racionalizar a un personaje que habla el lenguaje de los gatos o a una piedra que opera como puerta para otra dimensión. Leer a Murakami es una experiencia estética más que intelectual. Una ceremonia de té tan incomprensible como fascinante; un hermoso Haiku indescifrable pero igualmente irresistible. Es cierto que en una ceremonia de té podríamos terminar bostezando. No es el caso de Kafka en la orilla. Un libro perturbador al final del cual no nos queda claro que cosa asimilamos o que aprendimos, pero estamos ciertos de que no volveremos a ser los mismos que éramos cuando comenzamos a leerlo.
Ian McEwan también incursiona, por vez primera, en el mundo mágico aunque con resultados totalmente opuestos a los de Murakami. El escritor inglés, autor de Primer Amor o los Perros Negros, entrega un delicioso relato de un niño de diez años que gracias a su portentosa imaginación piensa mundos paralelos, mientras el resto de los seres humanos debe conformarse con la realidad pedestre y cansina. En las nubes, ofrece siete episodios cualquiera de los cuales puede leerse por separado. El capítulo “El Gato”, que inspira la portada del libro, es altamente recomendable para leerlo al oído de alguien “a quien le tengas mayor confianza”.
Otro escritor inglés consagrado, Julian Barnes se ha salido de sus eruditos ensayos y novelas, para escribir un texto sobre Sir Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes. En Arthur y George, recrea el extraño caso, documentado históricamente, en el que el escritor fue buscado por una víctima para que aplicara en la vida real los recursos deductivos del imaginario detective. Una historia folletín que mezcla los datos históricos y la mente deductiva de Sherlock. Julian Barnes también es autor de un curioso libro recientemente publicado, indispensable para los amantes de las estufas y los hornos. Un divertimento intitulado El perfeccionista de la cocina, que ofrece una muy literaria reflexión sobre el arte culinario. Después de leer este pequeño tratado los corn flakes que prepare serán dignos de un chef.