03/15/07 8:08 AM - Comentar

Bush de vaquero a Indiana Jones

George Bush inauguró sus relaciones con México como presidente con una sonada visita al rancho de Vicente Fox hace seis años. Allí en San Cristóbal, Guanajuato, ambos jugaron a los vaqueros, se disfrazaron de anuncio de Marlboro, se habló de toda la enchilada y se juraron amor eterno (ojo, ninguna referencia velada a “secretos de la montaña”). Esta semana, Bush regresó en plan Indiana Jones a trepar pirámides y a hablar de enchiladas migratorias. Entre el vaquero e Indiana Jones no pasó absolutamente nada en materia de migración de parte del gobierno estadounidense. Lo que si “sucedió” fue un muro en la frontera. Mala cosa. Ojala las relaciones entre México y Estados Unidos dieran lugar a negociaciones menos anecdóticas y más profesionales. Podríamos ahorrarnos los momentos kodak entre nuestros mandatarios a cambio de una agenda de trabajo más responsable. Bien por Calderón que le recriminó por el muro y el consumo de drogas. Pero mal que se preste de patiño para una gira de Bush que no tenía más sentido que buscar popularidad entre latinos de Estados Unidos y disputarle el liderazgo a Hugo Chávez en Latinoamérica.

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03/11/07 4:32 AM - 4 comentarios

Alka-Seltzer o la ausencia de oposición

Felipe Calderón ha corrido con la enorme fortuna de no tener enfrente a una oposición política en las calles. No es poca cosa, considerando que literalmente tuvo que entrar por la puerta trasera para rendir protesta en el Congreso. Muchos daban por descontado un arranque accidentado y brotes de ingobernabilidad en los primeros meses. Más de algún analista planteaba la posibilidad de que las protestas generalizadas impidieran a Felipe sobrellevar su sexenio.

Lo cierto es que durante 100 días Calderón ha podido gobernar sin más contratiempo que las esporádicas mantas que de vez en vez se aperciben en los muy controlados eventos públicos. Un visitante extranjero que hubiese constatado los escenarios incendiados de Oaxaca y Atenco, y las enconadas protestas postelectorales que reflejaban una sociedad dividida y enfrentada, podría pensar que el país es otro, apenas cinco meses después.

¿Qué fue lo que sucedió? ¿Es mera fortuna, es resultado de las acciones de Calderón o se trata de una tregua engañosa? A mi juicio es una mezcla de los tres temas anteriores y algunos más. Para empezar, la tregua se explica en parte por una especie de hartazgo de la mayor parte de la sociedad mexicana no politizada. Las campañas electorales habían sobrecalentado el ambiente porque apelaban esencialmente a las emociones y a las animadversiones. Pero una vez desaparecido el clima de competencia y belicosidad, los intereses de muchos coinciden en la búsqueda de la estabilidad. La efervescencia social fue significativa, pero se quedó muy lejos de la posibilidad de desbordar el vaso (un alzamiento popular, un quiebre institucional, una insurrección generalizada). Con las protestas pasa lo que con el Alka-Seltzer: con el paso del tiempo simplemente disminuye la efervescencia. A menos claro, que se incorporen nuevos ingredientes activadores de la burbuja de inconformidad.

Justamente, López Obrador y su equipo tienen parte de la responsabilidad de la desmovilización. Las acusaciones sobre fraude y corrupción en las casillas, el bloqueo de la avenida Reforma o su nombramiento como Presidente legítimo y su gabinete de sombra, desalentaron a muchos que habían sufragado por su causa. Una cosa era apoyar un candidato que estaba a favor de los pobres, y otra cosa distinta responder a un llamado que parecía apelar al todo o nada, después del 2 de julio. Particularmente porque no había caminos viables para obtener “el todo”. Los llamados de Jesusa Rodríguez para encadenarse a la puerta de una sucursal bancaria o del vocero Fernández Noroña para reventar todo acto público, no parecían una vía clara para obligar al sistema a deponer a Calderón y darle el triunfo a AMLO. Eran acciones que servían quizá como desahogo de la rabia y la indignación de unos cuantos, pero muy ineficaces para canalizar políticamente a 15 millones de personas que habían votado por el tabasqueño.

Por su parte, el gobierno actuó con suficiente prudencia o precaución en momentos en que la efervescencia pudo desbordarse. No intervino en contra del bloqueo de Reforma, renunció al grito en Palacio el 15 de septiembre o al desfile el 20 de noviembre. Un choque abierto y represivo entre la masa indignada y los cuerpos policíacos en la coyuntura postelectoral podría haber cambiado la historia. Pese a la torpeza que había caracterizado al gobierno de Fox en materia política, sus operadores supieron calcular muy bien el momento para intervenir en Oaxaca de tal forma que el sofocamiento no se convirtiera en una chispa que provocara mayores protestas. Sigo creyendo que mientras no se investigue al gobernador Ulises Ruiz, esta aplicación parcial e injusta del “estado de derecho” tendrá resultados contraproducentes al largo plazo. Pero por lo pronto es un hecho que el gobierno consiguió sus propósitos inmediatos de estabilidad y desmovilización.

