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El otro peligro para México
El nuevo gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, ha logrado hacer de Ramírez Acuña, el gobernador saliente, un hombre democrático, plural y tolerante. Los recuerdos de la administración de talante autoritario del ahora secretario de gobernación, quedarán como rasgos nostálgicos y suavizados, pues habrán de compararse con las acciones del nuevo gabinete en el que destaca la militancia ultraconservadora y confesional. Preocupa en particular, el otorgamiento del manejo político a Fernando Guzmán Pérez Peláez, ex dirigente nacional del DHIAC y hombre de confianzas del Cardenal Juan Sandoval Iñiguez. Un abogado proveniente de organismos parareligiosos, que saltó a la política a partir de las movilizaciones e iniciativas organizadas para protestar por la muerte del cardenal Posadas Ocampo a manos de narcotraficantes en 1994. Fernando Guzmán hizo una carrera política como diputado federal y local, sobre el simple expediente de canalizar la agenda del clero conservador en los ámbitos de la administración pública. Hoy ocupará la segunda posición en Jalisco, como secretario general de gobierno. Su papel se ve fortalecido con la presencia en el gabinete estatal de otro conspicuo miembro del Yunque, Herbert Taylor.
Emilio González Márquez es el tercer gobernador panista consecutivo de Jalisco. Esperemos que no sea un indicativo de lo que el espera al país. Y no lo digo porque sean panistas (tampoco es que los priistas fueran mejores). El problema es que a medida en que han encadenado varios sexenios, se han vuelto “químicamente puros”. Panistas cada vez más conservadores y gabinetes crecientemente unánimes. El nuevo gobernador se ufana de que su gabinete de 23 miembros está integrado exclusivamente por militantes del PAN. Una actitud a contrapelo de la tendencia en las democracias occidentales, en las que los dirigentes anuncian gobiernos incluyentes y convocatorias a ciudadanos distinguidos no militantes. González Márquez ganó apenas con 43 por ciento de los votos, es decir, la mayoría ni siquiera a su favor. Pero luego de tres sexenios panistas, opera como si el botín de la administración fuera suyo, y de los suyos.
En lo personal considero que hay buenos y malos gobiernos independientemente del partido de que se trate. Incluso se ha da el caso de gobernadores y presidentes municipales priistas que resultaron excelentes funcionarios. Y, por supuesto, también abundan panistas y perredistas que han resultado tan ineptos y corruptos como sus peores colegas del PRI. Por lo mismo, lo que preocupa no es que sean panistas, sino que pertenezcan a una corriente de ultraderecha que puede hacerle mucho daño al país, empezando por su propio partido.
El problema con los grupos radicales, sean de derecha o de izquierda, es que anteponen los intereses y valores de su “tribu” por encima de los intereses de todos. Consideran que los fines últimos son de orden superior a los medios para conseguirlo. Los códigos morales, sea que emanen de la Iglesia o de los manuales de la lucha de clases, adquieren preeminencia sobre los consensos construidos entre todos. De la misma forma que la izquierda radical asume que el imperativo de la justicia social y la lucha contra la desigualdad es una coartada para operar en contra del entramado legal, la ultraderecha considera que sus imperativos morales y las necesidades del clero son más relevantes que el respeto a las minorías. En los noventas un presidente municipal de Zapopan fue destituido cuando compró a su compadre las patrullas cuya adquisición debió de haber licitado por concurso. El panista se defendió argumentando que la normatividad se aplicaba en caso de los funcionarios de antes, pero no para él, que era un empresario exitoso y un cristiano devoto que no robaba, y por consiguiente estaba en libertad de comprar donde le dieran el mejor precio. Una opinión sincera y “bien intencionada” típica del panista conservador que se considera mejor o por encima de la ley.
