03/15/07 8:09 AM -
La luna de miel de Calderón y el ejército
El romance entre Felipe Calderón y los militares ya está dando de que hablar. No sólo porque ha sido el sector más mimado en el arranque del sexenio, incluido un 46% de incremento salarial que resulta enorme en el contexto de la austeridad. También porque los ha convertido en protagonistas cada vez más activos de la vida política. En su afán de cuidarlos, el Presidente se aventó la puntada de decir que la anciana agredida sexualmente en Veracruz por un grupo de militares había muerto por gastritis y enfermedades no cuidadas, y no por la violación y los golpes efectos del ataque. El problema es que se trata de una investigación apenas en curso, a la cual ni siquiera el ejército se había negado, en principio. La torpe defensa de Calderón podría sienta un mal precedente, por el jefe de gobierno debería ser el más interesado en la aplicación estricta de la ley. Peor aún, su inoportuna ingerencia puede dejar entre los militares la sensación de que gozan del favor presidencial, para conservar todo tipo de delitos al margen de los tribunales civiles.
A México le tomó una revolución, más de un millón de muertos y los primeros 50 años del siglo XX, para encontrar la manera de quitar a militares de la conducción política del país. El protagonismo que les está concediendo Calderón podría llevarlos a considerarse imprescindibles y, eventualmente, la solución nacional frente a eventuales crisis del gobierno civil. Es decir, justamente lo que sucedió en los años setentas y ochentas en América Latina. Por lo demás, resulta inquietante especular sobre los motivos que llevan a Calderón a blindarse o arroparse del cariño castrense. ¿Un seguro de vida para su gobierno? ¿Espera algo que los demás desconocemos? Es pregunta.





Jueves, 15 de Marzo, 2007 a las 2:46 pm:
Creo que es indispensable que Calderón se comprometa claramente a investigar el crimen cometido contra una anciana en Veracruz. Esta mujer fue una víctima indefensa por los cuatro costados: indígena, pobre, mujer y anciana. Que su cuestinado arribo al poder lo esté obligando a arroparse con uniformes militares, de ninguna manera justifican las declaraciones tan irresponsables que hizo gratuitamente, porque la reportera de la Jorna no le había preguntado por ese caso. Pero más allá de la declaración, lo que en verdad ofende, preocupa y lastima es el intento por exculpar lo imperdonable: la violación tumultuaria de una anciana. Así no hubieran sido militares (eso lo resolverá un juez no Calderón), creo que como sociedad no podemos permitir que desde el poder (usurpado según mi criterio) se violen los derechos de una anciana nahuatl. Cuáles son los principios bajo los cuales un hombre como Calderón puede desde el poder tratar de negarle a esta anciana nahuatl el derecho a recibir justicia como cualquier ciudadano mexicano merece? Por ser india hablante de náhuatl? Por ser pobre y no tener el dinero para pagar un buen abogado que le represente y defienda sus derechos? Por considerar que ser mujer significa estar expuesta desde el nacimiento al abuso sexual como parte inherente a la naturaleza de género? De otra manera no comprendo que intentando proteger la IMAGEN del ejército se pisotee de esta manera la dignidad y el derecho de una mujer india, nahuatlata y pobre.
Viernes, 16 de Marzo, 2007 a las 10:46 pm:
Yo lo que creo es que es gravisimo la muestra de cinismo y capacidad de encubrimiento que muestra Calderon al burlarse de todos diciendo que la señora murio de gastritis. Bien pudo haber dicho que tuvo un ataque de flatulencias, no importa, no esta defendiendo al ejercito. Esta diciendo “A estos ni crean que me los van a tocar” y de paso darle la razon a todos los que creemos que es un pequeño dictador.
Recuerdo que Raymundo Riva Palacio en alguna de sus columnas expresó que era un error exhibir a Calderon como el ala mas radical y retrogada del PAN, y yo lo que creo es que estan haciendo quedar mal a Riva Palacio.
Ya para finalizr, si esas son las consecuencias de la gastritis, no estaria mal que le diera una a Calderon.
Ahi se ven.