El resto de la explicación tiene que ver con la crisis de los partidos mismos. Tanto el PRD como el PRI han enfrentado luchas internas y reacomodos muy poco propicios para estar en condiciones de encabezar una oposición articulada. Las distintas fracciones y los gobernadores de cada partido han buscado negociaciones unilaterales pensando más en el provecho propio e inmediato, que en una estrategia de negociación de largo aliento para imponer límites o agendas al nuevo gobierno.

Más allá de la opinión que cada cual tenga sobre Calderón, creo que tendremos un país mejor si el gobierno cuenta con una oposición coherente, capaz de representar los intereses de muchos sectores que están ausentes de la plataforma panista. Hay un riesgo visible de que Calderón termine siendo rehén de los grupos de poder que se sienten responsables de haberlo llevado a Los Pinos. El mayor peligro para México es que el gobierno desatienda los problemas de desigualdad y pobreza que mantienen a muchos mexicanos en situación desesperada. Podría ser una desatención con resultados incendiarios.

Me parece que una oposición efectiva y democrática, le ayudaría a Calderón a obtener de los grupos de poder económico las concesiones que se requieren para introducir cambios en el modelo de cara a una sociedad más justa. O dicho de otra manera, los sectores poderosos no renunciarán a ninguna porción de sus privilegios, a menos que exista una presión social que los exija políticamente. Tal exigencia sólo puede venir por dos vías: una permanente e institucional a través de la oposición democrática, o una irrupción descontrolada por la vía de la inestabilidad y la insurrección.

Por lo pronto, en sus primeros tres meses Calderón ha carecido de una oposición activa. El PRI y el PRD hasta ahora han sido obstáculos en el Congreso, pero no constituyen una presión actuante que modifique la agenda de gobierno o las políticas públicas. En lo inmediato esto representa una ventaja para Calderón. Pero a la larga, la ausencia de una oposición que represente los intereses de las mayorías inconformes podría tener consecuencias deplorables para todos. Explorar las posibilidades de que AMLO u otro actor social pueda construir una oposición útil y necesaria será materia de otra colaboración.

4 comentarios » Archivado en Artículos, Artículos dominicales por Jorge Zepeda Partterson a las 03/11/07 4:32 AM.

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03/8/07 6:09 PM - 3 comentarios

Calderon contraataca a Fox

Transcripcion del Blog publicado los jueves en El Universal.

Las inoportunas intervenciones de Fox ya han desencadenado una reacción de parte de Los Pinos. Parecería que la clase política está perdiendo la paciencia con el activismo incómodo del ex presidente.
Por un lado, el poder legislativo determinó volver a convocar a una comisión para que investigue a los hijos de Marta Sahagún bajo la presunción de que podría haber ilícitos en su enriquecimiento “inexplicable. Si bien eso no es novedoso, porque es la tercera ocasión que se designa una comisión para ese efecto, lo curioso es que incluso los panistas votaron a favor de la iniciativa en esta ocasión: en las anteriores la habían rechazado. Por otra parte, la Suprema Corte decidió no conceder derecho de amparo a los Bibriesca quienes buscaban protegerse de esta investigación.

De entrada, parecería que el gobierno de Calderón quisiera mandarle un mensaje a Fox para que deje de incordiar. Una especie de “tate quieto”. Pero la intención podría incluso ir más lejos: preparar el terreno para un quinazo en contra del ex presidente, en caso de que Calderón necesite un recurso de emergencia en caso de crisis de legitimidad.

Marcelo Ebrard en competencia con Calderón

El operativo de Marcelo Ebrard para expropiar y demoler La Fortaleza en el barrio de Tepito con el argumento de que era un centro de narcomenudeo, contrabando y piratería, tiene varias lecturas. ¿Por cuál te inclinarías?

A) Es un esfuerzo legítimo para comenzar a atacar a la delincuencia del DF

B) Es una operación de impacto mediático para competir con el gobierno federal y con Felipe Calderón en popularidad. No deja que el Presidente se lleva en solitario el éxito de opinión pública que han dejado los operativos militares federales contra la droga.

C) Se apresura a combatir al “narco” con fuerzas locales del Distrito Federal para impedir que el gobierno Federal programe un operativo en la Ciudad de México que le quite espacio de maniobra propio.

