09/3/08 10:44 AM -

El caudillo ilustrado

Sin duda Raúl Padilla, el jefe político de la Universidad de Guadalajara, ha sido un hombre de intensos claroscuros. Cuando ha sido malo, ha sido bastante malo; pero cuando ha sido bueno ha sido mucho mejor, diría Mae West de haberlo conocido. Arrastra en su pasado la afrenta de haber sido presidente de la FEG cuando esa organización era poco menos que una mafia dedicada al control y a la represión de estudiantes, pero tiene en su haber la notable proeza de haberla despistolizado y neutralizado. Durante casi veinte años Raúl ha controlado la Universidad de Guadalajara con métodos que tienen mucho de corporativistas y clientelares, pero también es indudable que ha conseguido logros notables.

Y no me refiero sólo a la FIL y al Festival de Cine, que pusieron a Guadalajara en el panorama cultural del planeta. El proyecto de descentralización de la UdeG, con sus numerosos campus regionales es un modelo de referencia y no sólo en México. Sólo una voluntad política unificada como la que ejerce Padilla pudo romper las inercias centralizadoras de Guadalajara. Basta decir que, aparte de la educación superior, prácticamente todas las esferas de la vida pública han sido incapaces de sacudirse el monopolio asfixiante que ejerce el poder tapatío sobre su región. El liderazgo “transquinquenal” de Padilla permitió una estrategia de largo plazo de la que carecen los políticos, esclavos de la inmediatez electoral.

Pero los mayores aciertos de Raúl residen en “lo que no vemos”. El activismo inestable de universidades públicas como la Nicolaita en Morelia, la Universidad de Sinaloa en Culiacán, la de Hidalgo en Pachuca, la de Guerrero en Chilpancingo, la de Tlaxcala y un largo etcétera, ilustran lo que, por fortuna, no es la UdeG. Y vocación no le faltaba. Quizá ya se nos olvidó lo que padecimos en los setentas y principios de los ochentas: Preparatorias infestadas de porros y bandas subversivas, por un lado, o criminales, por otro, salidas de círculos estudiantiles. “El Pelacuas”, “Los Gorilones”, “El Cacique”… son nombre que aun inspiran animadversión y forman parte de una leyenda dejada atrás, gracias a que la fracción de Padilla se hizo del control de la Universidad y acabó con ella.

La segunda universidad del país pudo haber sido una fuerza desestabilizadora en la región, una caja de resonancia de todas las agitaciones, pero no lo fue. Incluso la UNAM o la Universidad de Nuevo León han pasado por largos períodos de huelga o movilizaciones, mientras la UdeG construía campus regionales y hacía de la FIL la joya de la corona.

Quizá el servicio que el liderazgo de Raúl Padilla prestó a la sociedad tapatía ya esté agotado. Por benigno que haya sido su caudillazgo, una sociedad que aspira a la democracia tendría que transitar a procesos más transparentes, inclusivos y horizontales. Pero antes de aplaudir la supuesta caída del grupo de Raúl Padilla asegurémonos que se esté dando por las buenas razones. Y desde luego, el embate de Carlos Briseño no es una de las “buenas razones”.

Basta ver los aliados del depuesto rector para darnos cuenta de que su propuesta constituye una regresión política, un viaje al pasado. ¿Qué hacen los líderes nacionales del PRI en un informe de rectoría? ¿Por qué debe la comunidad universitaria recibir al “gober precioso” en circunstancias en que incluso los académicos poblanos lo han repudiado? ¿Cual es el precio del espaldarazo de Manlio Fabio Beltrones y Emilio Gamboa? Herbet Taylor, brazo derecho del gobernador, ha hecho considerables esfuerzos para allanar el camino de Briseño, pese a que el gobernador asegura no estar metiendo las manos. La convocatoria de Briseño a la vieja FEG el jueves pasado no hizo sino confirmar los peores temores sobre el grupo político que intenta destronar la hegemonía de Padilla. Ninguno de estos apoyos será gratuito.

Y es que la Universidad de Guadalajara es un botín político que todos desean; la caída de la corriente que Raúl encabeza representaría el fin de la veda, el río revuelto que buscan los pescadores.

Por las razones que fuesen (ego, desconfianza o habilidad) Raúl Padilla logró aislar a la UdeG de la clase política local. En otras regiones, los políticos penetran a la universidad para hacerse de base social y, en ocasiones, de grupos de choque. No ha sido el caso en Jalisco. Pero las alianzas a diestra y siniestra de Briseño amenazan con romper esa neutralidad de facto.

Desde luego, Padilla cometió errores. Nunca debió vincular los intereses del PRD con los de la fracción política que domina a la Universidad. Ciertamente le proporcionó al líder relaciones personales con la élite perredista nacional. Y desde luego, si López Obrador hubiera ganado, muchos estarían alabando su habilidad. Pero más allá de cualquier cálculo político, no era correcto “amarrar” la vida universitaria a ninguno de los partidos. Simple y sencillamente por razones éticas, por el carácter “universal” que debe tener la universidad de todos. Y pese a ello, es tal la debilidad del PRD en Jalisco, que la alianza resultó inofensiva. Por lo menos mantuvo lejanos a los políticos profesionales del PRI y el PAN, partidos que sí tienen peso en la entidad.

