02/25/07 9:38 AM - 3 comentarios

Carlos Abascal ¿sucesor de Espino?

Manuel Espino, el líder nacional del PAN, quiere ser presidente de México. Sin duda es una aspiración legítima y casi universal entre los políticos profesionales. El problema con Espino reside en el daño que puede causar al país por lo que está dispuesto a hacer para conseguir su propósito.

Hasta ahora han sido constantes los roces con el equipo de Calderón, por el afán de Espino para obtener mayores espacios de poder e influencia. Sus deslices verbales lo han convertido en chivo en cristalería. En ocasiones incluso, contra sus propios intereses. Apenas el jueves pasado, en una conferencia en Bogotá, afirmó sin el menor pudor que Fox habría sido el mayor promotor del juicio político en contra de López Obrador en 2005. Y no es que no lo supiéramos, pero se supone que los panistas aducían razones jurídicas (el asunto del Encino y el desacato a un juez) y no una persecución política. Para que no quedara dudas sentenció: “aprendimos que en una democracia no se puede pretender ganar al adversario metiéndolo a la cárcel”. Alguien podría decir que no se trata sino de un arranque de sinceridad; pero hacerlo justo en el momento en que el PRD hizo una denuncia penal en contra de Fox por esos motivos, equivale a torpedear su propio barco.

Dicho sea de paso, Espino podría creer que si alguien tan “claridoso” y campechano para hablar como Fox llegó a Los Pinos, él tendría similares merecimientos. Y en efecto, a ambos los distingue la incontinencia verbal. Pero hay una diferencia abismal entre ellos: mientras que los ex abruptos de Fox son resultado de la frivolidad, el egoísmo y la ignorancia; los de Espino tienen que ver con la malicia, la belicosidad y la intolerancia ideológica. Fox causó daño por su irresponsabilidad; Espino lo hace por su perversidad.

Por lo pronto Espino ha intentado modificar el papel de la presidencia del partido en el poder, para hacer de ésta una especie de Vicepresidencia del país. Carece de funciones de gobierno, pero se erige en un alter ego de la política; en una suerte de gran sacerdote que opina y sanciona sobre la manera en que deberían hacerse las cosas. No juega más que a su propio fortalecimiento. Calderón podrá ser el presidente del poder ejecutivo, pero él es el líder de la primera fuerza política y pretender ser el jefe de los gobernadores, diputados, senadores y presidentes municipales que llegan al poder por la vía del PAN. Incluso en asuntos de políticas públicas, suele enmendarles la plana a Calderón y a sus funcionarios cada vez que considera que el gobierno no actúa de acuerdo a los principios panistas. O mejor dicho, de acuerdo a la manera en que el Yunque y la ultraderecha interpretan tales principios.

La mayor dificultad que tiene Espino para alcanzar su propósito es que en marzo de 2008 vence su primer período de tres años y no tiene asegurada la reelección (los estatutos del PAN admiten un segundo y último período). El equipo de Calderón intentará lo imposible para colocar a uno de los suyos, probablemente a Germán Martínez, actual secretario de la Función Pública, quien fuera representante ante el IFE del equipo de campaña. La posición es clave para la definición no sólo del futuro de las relaciones entre el gobierno y el PAN, sino para elegir al candidato presidencial del 2012, que los calderonistas quieren guardar para sí mismos.

En el marco de esta disputa, la renovación del CEN del PAN dentro de dos meses será la batalla madre, pues los consejeros serán los electores de la nueva presidencia en el 2008. Y justamente allí es donde entran Carlos Abascal y otros ex secretarios de Fox, convocados por Espino para sumarse a su causa (Luis Ernesto Derbez, ex canciller, y el tristemente célebre ex secretario del Trabajo, Francisco Salazar).

“El fichaje” de Abascal es una jugada estratégica para Espino, pues seguramente lo llevará de mancuerna para la reelección del 2008. Y en el peor de los casos, si la composición del CEN le resulta desfavorable, podría incluso ser su delfín para que lo sustituya en la presidencia del partido. En un momento dado para Espino podría ser más fácil hacer de Abascal el próximo líder del PAN, que conseguir su propia reelección. Un plan “B” nada despreciable.

