Publicado en El País
25/03 2015

El peligro de la restauración imposible

Razones para el pesimismo hay muchas. El tema de fondo es qué vamos a hacer con él. El desencanto ciudadano con los políticos es profundo, generalizado ganado a pulso y no parece tener compostura. No hay un una semana sin que algún nuevo escándalo documente el hartazgo y la indignación que provoca el mal estado de los asuntos públicos y la infamia de los que la tutelan. Y tampoco es que el desencanto con la cosa pública constituya el regreso de un supuesto encantamiento; eso nunca existió. Los mexicanos experimentamos la ilusión democrática en algún momento en el 2000 cuando el voto fue capaz de poner fin a setenta años de monopolio priista y brevemente en el 2006 cuando parecía que el candidato popular podría imponerse al candidato del sistema. Pero tales “anomalías” democráticas fueron atajadas por la élite política tradicional.

No tengo dudas de que el sistema está inmerso en una especie de restauración política con rasgos del viejo orden, convencido de que las veleidades democráticas estorbaron las posibilidades de crecimiento y la modernización económica del país. Para muchos miembros de la élite el debilitamiento de la presidencia, que pudo haber tenido ventajas para algunos protagonistas, acabó siendo dañino para el conjunto. Hoy lo que estamos viendo es una estrategia sistemática para debilitar todo tipo de contrapesos que haga frente al poder de Los Pinos.

Ni siquiera me parece un designioLEER MAS

21/03 2015

Un selfi de 21 páginas

Un selfi de 21 páginas. Más o menos eso es la sección dedicada a Angélica Rivera, La Gaviota, y su familia en la revista Hola con motivo de la visita presidencial a Londres. Mientras que el resto de los mortales tiene que conformarse con postear en Facebook el vestido que llevó a la fiesta, la Primera Dama y sus hijas pueden dar cuenta de los palacios visitados, las joyas y atuendos portados y los modistos responsables de los mismos, a través de la revista ícono dedicada a las celebridades.

La noticia no es nueva, circula desde hace días y ha sido interpretada como una muestra de la falta de sensibilidad que viene desde Los Pinos en momentos en que se exige a la administración pública un recorte de los gastos presupuestales. Sin embargo, quisiera examinar en detalle el incidente, porque me parece que va mucho más allá de eso y remite al principal problema que enfrenta la gestión de Enrique Peña Nieto.

En su libro El Mirreynato, Ricardo Raphael explica que los llamados mirreyes son los juniors tradicionales pero con un nuevo ingrediente: la necesidad de hacer evidente que pueden exhibir la riqueza y los privilegios con absoluta impunidad. Estar por encima de los demás sólo tiene sentido si tales privilegios pueden exponerse a los demás, si hay posibilidad de gritarlo al mundo. No se trata de viajar en avión privado conLEER MAS

Publicado en El País
18/03 2015

Aristegui o el fin del sexenio

No es sólo que México se ha deslizado dando tumbos de un escándalo a otro en los últimos meses; se convierte en un problema de gobernabilidad porque todos los golpes remiten al presidente Enrique Peña Nieto. Las facturas acumuladas a las puertas de Los Pinos han terminado por agotar el capital político del que hasta hace poco más de un año era para la prensa extranjera el “salvador de México”. El ambiente en el país comienza a parecerse al que se experimenta en el quinto año de gobierno de un sexenio, es decir, cuando se asume que ya no puede esperarse nada de la gestión actual porque esta ha agotado sus recursos políticos y todas las expectativas están puestas en la siguiente. Una percepción alarmante si consideramos que Peña Nieto ha cubierto menos del 40% de su período y le restan aún casi cuatro años al frente del país. Con el agravante de que ni siquiera hay el alivio esperanzador que supondría un relevo inminente.

Hay facturas que inevitablemente golpean al presidente como las casas millonarias encontradas a miembros de su círculo inmediato, o los excesos de sus familiares en las giras internacionales. Pero hay otras que simplemente remiten al pésimo manejo de su entorno. La desaparición de los 43 estudiantes de Iguala es una tragedia imputable a la violencia crónica que vive el país desde hace años, pero el torpeLEER MAS

15/03 2015

Los dilemas de Aristegui, dilemas de todos

¿Qué tienen en común el nombramiento de Eduardo Medina Mora a la Suprema Corte y las presiones contra Carmen Aristegui para que renuncie a su espacio de radio en MVS? Que ambas obedecen a la necesidad que tiene el poder presidencial de neutralizar espacios incómodos y fuera de control. La inclusión de Medina Mora, un funcionario y empleado del ejecutivo, entre los ministros de la Corte que en teoría deberían hacer contrapeso al ejecutivo no hace sino confirmar esta estrategia de desmantelamiento de todo aquello que resista al poder central.

Lo de Aristegui va en la misma dirección, sólo que peor. Los periodistas críticos nos hemos vuelto fiscales en este país al denunciar los excesos y malas prácticas de las autoridades porque los fiscales institucionales y el sistema de justicia, que deberían hacerlo, son en realidad cómplices subordinados al soberano. Al controlar a jueces y ministros eliminan el riesgo que suponen estos fiscales institucionales; al deshacerse de Carmen Aristegui quieren neutralizar a esos otros fiscales no oficiales que en la práctica subsanan la ausencia de un sistema de justicia capaz de llamar al orden a los poderosos.

Hay muy pocas dudas de que MVS está decidida a presionar a su conductora para que esta renuncie; la empresa no desea cargar con el estigma de un despido. Pero la manera tan ruda en que la presionan no deja dudas sobre el propósito. SeLEER MAS

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11/03 2015

Un país empriantanado

“Los gobiernos ya no son parte de la corrupción, el Estado es la corrupción”, dijo González Iñárritu hace unos días, para confirmar que su cuestionamiento al gobierno de México no había sido una ocurrencia al calor del Óscar recibido sino el resultado de una reflexión calculada. Días más tarde su colega Guillermo del Toro fue aún más lejos: “Me encantaría sentarme con la clase política y prenderles el fuego para que hubiera voluntad histórica, no nomás voluntad de robar. A muchos de nosotros nos van a olvidar, pero a ellos, las chingaderas que hacen, las va a recordar la historia”. Fernando del Paso, el laureado escritor de Noticias del Imperio, se lamentó esta semana porque “nuestra patria parece desmoronarse… algo se está quebrando en todas partes” y agregó: “me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé sólo cuando en ellos ocurre una tremenda injusticia”.

No es frecuente una crítica política tan acerva por parte de artistas e intelectuales que han llegado a la cima del éxito. Por lo general, muchos de ellos lo han logrado a la sombra del árbol generoso y cómplice del Estado; otros simplemente prefieren mantenerse al margen de la política para no lastimar oportunidades presentes o futuras.

No es el caso de González Iñárritu, Guillermo del Toro o Fernando del Paso cuyo éxito internacionalLEER MAS