Es cierto que puestos a decidir entre Briseño y el mundo oscuro que él representa, por un lado, y el liderazgo relativamente ilustrado que caracteriza a Padilla, por el otro, no hay duda sobre cual inclinarse. Pero también es cierto que Briseño llegó allí por la decisión de Raúl, lo cual lleva a preguntarnos si una universidad tan poderosa no requeriría ya de mecanismos de gobierno mucho más institucionales y abiertos, que no dependan de los aciertos o desaciertos de un “hombre fuerte”.
También es cierto que el liderazgo de Padilla dista mucho de ser una dictadura; la longevidad de su dirigencia se ha basado en su habilidad para escuchar, sondear y generar consensos dentro de la comunidad universitaria. Pero en última instancia es él quien toma las decisiones importantes.

Raúl Padilla sabía que su liderazgo no era eterno, y había comenzado un largo proceso de institucionalización y descentralización para modernizar a la Universidad, pero asegurando, al mismo tiempo, un férreo control del proceso para evitar desajustes y equívocos. Pero en este extraño y difícil juego de equilibrios y contradicciones optó por Carlos Briseño, un hombre en apariencia leal pero limitado intelectualmente. Como diría Díaz Ordaz refiriéndose a Echeverría, no pudo equivocarse de peor manera. Padilla traicionó su propio proyecto de modernización al elegir a Briseño, en aras del control, y acabó siendo víctima de su esbirro.

Al margen de lo que dictaminen los jueces sobre los dos rectores, es muy probable que el grupo de Padilla pueda sortear el embate tan tosco y apresurado de los briseñistas. Pero el conflicto dejó en evidencia las prácticas rezagadas, la necesidad de transparencia y la falta de pluralidad. Lo mejor que podría pasarle a la Universidad es que sean los propios padillistas los que aceleren el proceso de modernización y democratización en una transición benigna. Estamos ya en cuenta regresiva; si no se apresuran, los universitarios lo harán sin ellos. www.jorgezepeda.net

» Archivado en Artículos, Otros artículos por Jorge Zepeda Patterson a las 09/3/08 10:44 AM.

volver arriba

2 comentarios
en El caudillo ilustrado

  1. victor adrian trujillo

    Jueves, 4 de Septiembre, 2008 a las 12:37 pm:

    ¿Donde hemos visto ese escenario?…

  2. Juan Robles

    Domingo, 7 de Septiembre, 2008 a las 6:08 am:

    Se vé que admiras a Raúl Padilla; que es inteligente, sin duda. Cacique medio ilustrado que ha impuesto medidas de modernización básicas -copiando el modelo de descentralización de la U. of California-, con las cuales legitimarse con sus incondicionales. El modelo de descentralización fue desarrollado por equipos de académicos notables, como el lidereado por Carlos Moyado o el de Jaime Preciado Coronado, los que como casi todos los liderazgos inteligentes, fueron usados y luego suprimidos al arrastrarlos a intrigas palaciegas.
    A pesar de la admiración que le profesas, es evidente el estilo de control y vejación de la inteligencia -hasta de las menores, como la de Briseño- que provoca la rebelión repetida una y otra vez: después de Raúl, Víctor González Romero se rebeló hasta donde pudo; con Trino las tensiones no fueron grandes, pues le regalaron la rectoría; pero quien sí se rebeló fue Ricardo Gutiérrez Padilla, otro líder de académicos que operó la implementación del modelo de campus regionales y el sistema de administración único. Después vino la rebelión del más reciente: Briseño. ¿Por qué se rebeló Briseño?, ¿solo por ambición?, hasta el más limitado se rebela ante el pendejeo y el amago constante, que anula la legitimidad de un cargo- rector- que le fue conferido y del que depende su legitimación como competente para ejercerlo, ¿por qué apostó con tan poca tropa a enfrentar al cacique todopoderoso? por el hartazgo evidente que se respira en la Universidad que padece el caciquismo de Padilla, pensando con sus asesores, que podían capitalizar ese hartazgo, apoyados en actores políticos externos. Es evidente el mal cálculo de Briseño, pero no sobre las evidencias que saltan por todos lados del costo del manejo patrimonialista de la UdeG: los diferentes niveles de jibarización de la inteligencia, el control -no confundir con liderazgo- de quienes se permite sean consejeros universitarios y las órdenes de lo que deben hacer, sin debatir nada. Y la corrupción que fluye de Raúl y su grupo, defendiéndose como perros contra la auditaría a la UdeG.
    Lo que concluyes, es que es mejor el malo -Padilla- que un cambio como el que padecemos en el gobierno del estado y el federal, que nos han arrastrado a niveles de incompetencia gubernamental y saqueo público que han estado hundiendo nuestra a sociedad y economía.
    Esa es la tragedia. La UdeG ante la amenaza de las hordas de la incompetencia que saquean los espacios públicos, la gobierna el cíclope bajo un modelo político de príncipe regente y su corte de señores feudales.
    Sin embargo, creo que debemos abrir los espacios a la inteligencia y el desarrollo de sistemas de gobierno universitario eficientes, democráticos, transparentes y de avanzada. Quedarse en la contemplación del poder que ejerce Raúl Padilla, son boberías e ingenuidades.

Suscribirse a estos comentarios o TrackBack a El caudillo ilustrado

Comentar







Créditos y demás

© jorgezepeda.net | Powered by WP. | Diseño Tree | Subir