11/22/06 3:06 PM - 2 comentarios

Este gabinete económico no rebasará por la izquierda

Publicado en El Universal. 22 de noviembre, 2006
Los primeros seis “despates” del gabinete de Calderón han dejado un buen sabor a los mercados financieros y los círculos empresariales, pero también algún desasosiego en ámbitos políticos. Amplias credenciales académicas y técnicas, pero fuertes dudas sobre su sensibilidad política: con este equipo difícilmente se “rebasará por la izquierda”. La revisión de sus credenciales arroja un balance de fortalezas y debilidades frente al reto que este gabinete económico tendrá por delante. Para efectos de análisis puede hablarse prácticamente de dos énfasis distintos dentro de esta media docena de funcionarios: los técnicos y los políticos.

La certidumbre y la confianza que inspira el gabinete económico tiene que ver en gran medida con la capacidad técnica y académica que muestra la trayectoria de cuatro de ellos: Agustín Carstens (Hacienda), Luis Téllez (Comunicaciones y Transportes) y Georgina Kessel (Energía) y Eduardo Sojo (Economía).

Los cuatro son doctores en economía egresados de universidades norteamericanas de élite. Carstens se doctoró en la Escuela de Chicago, Téllez en el MIT, Kessel en Columbia, y Sojo en Pensylvania. Los cuatro son autores de libros o documentos especializados en economía y tienen amplia experiencia docente en universidades de prestigio. Llama la atención que los tres primeros sean egresados de el ITAM, que se ha convertido en el centro de formación estratégica de los economistas que desde hace años ocupan las posiciones de élite, tanto en el sector público como el privado. Ninguno de los seis tiene como alma máter alguna universidad pública. Hace buen rato que los técnicos que dirigen la política económica del país dejaron de ser reclutados en la UNAM, el Politécnico o equivalentes. Más

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11/19/06 5:33 PM - 8 comentarios

El Nuevo PRD

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Algo de fondo está sucediendo con el PRD quizá sin darnos cuenta. Hay indicios de que el partido podría convertirse en algo distinto de lo que ha sido hasta ahora. Si tales indicios se confirman podríamos hablar de una refundación o de una tercera etapa. Si no lo hace estará condenado a regresar a sus cuotas de 17% y a seguir haciendo el eterno papel de plañidero de las injusticias del modelo, pero sin posibilidad real de cambiarlo.

López Obrador fue el factor detonante para colocar al partido en una situación excepcional. Lo convirtió en segunda fuerza política con 35% de la votación. Carlos Fuentes comentó hace unos días que AMLO perdió la ocasión histórica de crear un gran movimiento de izquierda, luego de la derrota, al empeñarse en el desagravio y en la desestabilización del gobierno de Calderón. Yo también así lo creía. Pero bien mirado, quizá eso termine siendo lo mejor para el PRD. Más

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11/12/06 11:32 AM - 9 comentarios

La amenaza del gabinete Frankenstein

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Nunca un presidente del país en la época moderna había tomado posesión en tal situación de debilidad. Con apenas 35 por ciento de la votación y con 40 por ciento de abstención, no hay duda de que el de Calderón será un gobierno de minoría. Sólo uno de cada cinco mexicanos en edad de votar lo hizo a favor del panista; dos votaron en contra de él, y otros dos ni siquiera votaron.

Por ello es que Felipe Calderón ha hablado de la posibilidad de fortalecer su gobierno mediante la invitación a su gabinete de dirigentes que representen fuerzas políticas que “sumen”. En mi opinión esa es una manera de restar, no de sumar. Resulta ingenuo creer que llevar a Beatriz Paredes a la Sedesol o al “Niño Verde” a la Semarnat, garantizarán una alianza con el PRI o el Partido Verde. Lo único que se conseguirá, en tal caso, es que Los Pinos pierda el control de esas secretarías, con lo cual disminuirá su margen de maniobra para ejercer el poder, ya de por sí menguado. Más

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11/5/06 11:30 AM - 2 comentarios

Fox, Bush y los cascos azules

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A un presidente que ha hecho de la frase “¿y yo por qué?” su consigna como estadista, la incursión de la PFP en Oaxaca debió parecerle una acción dramática y definitiva. Unas horas más tarde de iniciado el operativo, Vicente Fox ya declaraba ufano que el asunto estaba resuelto. Toda proporción guardada, me recordó la felicidad de George Bush hace tres años, cuando declaró terminada la guerra de Irak y festinó la llegada de la democracia al Golfo Pérsico.

Seguramente Fox creyó, como Bush, que los conflictos se resuelven con el desalojo de “los malos” de sus posiciones de poder. Pensó que con la presencia de la fuerza federal en la plaza y las promesas de inversión y combate a la pobreza que vendrían después, los “locales” entrarían en razón. Los rebeldes y los inconformes serían abrumados por los “buenos ciudadanos”, y el orden, el ornato y el progreso se instalarían en Bagdad. Perdón, Oaxaca.

En el caso de Bush no tengo duda que el engaño tiene que ver con la ambición de poder y la mala entraña. En el caso de Fox me parece que reside en su incomprensión de lo que es un conflicto social y en su capacidad de autoengaño.

