Publicado en Artículos dominicales
21/12 2014

La flor y el estiércol

El principal saldo favorable en 2014, si no es que el único, son las expresiones de los muchos ciudadanos que han salido a la calle para protestar por la desaparición de los estudiantes de Iguala y por el estado de cosas en materia de corrupción e impunidad.

Parecería muy poco comparado con el alud de malas noticias y las perspectivas sombrías con las que termina el año. La economía no pinta nada bien con un precio del petróleo desplomado, lo cual que generará un boquete en las finanzas públicas. Y con un peso a la baja frente al dólar es previsible que la inflación se dispare y flagele aún más la deprimida economía popular.

En materia política las cosas no van mejor. Tras dos años de ejercicio del poder por parte de Enrique Peña Nieto está claro que las expectativas que algunos hubieran generado sobre el supuesto oficio de los priistas están poco menos que sepultadas. En todo caso, es evidente que la experiencia acumulada por el grupo Atlacomulco ha servido de poco a la hora de afrontar al México tan diverso y plural de nuestros días. El “manual del usuario” que construyeron durante décadas resulta obsoleto para conducir la nave. Los botones y palancas que solían usar ya no producen el mismo efecto. Las redes sociales y una prensa indócil, particularmente digital, despedazan una y otra vez los intentos presidenciales deLEER MAS

Publicado en El País
18/12 2014

No es un asunto de salchichas

Para los que dirigen la vida pública la democracia no es más que una manera eficiente de lograr el consenso a los acuerdos que toman en lo oscurito. La fe en las virtudes de la opacidad es la verdadera religión de los políticos. Durante décadas los periodistas hemos hecho acuciosas descripciones de las votaciones importante en las cámaras como si en verdad fuera allí donde se está decidiendo el destino de todos. En nuestro fuero interno sabemos que la mayoría de las veces las discusiones acaloradas y las votaciones apretadas constituyen una puesta en escena de algo que se decidió en una charla de sobremesa entre media docena de líderes unos días antes. Con el tiempo nos hemos acostumbrado al hecho de que en política, como en la magia, lo importante no es lo que sucede a la vista de todos, sino aquello que tiene lugar tras bambalinas, por fuera de los reflectores.

Si son honrados, que los hay, prefieren la opacidad simplemente porque las decisiones entre pocos se toman de manera rápida y expedita, y sin necesidad de explicar al público las componendas que todo acuerdo supone. En esencia la política es el arte de reconciliar las diferencias. O como dijo el multicitado Otto von Bismarck, “con las leyes pasa lo que con las salchichas: es mejor no ver cómo se hacen”.

Pero mucho me temo que las razones que llevaronLEER MAS

14/12 2014

Plan A: Lupe Reyes

El verdadera plan A del gobierno de Peña Nieto para enfrentar la crisis es esperar a que llegue la Navidad. Olvídense de los 10 puntos en contra la inseguridad pública o volver a intentar un “todos somos Ayotzinapa” por parte del Presidente, y mucho menos un “ya supérenlo”. Todas esas intentonas para calmar el descontento popular sólo consiguieron que la indignación se convirtiera en rabia. Así que no, el gobierno ya decidió que lo mejor es hacer chitón y nadar de muertito en espera de que el limbo de Lupe Reyes (12 de diciembre a 7 de enero) se lleve el descontento a golpe de posadas, vacaciones y villancicos. Apostar al olvido es siempre el primer gesto de todo aquél que no tiene los recursos morales o la inteligencia para reparar los agravios ocasionados.

Seguramente algo de esta estrategia tendrá éxito. Es probable que a partir de la próxima semana las marchas pierdan su carácter multitudinario y que la convocatoria misma comience a espaciarse. Los festejos navideños tienen una agenda propia entre rutinas familiares decembrinas y la necesidad de evadir y reparar las pesadillas que cada uno enfrenta a lo largo del año.

El problema con esa estrategia es que sólo compra tiempo. Una campana que permite al boxeador noqueado levantarse momentáneamente de la lona para arrastrarse a su esquina a detener las hemorragias. Pero no hay en Peña Nieto una estrategiaLEER MAS

Publicado en Artículos
11/12 2014

Quedarse corto

“Nos faltó una agenda más contundente en materia de seguridad y de Estado de Derecho. Nos quedamos cortos. No vimos la dimensión del problema y la prioridad que debería haber tenido” dijo a este diario Aurelio Nuño, el jefe de la oficina de Los Pinos, brazo derecho del presidente Peña Nieto. Lo repitió días después ante micrófonos en un par de espacios noticiosos. Obviamente se refiere a la crisis que ha desatado la tragedia de los 43 jóvenes desaparecidos en Iguala, síntoma de la violencia desbordada que sacude a México.

Se agradece la confesión de Nuño. No es usual la autocrítica en materia de estrategia; los que gobiernan suelen ser bastante ingeniosos a la hora de buscar en otros las razones para una crisis. Y si bien a Peña Nieto y a su equipo no puede achacárseles el cáncer que infectó al paciente, una metástasis que avanzó a lo largo de décadas, sí son responsables de la terapia que se ha seguido para combatirlo en los últimos dos años. O mejor dicho, la ausencia de dicha terapia.

La semana pasada en este mismo espacio recurríamos a la metáfora de un tren sobre vías podridas. El gobierno de Peña Nieto asumió que las reformas económicas serían la locomotora que sacaría al país del túnel y a eso dedicó su esfuerzo los dos primeros años de gobierno. No hacía falta abocarse al espinoso temaLEER MAS

7/12 2014

No, mejor que Peña Nieto no renuncie

Esta no va a ser una columna del agrado de los lectores y colegas de izquierda o del 62 por ciento de los mexicanos que reprueban la gestión de Enrique Peña Nieto (y sospecho que son mucho más: las encuestas que miden el rechazo al Presidente fueron realizadas hace semanas y todavía no tenían el efecto “Casa Blanca”). El problema es que a partir del 1 de diciembre se cumplieron dos años de gobierno, lo cual significa que ante la ausencia del ejecutivo por renuncia o fallecimiento la constitución establece que este sea designado por el Congreso de la Unión. Es decir, la decisión no pasa por los ciudadanos ni por las urnas, sino por la partidocracia. Peor aún, el PRI y sus partidos satélite elegirían a uno de los suyos sin necesidad siquiera de que el perfil resulte atractivo a los votantes, como tienen que hacerlo cada seis años.

Se me dirá que la renuncia de un presidente como resultado del repudio de la calle sería un logro histórico; sentaría un precedente y la clase política tendría que enmendarse en el futuro. Asentaría la noción de que el poder reside en última instancia en personas de a pie y no en los políticos engreídos de sí mismos. En la práctica, lo que sucedería es que los políticos nombrarían a un colega, cambiarían un rostro por otro, y la gente seLEER MAS