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03/8/07 6:00 PM - 1 comentario

CHAT sobre los 100 dias de Calderon

chat100dias_discusion.jpgLos primeros 100 días de Calderón
Jorge Zepeda Patterson, articulista de EL UNIVERSAL, y Adam Thomson, corresponsal en jefe del Financial Times en México
08 de marzo 2007 13:00

Los especialistas opinaron sobre los primeros 100 días de la administración del presidente Felipe Calderón Hinojosa.
¿Cómo ha sido hasta el momento la gestión del actual gobierno y cuál es la visión hacia el futuro?

144 PREGUNTAS
PREGUNTAS CONTESTADAS
48 RESPUESTAS

Comentario Hora del mensaje: 13:10

Adam Thomson. Buenas tardes a todos los lectores en linea de El Universal. Ya estamos listos a iniciar esta sesion de chat. Asi que adelante con las preguntas.

Jorge: Buenas tardes a todos los blogers. Bienvenidos a una sesión amigable pero crítica sobre los aciertos y desaciertos de Calderón en sus primeros cien días. Que algunos les ha parecido un suspiro y a otros una condena.

Carlos Fernandez Hora del mensaje: 13:13

Pregunta
Señor Zepeda, felicidades por su amplia trayectoria periodistica, desde su atinada perspectiva cúal será el rumbo de nuestra economía?

Respuesta
Jorge: Dicen que un pesimista no es más que un optimista bien informado. En tal caso soy un pesimista sobre las perspectivas del país. El ptróleo va a la baja, la economía de USA vamina al estancamiento y las reformas fiscales no se ven cercanas. Creo que el gobierno de Calderón va a tener un arranque complicado para cumplir cualquier promesa de fondo. Y del asunto del “presidente del emepleo” mejor ni hablamos.
Karina Cedillo Hora del mensaje: 13:15

Pregunta
Sr. Jorge Zepeda: ¿Cree usted que en 100 días es factible notar un cambio sustancial?

Respuesta
Jorge: Cambios sustanciales no hay, pero de forma podemos ver algunos. Por ejemplo, la figura de Margarita Zavala es mucho más estimulante que la de Marta Sahagún. Bueno no me refiero a la figura física, que conste, sino a al desempeño público. También habría que destacar que Calderón ha buscado mostrar signos de firmeza y un activismo que no se le vió a Fox. Eso ha sido lo mejor. Pero aun está muy lejos de mostrar alcances para pensar que tenemos presidente para todos los mexicanos.

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03/7/07 1:20 PM - 3 comentarios

Los 100 primeros días de Calderón

Artículo publicado en la revista Día Siete, el domingo 5 de marzo, 2007

Cuando cumplió los primeros 70 días de gobierno Felipe Calderón aseguró que le habían parecido siete años. A ese ritmo, cuando la próxima semana llegue a la mojonera de sus primeros cien días, sentirá que ha pasado una década en el poder. Algunos mexicanos podrían estar pensando lo mismo. Se antoja lejano aquel primero de diciembre cuando entró por la puerta trasera del Congreso para tomar protesta como presidente.
La gestión de Calderón no ha despertado mayores pasiones, ni a favor ni en contra (más allá de las que devienen del polémico proceso electoral). No es un presidente de altibajos ni por sus acciones, como lo fue Salinas, ni por su carisma o deslices verbales, como lo fue Fox. Es un presidente activo que hace discursos que no encienden a nadie, pero que por lo general resultan políticamente correctos.
En estos primeros cien días se ha dedicado a informar a la Nación de que ya hay piloto en la nave, luego del autismo de Fox; a recorrer el espectro social para hacer contacto con los poderes y a sortear los primeros embates de la realidad: tortilla, narcotráfico y el fuego amigo panista.