Por lo demás, el plan “B” podría extenderse a la presidencia del país misma. Para el grupo más conservador del PAN, que encabeza Espino, Calderón y sus pupilos son un mal necesario: lo apoyaron contra el “mal mayor” que representaba López Obrador. Pero Calderón no era el candidato original de estos grupos, que preferían a Alberto Cárdenas o a Santiago Creel. Pero ahora el Yunque y similares no desean perder una siguiente oportunidad. Saben que si desean ganar la presidencia del país en el 2012, desde ahora deben comenzar a “posicionar” a sus candidatos. Espino busca convencerlos de que él mismo puede ser el candidato idóneo. Carlos Abascal sería su “back up”, por si acaso.

Lo cierto es que desde que lo trajo del efímero retiro como ex secretario de gobernación, Carlos Abascal ha sido, después de Espino, el personaje más visible en las filas del PAN, no obstante que se ostenta con el título de secretario general adjunto. Abascal no es miembro del Yunque, pero ideológicamente se inscribe en las filas de los sectores más conservadores del panismo. Espino lo ha traído como una especie de copiloto y mancuerna para reforzarse. Mi pronóstico es que terminará reemplazándolo en alguna de las dos aspiraciones que abriga Espino: la presidencia del PAN o la candidatura a Los Pinos. Abascal supera a su ahora mentor con un dígito en IQ y con carretadas en prudencia política. Calderón tendrá que emplearse a fondo frente a esta estrategia, pues carece de un candidato de peso frente a Abascal. Dentro de dos meses sabremos quién ganó la primera batalla.

3 comentarios » Archivado en Artículos, Artículos dominicales por Jorge Zepeda Partterson a las 02/25/07 9:38 AM.

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02/22/07 2:59 PM - 9 comentarios

¿Qué Hacemos con Fox?

Ayer informó UNA FUENTE que la televisora hispana Univisión está buscando un nuevo director ejecutivo (CEO) y entre los nombres que suenan para ello se encuentra el del ex presidente mexicano Vicente Fox, publicó el diario NewYork Post. Otro posible candidato sería Jim McNamara, ex responsable de Telemundo, rival de Univisión en Estados Unidos. El rotativo indicó que, según sus fuentes, a ninguno de los dos se les habría hecho todavía una oferta de forma directa. El tabloide neoyorquino indicó que el anuncio formal se daría a conocer dentro de las próximas dos semanas.
No se necesita ser mago para saber que el interés de Univisión por Vicente Fox no reside precisamente en sus conocimientos literarios o su prudencia y buen tino a la hora de hablar. Les atrae más bien su calidad de ex presidente del país, buscando con ello forzar la puerta para convertirse en la tercera cadena televisiva en México. Recordemos la campaña de golpeteo que las dos televisoras nacionales le propinaron a Isaac Saba, uno de los hombres más ricos de México, quien fungía como el socio local de la poderosa General Electric para buscar una cadena televisiva en México. Durante semanas los noticieros de la televisión exhibieron “las infamias” del monopolio de medicinas de la empresa de Saba y exigieron a las autoridades regular el precio de los medicamentos. Al final, Saba prefirió renunciar al proyecto de televisión para impedir que lo siguieran tundiendo sus futuros competidores.
Buscando triunfar donde Saba y General Electric no pudieron, Univisión intentaría una vía más ingeniosa: poner en su nómina al ex presidente de México para que él lo consiga. Esperemos que Fox no vaya a exigir a cambio tener su propio programa semanal de costa a costa y de frontera a frontera para recordarle a Calderón que no gobierna solo y para restregarle a El Peje que fue él, Fox, quien terminó riendo.

Al Gore y El Peje
Y a propósito de López Obrador, no deja de ser interesante la trayectoria de Al Gore. Igual que el Peje, el ex candidato demócrata perdió frente a Bush por una pestaña en el 2000. Tras ello se retiró de la política tradicional y se dedicó a montar iniciativas y formar consensos sobre el calentamiento global. Incluso rechazó presentarse como candidato para disputar de nuevo la presidencia en el 2004. Hace siete años parecía absolutamente derrotado frente al tejano. Pero hoy, Bush es el gran imbécil que puesto en riesgo la estabilidad de todo el Oriente, ha provocado muerte y desolación en Irak y convertido a Estados Unidos en el país más odiado del mundo. Por su parte, Al Gore es el referente internacional de los esfuerzos para salvar el planeta; los líderes buscan tomarse la foto con él y se presenta como un esforzado y respetado luchador en beneficio de las próximas generaciones.
Desde luego no se trata de que López Obrador lo imite mecánicamente. Pero ciertamente podría hacer algo potencialmente más útil para su causa que jugar a ser presidente legítimo y encabezar un supuesto gobierno paralelo.