Curiosamente, cuando un grupo político, sea de izquierda o de derecha, actúa en nombre de una moral que aduce causas superiores, invariablemente termina corrompiendo su moral. Al final, “la causa” termina siendo más importante que las conductas. El Yunque, que opera bajo el lema “instaurar el reino de Cristo Rey en la tierra”, no tiene ningún empacho en violentar concursos de oposición y saltarse normatividades para instalar a uno más de los suyos. Manuel Espino, presidente del PAN, paladín de la doctrina cristina y las buenas costumbres, fue el artífice para negociar con el “gober precioso”, Mario Marín, el apoyo del gobierno federal a cambio del voto panista en Puebla. Carlos Abascal, quien promovió el despido de una maestra que sugirió una lectura “pecaminosa” de un libro de Carlos Fuentes, no tuvo objeción en acudir en ayuda de Marín, el gobernador que violentó la ley para proteger a pederastas. La historia muestra que no es muy distinta la calidad moral de las dictaduras instauradas en nombre del proletariado.
El asunto de fondo no es de cuál bando sea la ideología en cuestión, sino el fundamentalismo que las inspira. No se trata del signo, sino del extremo en el que se encuentran. Cuando un grupo de individuos considera que debe imponer sus valores a otros, cuando asume que los que piensan distinto no son diferentes sino que están equivocados, o que cree que lo que dice su Ayatola es más importante que la letra de la Constitución, es un grupo que se convierte en un peligro cuando detenta el poder. Suelen terminar invadiendo a Irak en nombre la democracia o protegiendo pederastas sólo porque portan sotanas. O como decía un prominente empresario y político de Jalisco: “entre la verdad y mi obispo, me quedo con mi obispo”. Esta ultraderecha gobierna en Guanajuato, Jalisco y Aguascalientes, además de la cúpula nacional del PAN. El verdadero peligro para México está llegando por un frente inesperado.







Lunes, 5 de Marzo, 2007 a las 4:14 am:
Quiero felicitarlo por su artículo publicado el día de hoy en el Universal.
Pareciera que vamos a necesitar un “Juárez” para sacar a los que se instalaron en la presidencia, es una verdad muy cruel y desanimante que se vuelva a repetir la historia, parece que estamos condenados a vivir de manera permanente en varios mexicos y que como siempre los diablos con sotana sean los artifices de todoas nuestras desgracias como nación.
Saludos
Lunes, 5 de Marzo, 2007 a las 6:10 pm:
Muy buena editorial señor Zepeda.
¿Dónde están la gente que negaba el enceuntro enre Espino y “el precioso”? Era un secreto a voces en la Ciudad de Puebla esa entrevista que se diò en Atlixco.
¡Hasta donde seràn capaces de llegar esas personas de las “buenas conciencias”! C
Como me dijo un amigo sacerdote, por cierto teólogo de la liberaciòn, esa gente de la derecha pobana son unos FARISEOS.
Lunes, 5 de Marzo, 2007 a las 9:54 pm:
Remití mi comentario a otro artículo, y corresponde a éste, por eso lo reenvío.
Estimado señor Zepeda Patterson.
Tan atinados como siempre sus comentarios, hablando de la ultra derecha, ellos son el verdadero peligro para México. Pero habría que preguntarse, porqué ese verdadero peligro real llegó al poder, manipulando la sociedad y ésta se dejó, ellos son dueños de los medios que gobiernan realmente al país, controlan la opinión pública, influyen y a veces mandan dominando por encima de los intereses públicos y vale ahora recordar la historia, que cuando en México los conservadores llegaron a dominar y gobernar, estallaron los movimientos sociales. Nunca han sido prudentes en el ejercicio del poder, siempre polarizan a la sociedad. Y ahora lo están haciendo de nuevo, lo más grave es que pareciera estamos repitiendo los errores del pasado.
Y lo increíble, la misma derecha está polarizada, en una lucha interna por dominar, ¿qué pasa cuando esto sucede? se fractura desde adentro.
Martes, 6 de Marzo, 2007 a las 6:32 am:
Gran artículo, felicidades
Jueves, 8 de Marzo, 2007 a las 1:21 pm:
Don Jorge:
Con su continuo radicalizmo de izquierda, que no es mejor que el de derecha, yo ya voy a parecer el defensor de una posición ultraconservadora que no comparto.
La posición del pensamiento liberal, que es la que yo comparto, implica la defensa de la libertad de pensamiento y opinión incluyendo la de cualesquiera de los extremos, siempre y cuando estos se expresen en el marco del derecho y de manera respetuosa.