Narcotráfico y ejército
Sin duda lo más relevante ha sido el tema de los operativos contra la droga. Aunque el balance en detención de capos o incautaciones es más bien pobre, el efecto mediático adentro y afuera del país ha sido inmenso. Calderón convirtió el despliegue de fuerzas policiacas en su tarjeta de presentación ante la República. Fue una maniobra hábil, pues supo interpretar correctamente las urgencias de Washington y la exasperación de la opinión pública nacional frente a la parálisis que caracterizó al gobierno de Fox en este terreno (como en muchos otros). Hay quien ha señalado que la falta de resultados en la guerra contra los carteles eventualmente podría revertirse en contra de Calderón. Quizá. Pero incluso si fracasa, podrá atribuirlo al carácter imparable del fenómeno, y argumentar que al menos lo intentó a fondo. En todo caso, los operativos son ampliamente aplaudidos según las encuestas de opinión pública.
La otra gran iniciativa de Calderón con respecto a gobiernos anteriores, es la apasionada y vistosa luna de miel que vive con el ejército. Arrancó en el primer minuto del mismísimo 1 de diciembre, cuando en una ceremonia castrense fue ungido comandante de las fuerzas armadas y presidente del país, por si acaso el poder legislativo se ponía sus moños. Curiosas elecciones de prioridades entre poderes. En estos tres meses los militares han sido el sector más mimando del sector público. No sólo por el aumento espectacular de 46% a sus salarios, sino también por el protagonismo en los operativos contra el narco, el patrullaje en nuestras ciudades y la preeminencia en los presidiums de los actos de la presidencia. Detrás de este romance cabrían dos preguntas. Primero, ¿qué busca Calderón con esto? ¿Un seguro político en caso de una situación de “peor escenario”? Y segundo, ¿Se pone en riesgo a la Nación al activarse el protagonismo de los militares?

El Fuego amigo
Contra todo pronóstico, los mayores dolores de cabeza no proceden de su Némesis, el “presidente legítimo”, Andrés Manuel López Obrador, ni de las fuerzas de la resistencia, quienes se suponían le harían la vida imposible. Por lo menos no todavía. Las mayores zancadillas han procedido de sus propios aliados, que prácticamente lo tienen cercado. El PAN y su presidente Manuel Espino, la Maestra Elba Esther Gordillo y su grupo político, el ex presidente Vicente Fox, los grupos empresariales y la derecha fundamentalista, se sienten todos ellos responsables del triunfo de Calderón y están pasando la factura correspondiente. Lo más vistoso procede de Manuel Espino, quien se concibe a sí mismo como una especie de Vicepresidente, dispuesto a cogobernar con Calderón. Por lo pronto creó el verdadero “gabinete de sombra” con los ex secretarios Carlos Abascal, Luis Ernesto Derbez y Francisco Salazar en su comité directivo. Pero lo más peligroso procede de los grupos de poder (empresariales y políticos) que exigen respeto a sus privilegios. Ellos serán la verdadera prueba de fuego si es que Calderón quiere introducir los cambios que demandan las mayorías.

El PRI y la tortilla
En materia de fortuna, los primeros cien días dejan como saldo una buena y una mala. La buena es el ascenso de Beatriz Paredes a la presidencia del PRI. Ello facilitará un interlocutor con disposición al diálogo y a la negociación de las reformas que el país necesita. No hay que olvidar que durante varios meses se semblanteó la posibilidad de que Paredes se convirtiera en secretaria de Sedesol en el gobierno de Calderón. Esto quiere decir que el PRI se convertirá en partido patiño, necesariamente. Tienen demasiado oficio político y saben que pueden “vender caro su amor”, cada que el gobierno requiera su voto o su apoyo. Pero sin duda facilita la relación entre actores políticos.
La mala fue el incremento en los precios de la tortilla como resultado de la cotización mundial del maíz. Calderón se vio obligado a convocar a un pacto para el control del precio, cuando aún no estaba preparado ni tenía capacidad para garantizar los acuerdos. El resultado ha sido un acuerdo respetado sólo a medias, que dista de salvar el problema pero al menos evitó, por lo pronto, que el tema le explotara en la cara. El asunto se mantiene con pronóstico reservado.

El PRD
Calderón también ha corrido con la fortuna de carecer de una oposición efectiva al arranque de su gobierno. Luego de los errores estratégicos cometidos por el PRD en el conflicto postelectoral (el bloqueo de Reforma, acusaciones no probadas de fraude en urnas y autodesignarse “Presidente legítimo”), AMLO ha guardado un bajo perfil en espera de reconfigurar su liderazgo. El PRD está en plena recomposición por la disputa entre sus tribus y la definición del papel de su líder en la vida del partido. Eso le ha dado una tregua muy provechosa a Los Pinos.
En resumen, en los primeros cien días Calderón ha logrado caminar sin mayores problemas por un campo que se suponía estaría minado. Sus mayores dificultades proceden del campo de “los suyos”, pues aún no han comenzado las hostilidades con los verdaderos adversarios. Ha buscado conciliar a diestra y siniestra, tratando de no mostrar signos de debilidad en el intento. Su mayor prioridad ha consistido en la búsqueda del liderazgo que había perdido la institución presidencial. No lo ha conseguido, pero al menos ha podido sobrevivir sin mayores rasguños en el tramo inicial. Es muy pronto para saber si tendrá alguna oportunidad en la búsqueda de las consabidas y anheladas reformas. Por lo pronto, ya es un logro que el país no está en disposición de incendiarse. Aún.

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