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02/17/07 10:09 AM - 9 comentarios

USOS Y ABUSOS DEL 2 DE JULIO

::::: ARREOLA CONTRA TELLO :::::

Ha caído como una bomba en círculos perredistas y como una bendición en las filas panistas, los señalamientos de Carlos Tello de que López Obrador habría sentenciado su propia derrota a la una de la mañana de la jornada electoral con un lacónico y lapidario “perdí”. El círculo cercano a El Peje ha asegurado que tal expresión nunca fue emitida y que el libro de Tello, intitulado 2 de julio, es una pieza más del bombardeo mediático para desacreditar a AMLO y legitimar a Calderón. Por su parte, para los panistas y algunos medios de comunicación “el perdí” de AMLO revela que el candidato mintió a sabiendas, al declararse vencedor y al impulsar un conflicto postelectoral sin fundamento. La acusación no es poca cosa porque torpedea la razón de ser del “Presidente Legítimo”, las campañas de resistencia civil y la noción misma de que se habría cometido un fraude el 2 de julio, como es sostenido por el PRD.

No es de extrañar que apenas media página de un libro que no pasa de ser una crónica más anecdótica que reveladora, se haya descontextualizado para dar lugar a una serie de entrevista con el autor sobre “las mentiras” de López Obrador. De allí la presteza con la cual los presuntos involucrados se han deslindado asegurando que no se trata más que de una invención del autor. Más

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02/13/07 6:23 PM - 3 comentarios

INSTRUCTIVO PARA SOBREVIVIR A CALDERON Y A SU GOBIERNO. NUEVO LIBRO

El Presidente Electo. Instructivo para sobrevivir a Calderón y su gobierno. De Salvador Camarena y Jorge Zepeda Patterson, de editorial Planeta. Presentación de Libro: Denise Dresser, Carlos Loret de Mola y Germán Martínez, secretario de la Función Pública. Martes 19:30 en Hotel Marquis, Ciudad de México. Les espero.

presidente.jpgQuién es Felipe Calderón y cómo llegó a la silla presidencial que casi todos pensaban que sería de López Obrador? De qué tamaño son los retos que enfrenta y cuáles son sus debilidades ante los poderes que le disputarán el control del país?
Este libro son dos textos en uno: desvela cómo es armó la estrategia ganadora de Calderón, y plantea los desafíos que el michoacano deberá sortear para consolidar una presidencia que nació en el umbral de la sospecha.
La primera parte es una meticulosa reconstrucción de la forma en que Calderón y un puñado de asesores urdieron “el asalto” al poder. Se relatan los entretelones del “cuarto de guerra” a lo largo de infinidad de victorias y derrotas: primero en la lucha interna para hacerse de la candidatura del PAN y luego en la batalla abierta por la Presidencia.

La segunda parte revisa las claves para entender las posibilidades de éxito o fracaso del sexenio y el peso de los actores que le disputarán el poder: las élites, el PAN y Manuel Espino, el PRI y los grupos corporativos, el PRD y López Obrador, e Congreso, el crimen organizado y el narcotráfico. ¿Logrará Felipe el fortalecimiento de la presidencia desmantelada que ha recibido, o los poderes salvajes y las élites mantendrán y ampliarán su influencia?

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02/11/07 1:48 PM - 1 comentario

Dolores y dólares de la droga

Hay municipios de Tierra Caliente Michoacán en que los capos palomean a los candidatos a la presidencia municipal. Cabría preguntarse cuánto tiempo pasará antes de que comiencen a hacerlo con diputados o con candidatos a gobernador. En algunas ciudades de la frontera norte, los sicarios asesinan al director de la policía, tras lo cual extrañamente surge una docena de candidatos a sustituir al caído, a pesar de los riesgos; todo hace pensar que varios de los voluntariosos están vinculados a los cárteles y que estos continuarán ejecutando al que ocupe el puesto hasta que sea instalado alguno de los suyos.