Los “ultraconservadores” que usted menciona tienen la absoluta libertad y el derecho de pensar como piensan.
Y si democráticamente accedieron a posiciones de gobierno, a lo que también tienén todo el derecho, usted no tiene ninguna calidad moral o intelectual para para objetarlo.
Si en estas entidades federativas la mayor fracción de gente voto por ellos, será porque comparten todas o parte de sus opiniones, y que han estado cómodos y conformes con sus gobiernos, lo cual merece de Usted, y de todos, el más absoluto de los respetos.
Nuevamente Usted pretende tener una superioridad moral, por su evidente sesgo izquierdista, pretensión totalmente antidemocrática que comparten lamentablemente inumerables gentes de “izquierda” en este pais, a partir de dogmas totalmente rebasados, y que mas bien utilizan para manipular al enorme “ejercito de ignorantes” que existe en este pais para llevar agua a su molino.
La historia y la realidad no le dan la razón, señor Zepeda: Hasta el día de hoy no existe un gobierno de Izquierda puro- comunista, socialista, etc.- que sea realmente exitoso y que haya llevado al pueblo ni siquiera cerca de la utopia social.
Y no me diga que los gobiernos de España, Chile, Francia o Inglaterra son gobiernos de izquierda exitosos. Son gobiernos con ideologia de izquierda pero que gobiernan con la congruencia liberal necesaria, dentro del marco de la globalización y las libertades de todo tipo incluyendo las económicas.
Y no se diga de Brasil…
Ya lo dijo Winston Churchill, en los años 50 del siglo pasado, “La característica inherente del Capitalismo es la excesiva acumulación de la riqueza, y la caracteristíca inherente del Socialismo es la repartición igualitaria de la pobreza”
Analícelo si no ha sido asi…
Entonces yo propongo que la solución no esta en los extremos, sino en una mezcla de ellos que nos dé el justo medio (tal como esos gobiernos de “izquierda” exitosos que nombré)…
Para que eso se dé, tiene que haber un balance de poderes, y de ideologias, que se acomodarán solamente en el justo lugar que el juego democrático les asigne.
Si en Jalisco el pueblo se decidió por un gobierno conservador es muy respetable y debe ser respetado.
No se valen descalificaciones a priori, por la composicion ideológica que resulte de los miembros del gabinete de gobierno. Si gobiernan en el marco de la ley (que es el limite para los abusos que pudieran derivar de los extremismos ideologicos) bienvenidos los gobiernos democráticamente elegidos de todo signo.
Lo demás, es “la carabina de Ambrosio”.
Por cierto, que le parecen esos “ejemplos” de tolerancia democrática que han llevado a cabo los seguidores del “presidentito” Lopez Obrador, cuando groseramente impiden la participación en foros de los destinatarios de sus “malquerencias” como Luis Carlos Ugalde y Carlos Tello entre otros, esos si son fascistas e intolerantes. Hasta Usted, desde su posición de periodista de izquierda (como a través de estos escritos se ha mostrado), ha de admitir: “de la que nos salvamos…”
Hasta los intolerantes y antidemocraticos señores Noroña y Cota, ya bebieron un amargo trago de “la sopa de su propio chocolate” cortesia de ese mamarracho que tienen en el Senado de apellido Monrreal.
El justo medio, señor Zepeda, el justo medio…
Por cierto quiero protestar porque cuando envio mis comentarios aparece una leyenda que dice que estos se encuentran pendientes de ser aprobados para su publicación.
¿CENSURA, señor Zepeda?, ¿no en este mismo sitio se criticaron posiciones de la Secretaría de Gobernación por situación similar?, ¿O es que ya vio la necesidad de filtrar ciertos contenidos a fin de evitar la dispersión de escritos que solo tengan la intención de injuriar, difamar, etc.?
Agradecería una explicación.
Tambien sería deseable una contestación a los cometarios que sobre su trabajo realizamos varios lectores, la ausencia de réplica me indica que este es un diálogo de sordos, no hay debate de ideas, luego solo vemos descalificaciones por parte de terceros que desgraciadamente carecen de argumentos, o les da flojera escribirlos y compartirlos con todos…
Reciba un cordial saludo.