12/10/06 11:13 AM - 9 comentarios
Felipe Calderón no ha ahorrado esfuerzos para comunicarle a la nación que ya existe presidente. Su equipo ha preparado una andanada de medidas y decisiones para mostrar que frente a la parálisis que caracterizó el gobierno de Vicente Fox, “el nuevo sheriff” no perderá ocasión para ejercer su autoridad. En lo general es una estrategia correcta hacer saber que hay alguien al mando, pero la manera en que lo está haciendo podría desencadenar peligros mayores.
El presidente entrante se ha convencido de que México necesita un gobierno parecido al de Álvaro Uribe, exitoso mandatario colombiano, conocido por su mano dura y su austeridad. Un cruce tropicalizado de Ernesto Zedillo y Rudy Giuliani. Todo indica que el equipo de Calderón apostará por este populismo conservador, a partir de la exigencia de seguridad y estabilidad de parte de las clases medias y altas, de los medios de comunicación y de los poderes económicos. La detención de Flavio Sosa, de la APPO, difundida en televisión como si fuese el líder de un cártel y la aparente supresión del conflicto de Oaxaca, como si hubiese consistido simplemente en un capricho de revoltosos, es una señal en ese sentido. Más
12/3/06 10:56 AM - 9 comentarios
Siguen lloviendo evidencias sobre la debilidad con la que inicia Felipe Calderón. Al asumir la presidencia “toma posesión de una cabina de mando en la que la mayor parte de los botones y palancas ya no está en el tablero”, escribimos en este espacio hace una semana. Prácticamente se ha colapsado el rol que la Presidencia tenía como eje articulador del poder político. Los poderes de facto han aumentado su protagonismo y no están dispuestos a cederlo (desde el narcotráfico, hasta los empresarios, además de los otros actores políticos: partidos, congreso, gobernadores, intereses externos, sindicatos y monopolios).
En resumen, los márgenes de maniobra de Felipe Calderón son bajísimos y los riesgos de pérdida de control altísimos. La situación no es culpa de él, personalmente, pero lo que siga será responsabilidad suya. ¿Qué va a hacer Felipe Calderón al respecto?
En mi opinión la única alternativa que tendría el régimen es una salida hacia delante, para ampliar el margen de maniobra presidencial. Me parece que es tal la parálisis que existe entre la clase política (perfectamente evidenciada con el caso de Oaxaca o con la toma a golpes de la tribuna de la Cámara de Diputados), que hay condiciones para establecer un relativo liderazgo si Calderón toma la iniciativa y sorprende con algunas medidas destacadas e impactantes. Más