Para empezar, el gobierno federal envío a la PFP como quien manda un cuerpo de cascos azules de la ONU a los Balcanes o a Ruanda. Como si fuese una fuerza expedicionaria y humanitaria que llega a separar a dos grupos rivales que se están desangrando. Como si en el conflicto de Oaxaca no tuviese responsabilidad el propio gobierno federal, tanto en el origen del problema (reivindicaciones por partidas económicas para el magisterio) y en su alargamiento (entre otras cosas por especulación electoral, primero, y para no lastimar la alianza con el PRI, después).

Desde luego, se agradece que a diferencia de Bush, el gobierno mexicano haya evitado un baño de sangre. Hasta el cierre de este texto, las bajas han sido mínimas aunque los choques han sido intensos. En todo caso, ninguna de las dos partes ha sacado armas de fuego. Los únicos que no tienen inconveniente en usarlas han sido los allegados a Ulises.

Pero más allá de eso, el gobierno federal entró en Oaxaca sin mucha claridad de los escenarios que seguiría una vez tomada la plaza (otra semejanza con Bagdad, insisto, toda proporción guardada). A mi juicio cabrían cuatro posibilidades. Una, la que imaginó Fox y que ya se ha señalado: el problema se resolvería rápidamente con la simple entrada de la fuerza pública. Dos, la que habrían deseado los estrategas de Gobernación: la PFP como un cuerpo de cascos azules, que detiene los choques sangrientos mientras se gana tiempo para continuar la negociación. Tres, la de una fuerza de ocupación, a ratos pasiva y a ratos activa, como la norteamericana, que alarga el conflicto sin resolverlo. Y cuarta, una fuerza de sofocación que combate a los inconformes hasta intentar reducirlos.

Mi pronóstico es que “la ocupación de Oaxaca” fluctuará entre el escenario tres y el cuarto. Que sea una cosa u otra dependerá de la propia resistencia, pero sobre todo del desempeño de Ulises Ruiz. El gobernador intentará que la PFP se convierta en una fuerza de sofocación que combata al movimiento y conduzca a los líderes a la cárcel. Sabe que la única manera en que puede mantenerse en el poder es mediante la represión total de la APPO.

Voluntaria o involuntariamente, la intervención federal está poniendo en marcha los planes del gobernador. Ulises Ruiz “obligó” a intervenir a las fuerzas del centro, luego de la balacera del viernes que dejó como saldo la muerte de varios manifestantes y un reportero norteamericano. Sabía que era la última gota que derramaba el vaso de la repulsa nacional y aseguraba la entrada de la PFP. Pero también sabía que “la ocupación” federal de la plaza lo reinstalaría en el poder.

En cuestión de horas el gobernador mudó sus oficinas del hotel Nikko en Polanco a la Casa de gobierno. Pero más importante aún, puso en movimiento a la policía judicial y anexos con el espaldarazo del apoyo federal. Los detenidos de la APPO en los operativos de la PFP han sido entregados a la Policía Judicial del Estado de Oaxaca. Las víctimas en manos de sus victimarios. Los visitadores de los organismos de derechos humanos no han tenido acceso a buena parte de los detenidos, pero ya hay evidencias de abusos y tortura. Por otra parte, continúan los secuestros y desaparición de cuadros del magisterio y de la APPO a manos de comandos clandestinos. La maquinaria de represión que había instalado el gobierno estatal ha regresado, pero ahora blindada por la fuerza federal. Basta decir que los asesinos de Bradley Will, captados in fraganti, fueron dejados en libertad horas más tarde. Y gracias a la indignación de la prensa nacional es que fueron recapturados un día después. Los culpables ni siquiera habían intentado escapar, sabedores de que su crimen quedaría impune (como el de muchos otros a lo largo de dos años). Si eso fue por un delito que indignó a Washington; podemos imaginarnos la posibilidad de justicia que tendría una víctima oaxaqueña.

En resumen, mientras el gobierno federal juega a los cascos azules, Ulises Ruiz hace lo necesario para que la PFP se convierta en una fuerza de ocupación, de sofocación y de reinstalación de su poder. Con francotiradores y provocadores no le costará trabajo que la PFP tenga que radicalizarse en contra de los manifestantes.

Imponer el “estado de derecho” en Oaxaca sin atender la injusticia, es reinstalar la ley de Ulises Ruiz, la de sus tribunales y sus policías. El gobierno de Fox terminó siendo rehén de los Emilio Gamboa, los Mario Marín de Puebla y los Ulises Ruiz de Oaxaca. Las tepocastas y alimañas que había jurado echar del poder. (www.jorgezepeda.net)

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11/1/06 5:53 PM - 1 comentario

Oaxaca y Excelsior. Una de cal y una arena

En los pasillos periodísticos se afirma que la salida de Daniel Moreno, director de Excélsior hasta la semana pasada se debió a que la empresa (propiedad de Olegario Vázquez Raña) estaba en desacuerdo con la cobertura de Oaxaca: demasiado APPO para el gusto de Ernesto Rivera, director general y mano derecha de Olegario “hijo”.
Sin embargo, como para contradecir que ese hay sido el motivo, la edición de hoy miércoles de Excélsior tiene una muy buena nota sobre los excesos de Ulises: “nos desfiguraron a golpes“, testimonio de un biólogo que sin deberla ni temerla, fue encarcelado desde agosto con cargos inventados.

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