Por estas y muchas otras razones resulta evidente que el gobierno de Calderón tenía que hacer algo en contra del narcotráfico de manera pronta y efectiva. Y sin duda se hizo pronto. ¿Pero lo hizo efectivo? Más allá de las opiniones a favor y en contra sobre los vistosos operativos en varias entidades, habría que analizar los primeros datos duros que arroja el fenómeno: número de ejecuciones, detención de capos y precio de la droga en el mercado. En un comparativo basado en las estadísticas de ejecuciones que lleva el diario El Universal, desde hace tres años, la estadística al 1 de febrero de este año arroja 27 asesinatos menos que 2006 (149 contra 176), pero 28 más que 2005 (121). Esto sólo en lo que respecta a enero. Sin embargo, también hay que decir que las recientes ejecuciones en Acapulco en dos oficinas de la Policía Investigadora Ministerial, muestran que los carteles están reaccionando ante los operativos y comienzan a tomarle la medida. El hecho de que los casi diez mil elementos policíacos que patrullan el estado de Guerrero no pudieran impedir la acción de dos comandos de sicarios en contra de oficinas públicas a plena luz del día, muestra que la mera ocupación del territorio no basta para contrarrestar al narcotráfico. Por lo demás, si bien es cierto que ha descendido el número de ejecuciones en Baja California y en Michoacán; han aumentando en Nuevo León, y se mantienen al mismo nivel que antes en Jalisco y Sinaloa. Si quisiera impedirse el efecto “cucaracha”, la PFP tendría que hacer operativos simultáneamente en todo el territorio. Pero para ello requeriría más de 200 mil elementos y nos los 30 mil con los que cuenta hoy en día.

Si se evalúa los operativos en términos de las detenciones logradas, el saldo es paupérrimo. Los avisos ampliamente publicitados de que habrá de atacarse a una región son el mejor pitazo para que los jefes y cuadros importantes se pongan a salvo. El mejor indicador de que no se ha dañado la economía del tráfico es el hecho de que el precio de la droga en el narco menudeo no ha subido de precio. En un blog de Internet en el que pregunté a los internautas la cotización de los “churros” y las “tachas” en los mercados locales, los numerosos testimonios dieron cuenta de que los precios seguían siendo los mismos o habían descendido.

En resumen, los operativos de Calderón contra la droga son más mediáticos que efectivos. Sin embargo, esto no significa que convenga suprimirlos. Luego del desinterés del gobierno de Fox en el tema, es importante que el Estado muestre voluntad política de atacar el problema. Es un mensaje al “narco” pero sobre todo a la población. La sociedad y los particulares carecerían de toda posibilidad de resistirse a la penetración del crimen organizado en sus comunidades, si el Estado renuncia a su responsabilidad para enfrentarlo. Saber que existe una guerra contra los cárteles es el primer paso, aún cuando sea totalmente insuficiente.

¿Cuál podría ser el segundo paso? Sin duda perseguir las rutas del dinero. Por cada operación con drogas hay una equivalente en dinero. Buena parte de este intercambio es en efectivo. El número de billetes que se usan para comprar un kilo de cocaína (23 mil dólares al mayoreo en Estados Unidos según el World Drug Report de 2006 de la ONU), pesa más y tiene mayor volumen que la droga equivalente. Hay un tráfico de drogas, pero también de dinero en términos físicos. Ambas puntas de la madeja llevarían al mismo destino.

Otra porción del flujo monetario se realiza a través de los circuitos financieros. Con mayor razón, estos deberían ser objeto de filtros más exigentes para hacer visible el lavado de dinero. Según el Nacional Drug Intelligence Center, el flujo económico que genera el tráfico de drogas representaría en 2006 alrededor de 26 mil millones de dólares para México. Más dinero del que se obtiene por turismo o por inversión extranjera. Una cantidad que tarde o temprano terminará, en su mayor parte, en alguna forma de lavado de dinero.

Me parece que el verdadero combate al narcotráfico pasa por los escritorios de Hacienda y las computadoras de los circuitos financieros. El problema es que Lolita ha preferido no convertirse en Dolores en materia de investigación de fortunas de origen oscuro. Seguramente habrá muchos poderosos a los que nos les gustaría lo que pudiera encontrarse. A balazos nunca vamos a terminar con el crimen organizado. Los operativos de Calderón son necesarios para no dejar la calle en manos de los truhanes, pero el tráfico existirá mientras sea un buen negocio y los capos puedan disfrutar de sus ingresos.

1 comentario » Archivado en Artículos, Artículos dominicales por Jorge Zepeda Partterson a las 02/11/07 1:48 PM.

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