Publicado en El País
22/04 2015

Oficio de tinieblas

Dicen que un cirujano es un asesino sublimado, alguien con la inclinación necesaria para tomar un instrumento afilado y acuchillar al prójimo. Nada reprochable, desde luego, si la acción tiene como propósito extirpar un tumor maligno. De igual forma, un periodista es un chismoso sublimado, alguien para quien todo secreto supone un desafío. Primero para descubrirlo, después para divulgarlo. En el alma del periodista anida el impulso soberbio y embriagador que supone saber algo que los demás ignoran y, acto seguido, disfrutar mostrando al mundo lo que sólo él sabe.

Con los políticos el tema es un poco más complejo. Es una vocación que entraña un impulso hacia el servicio público, el deseo de ser objeto de la admiración y del agradecimiento unánime, el anhelo de trascender. Por lo menos esa es la motivación que aparece en las perfiles autobiográficos. Pero a medida que los he conocido advierto que en la mayoría de ellos el verdadero motor simple y sencillamente es el apetito por el poder. Peor aún, ni siquiera cualquier tipo de poder sino aquél que incluye una fuerte dosis de transgresión.

El poder y la posibilidad de transgredir están íntimamente vinculados. Es fascinante saber que los destinos de otros dependen de la propia voluntad, pero es mucho más adictiva la sensación de estar por encima de las restricciones que afectan al resto de los mortales. No es sólo el accesoLEER MAS

19/04 2015

¿Y si el piloto no quiere?

No es fácil que un país cambie cuando sus élites están tan poco interesadas en el cambio. Y quizá esa es la gran tragedia que vive México. Los problemas estructurales que padece (inseguridad, desigualdad, impunidad y corrupción, entre otros) exigen ya soluciones radicales que van más allá de las aspirinas, pero aquellos que nos gobiernan son los menos interesados en que las cosas cambien. Y por muchas razones.

A fuerza de asegurar su supervivencia, el Partido Revolucionario Institucional terminó por eliminar de su traza genética cualquier elemento revolucionario para dar paso exclusivo a su gen institucional. El motor que mueve al partido que nos gobierna es esencialmente el de reproducir las condiciones que lo mantienen en el poder.

Esto en sí mismo no es condenable. Hay ocasiones en que un país necesita estabilidad y absoluta certidumbre para potenciar las posibilidades de expansión que le ofrece el hecho de encontrarse en una coyuntura favorable. Un poco como la trayectoria de cualquier persona. Hay momentos de cambio y momentos para asentarse. Momentos en que un reto profesional o personal exigen a un individuo perseverar y crecer ante la oportunidad que la vida ofrece. Pero hay otros momentos en que el estancamiento y la crisis obligan a cambiar.

México se encuentra en este último caso. La ausencia de un estado de derecho, la inseguridad pública y la violencia han terminado por afectar las posibilidades de crecimiento;LEER MAS

12/04 2015

Partidocracia: el bar en manos del borracho

El Niño Verde es a la política lo que Arnold Schwarzengger al arte cinematográfico: la prueba palpable de que se puede traicionar el oficio y convertirse en un triunfador inexpugnable. La existencia del Partido Verde representa un recordatorio permanente de que la política es el negocio de unos cuantos con cargo al bolsillo de todos los demás. Su invulnerabilidad está a prueba de cualquier exceso, abuso o infamia. Como un jugador de futbol al que sólo se le puede mostrar la tarjeta amarilla una y otra vez, sin importar a quien fracture o cuántos penaltis cometa.

El problema no es que estemos en manos de la partidocracia. O no sólo ese. El problema fundamental es que los partidos que tenemos son deplorables. Una punta de camarillas capaces de negociar a cualquier costo el presente y el futuro del país con tal de conservarse en el poder tres años más. La agenda programática o la plataforma de propuestas de cada partido (por no hablar de sus convicciones ideológicas) han desaparecido para dar paso a la exclusiva gestión de las canonjías de sus dirigentes. Es decir, su operación política está dedicada a asegurar la reproducción de los que controlan las altas esferas de cada institución política.

Una partidocracia que al menos confrontara en la arena pública distintos proyectos de país sería un consuelo. Pero no es nuestro caso. El Partido Verde pugna por todaLEER MAS

Publicado en El País
8/04 2015

Amapola, el otro petróleo

¿Qué pasa con el alma de un país cuando su economía deja de estar petrolizada para comenzar a estar “narcotraficada”? Muy probablemente 2015 sea el primer año en que las exportaciones de drogas ilegales superen los ingresos petroleros procedentes del extranjero. El auge del consumo de heroína en Estados Unidos ha provocado una explosión en la siembra de amapola en las sierras mexicanas para la producción de pasta de opio y su transformación en heroína, un fenómeno que se está convirtiendo en la nueva fiebre del oro.

En realidad el petróleo dejó de ser el principal producto de exportación del país hace tiempo, cuando las exportaciones de la industria automotriz desplazaron a los hidrocarburos como la principal fuente de ingresos del exterior. En 2014 los autos aportaron 49 mil millones de dólares a la balanza comercial, casi el doble que los 28 mil millones procedentes del petróleo. En 2015 se estima que los hidrocarburos se desplomarán casi a la mitad, para situarse entre 15 y 17 mil millones de dólares. Seguramente por debajo de los ingresos generados por el trafico de estupefacientes.

Probablemente nada describe mejor la sociedad dual en la que se ha convertido México que el hecho de que las principales exportaciones del país estén representadas por dos actividades tan disímbolas: autos y droga. La primera se caracteriza por cadenas productiva de tecnología punta y fábricas robotizadas ubicadas en suLEER MAS

5/04 2015

El preocupante éxito de los imbéciles

Un político honesto e inteligente es casi un contrasentido. O dejará de ser honesto o dejará de ser político. O simplemente es un imbécil. Esa es la conclusión a la que uno llega después de leer los agudos argumentos de Dean Burnett, un columnista del diario inglés The Guardian. Argumentos meritorios, habría que decir, porque ni siquiera necesitó abordar las pruebas definitivas que le habría dado el análisis de la política mexicana.

Aquí sus argumentos. Los políticos que tienen una absoluta seguridad en lo que dicen y son contundentes resultan mucho más verosímiles para los votantes. Por desgracia esa contundencia no siempre está relacionada con la inteligencia o el conocimiento; en realidad suele ocurrir lo contrario. Está probado que un testigo que expresa un testimonio categórico y sin fisuras es infinitamente más convincente para un jurado, sin importar que sea un ignorante, que un testigo ponderado, honesto e inteligente que contesta con cuidado, sabiendo que no hay certezas absolutas. Una serie de estudios, cita Burnett, muestran que las personas menos inteligentes tienden a ser más categóricas en lo que dicen, pues resultan incapaces de imaginar o aceptar datos que contradigan su visión.

En la política sucede algo similar. El enorme atractivo de Vicente Fox como candidato no residía en su conocimiento de los asuntos públicos, sino en su capacidad para reducirlo a media docena de frases simplistas, pero eso sí, dichas conLEER MAS